Un centenar de dibujos, pinturas, esculturas, libros, piezas audiovisuales e instalaciones repasan casi medio siglo de trayectoria de Elena Asins (1940-2015), la indómita artista … madrileña, aunque afincada durante años en la localidad navarra de Azpirotz. Bajo el título de ‘Estructura, espacio, tiempo’ y comisariada por Juan Pablo Huercanos, la muestra, que se podrá visitar hasta el 24 de mayo en la Sala Kubo Kutxa del Kursaal, acredita no sólo su condición de uno de los grandes nombres del arte conceptual, sino también su papel como artista adelantada a su tiempo, con la introducción de los algoritmos y la teoría del cálculo, así como en la incorporación del ordenador en los procesos creativos.

La exposición ha sido realizada en colaboración con el Museo Reina Sofía, cuyo director de Gabinete Institucional, Carlos Urroz, participó en la presentación de la muestra, junto a la responsable de Contenidos de Kutxa Fundazioa, Ane Abalde, y el propio comisario. Cabe recordar, como hizo el donostiarra Carlos Urroz, que «el Reina Sofía es el heredero universal» del legado de Asins, que incluye «toda su obra, su archivo, su casa de Azpirotz y una cuenta sin dinero».

No se trata de una exposición ‘fácil’ para el público: si algo caracterizó a Elena Asins fue su coherencia, pero siempre al margen de las modas o del mercado galerístico. De hecho, el propio Huercanos recalcó que la práctica creativa de Asins se desarrolló más en entornos científicos que artísticos. Tampoco se trata de una retrospectiva ya que no ha sido ésa la intención de los organizadores, sino más bien mostrar una forma sistemática de trabajar a partir de un método: desarrollar un concepto para luego llevarlo a su plasmación visual. Conceptos, conviene aclararlo, vinculados a la matemática, a la filosofía, a la lingüística y al algoritmo.

La muestra se abre con los primeros trabajos de Asins en torno a la estructura entendida como « el modo de organizar el mundo» y continúa contra tres carpetas de artista realizadas en 1987 en Nueva York, que introducen el trabajo de Asins en la experimentación tecnológica. Se trata de un conjunto de imágenes de ordenador desplegadas en un papel continuo de imnpresoria y rematadas con dos fragmentos de la obra del filósofo Ludwig Wittgenstein ‘Zettel. Notas sobre las bases de las matemáticas’.

No fue la primera estancia neoyorquina de Asins. Fue allí cuando en 1981 comenzó una indagación sobre los espacios vinculados a las obra del pintor Piet Mondrian y del arquitecto Mies van der Rohe, un proyecto que que mantuvo activo hasta sus últimos días a través de maquetas y en todo tipo de soportes.

Los intereses de la artista fueron múltiples y variados, y ahí entra también el ‘I Ching’ o Libro de las Mutaciones chino que encarna la idea de que todo está en flujo constante y cambio infinito, una teoría que le llevó a identificar las líneas discontinuas (Yin) y continuas (Yang) con la secuencia de ceros y unos del código binario, base de la computación. «A diferencia de sus trabajos puramente algorítmicos, empleaba el azar para generar estructuras visuales que luego sistematizaba. Su exploración del I Ching se intensificó a partir de los años 80 y 90, siendo 34 I Ching 7 una de sus obras más representativas», tal y como indican los responsables de la muestra.

La música fue otra presencia constante en su obra, especialmente desde finales de los años ochenta, cuando inició la serie ‘Canons’ bajo el influjo de estructuras musicales como las de Bach. Se trata de dibujos primero en tinta china sobre papel, después en impresión digital en los que trabaja sobre cuadrados de los que elimina distintas partes.

De los ordenadores a los menhires y los dólmenes, cuyo carácter colectivo despertó su interés a partir de su traslado a Azpirotz a mediados de la década de 1990. La muestra se cierra con las obras que realizó en formato audiovisual en la última década de su vida a través de varios vídeos y una instalación audiovisual que presenta cuatro animaciones digitales realizadas por la artista entre 2010 y 2011 -Canons 22 con texto de Binétruy, Líneas y puntos, Dólmenes con texto de Pitágoras y Dólmenes vacíos-, en un montaje que incorpora una composición sonora realizada por Gorka Alda, colaborador de Asins en la sonorización de sus obras audiovisuales.