Un equipo internacional de investigadores ha establecido que la carga basal de ADN del virus de Epstein–Barr en plasma y su evolución temprana tras el inicio del tratamiento tienen valor pronóstico en pacientes con carcinoma nasofaríngeo recurrente o metastásico. Cargas virales más elevadas se asociaron a peor supervivencia global y …
Un equipo internacional de investigadores ha establecido que la carga basal de ADN del virus de Epstein–Barr en plasma y su evolución temprana tras el inicio del tratamiento tienen valor pronóstico en pacientes con carcinoma nasofaríngeo recurrente o metastásico. Cargas virales más elevadas se asociaron a peor supervivencia global y libre de progresión, tanto en pacientes tratados con pembrolizumab como en los que recibieron quimioterapia estándar con capecitabina, gemcitabina o docetaxel.
Sin embargo, los descensos pronunciados en la carga viral al inicio del segundo ciclo de terapia fueron predictivos de mejor tasa de respuesta objetiva y prolongación de la supervivencia, independientemente del tipo de tratamiento recibido. Así lo afirma Anthony Chan, investigador de la Universidad China de Hong Kong y director del estudio, quien prosigue indicando que los peores resultados clínicos correspondieron a los pacientes tratados con quimioterapia estándar que presentaron reducciones mínimas de la carga viral.
Chan señala que el ADN viral basal exhibió mayor poder predictivo que el volumen tumoral radiológico, lo que sugiere que este biomarcador circulante captura dimensiones biológicas de la enfermedad no reflejadas en la imagen anatómica del tumor. Los actuales resultados son concordantes con los de estudios previos en pacientes con el mismo tipo de cáncer tratados con radioterapia, en los que la carga viral elevada al inicio y la persistencia de niveles detectables de ADN se asociaron a supervivencias más cortas, concluye el científico.
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