Susan Sarandon, la nueva Goya Internacional, se emociona cuando le explican el aparente cariño unánime que le demuestra el público español y dice estar muy agradecida por un galardón que le reafirma en «su compromiso político» y le da la razón frente al … rechazo que ahora sufre en Hollywood. «Estamos viviendo un maccarthismo peor que en los años 50. Las listas negras existen. Ahora voy a hacer una película italiana y hasta el director me dijo que le aconsejaron que no me contratase. En Hollywood me resulta imposible trabajar», asegura la actriz.

Sarandon está en Barcelona para recoger su Goya Internacional en la gran gala del sábado, donde se sentará junto al director Oliver Laxe, «’Sirat’ me destrozó, es mucho más que desconcertante», y se encontrará por primera vez con Pedro Sánchez. «Me encanta su compromiso moral y lo directo que es en sus opiniones. Estoy encantada que siempre esté en el lado correcto de la historia. Ver a personas como Javier Bardem defendiendo con pasión lo que cree me parece inspirador y me emociona. Países como España o Irlanda me hacen sentir con esperanza», señaló.

La expectación, como es normal, era enorme para poder escuchar a la polémica actriz, que no cesó en hablar de la necesidad de que intérpretes y artistas alcen su voz sobre los temas que les preocupan. «El silencio es muy peligroso. Todas las películas son políticas, porque sostienen el status quo o lo confrontan. ‘El profesor chiflado’ de Eddie Murphy y su apuesta porque la mujer se vaya con el hombre gordo es tan política como ‘Dead man walking’», afirmó.

La actriz se encuentra en un momento muy incómodo de su carrera. En noviembre de 2023 fue despedida por su agencia de representación debido a su apoyo a Palestina y desde ese momento su carrera se detuvo en seco. «No puedo ni hacer un pequeño papel en una serie de televisión. El teléfono deja de sonar, empiezan a decir que eres difícil y entras en una lista negra que es imposible de romper. Tenemos que poder decir lo que pensamos sin tener miedo a quedarnos sin trabajo», aseguró. Desde ese momento, consiguió nuevo agente italiano y otro inglés, lo que le ha posibilitado tener una película en marcha en Italia y una obra de teatro en el West End. «Mi activismo no es una decisión, sino una inercia que me hace intervenir cuando veo que es necesario alzar la voz cuando ves que la gente no la tiene», asegura.

Sobre Hollywood, niega con rotundidad «su fama de que es de izquierdas». En realidad, dice, «lo único que le preocupa es si eres viejo o gordo, pero lo demás es perdonable si ganas dinero. Esa es la única referencia a la hora de tomar decisiones. En los 50 se juzgaba a actores, directores y guionistas por actividades antiamericanas, pero ahora es mucho peor y por eso no es extraño que ahora no alce la voz contra Trump».

Sarandon denuncia el «maccarthismo» de Hollywood y el veto a actores por sus ideas políticas

No le preocupa ir a la contra y alzar su voz con todo lo que cree injusto. Ve con horror y vergüenza, dice, el genocidio palestino «que encima estoy pagando con mis impuestos» y asegura que las patrullas contra inmigrantes ICE son terribles. «Son totalmente ilegales e inconstitucionales y me siento muy orgullosa que la gente se haya levantado espontáneamente contra ellas».

A pesar de vivir apartada de las grandes producciones de Hollywood, ella no se rinde y asegura que nunca es tan feliz como en un set de rodaje. «Creas una familia, todos trabajando con el mismo propósito y es maravilloso. Si rodase películas con mi familia ya sería el no va más», bromea. Le encantaría, por ejemplo, trabajar para Almodóvar. «Siempre le digo que escriba un papel de una estúpida americana que no sabe español que se enrolla con un español, pero todavía no me ha llamado nunca», señala.

La que fuera protagonista de ‘Thelma y Louise’ no sabe si su película ayudó a afianzar un nuevo feminismo, pero asegura que cuando la rodaba, siempre le decía a Ridley Scott que no convirtiera la historia de esas dos mujeres en un relato de venganza. «Tengo fama de interpretar a mujeres fuertes y valientes, pero yo no lo veo así. La mayoría no sabe lo que hace y sólo tiran hacia adelante. La propia Thelma no entiende realmente lo que ha hecho, pero lo que sí sabe es que tendrá que pagar por ello y esa es su tragedia», dice Sarandon.

A pesar de que, después de Trump, siente en sus carnes el impulso de abandonar Estados Unidos y establecerse en España, sabe que no lo puede hacer. «Mis hijos y mis nietos están allí. Estoy en un momento de mi vida en que ya cuando me marcho por una temporada, al volver mis nietos han cambiado tanto que no me lo quiero perder. Me encanta Barcelona, no tengo duda de que estaría muy bien vivir una temporada en España, pero ahora no lo veo como una opción», señaló la actriz.

Hollywood no es de izquierdas

Lo que tiene claro es que, a punto de cumplir 80 años, no ve cómo sería posible cambiar y no lo quiere. Asegura que ella no quiere problemas, que no es su objetivo, que ella prefiere estar tranquila y feliz, pero que a veces son ineludibles. En cualquier caso tiene claro que ninguna lista negra le impedirá seguir actuando, sea donde sea. «Me estoy especializando en pequeñas películas dirigidas por personas que no habían dirigido nunca antes. Me encanta los equipos pequeños y poder dar tu opinión con efectividad. Tener que relacionarme con ocho ejecutivos mirando la escena en un monitor y dándote notas me repele. Es superior a mis fuerzas», concluye.

La pregunta final es clara, ¿qué le queda por conseguir? «No lo sé, ¿una película porno? Es broma. Lo cierto es que nunca me han importado tener un pequeño papel o uno protagonista, sino lo que me gusta es la experiencia de comunidad que se crea en los rodajes y levantar un proyecto desde cero». El problema, como mujer, nunca fue hacer películas, que se pueden hacer incluso baratas, sino encontrar plataformas para que se vean. «Yo ya producía mis propias películas, en una primera ola de mujeres con poder. Ahora hay muchísimas y es bueno que haya mujeres contando historias de mujeres, pero todavía falta mejores redes de distribución y exhibición, ahora que nos estamos quedando sin las pequeñas salas y todo son conglomerados. Tenemos que encontrar una plataforma que apueste por estas pequeñas joyas», concluyó. El sábado, sobre el escenario de los Goya, volverá a dejar clara su opinión.