Con el paso del tiempo los ataques cardíacos se han vuelto menos riesgosos para la vida. Pero un trabajo de investigación que se dio a conocer hoy destaca que entre los estadounidenses jóvenes, la tendencia se está revirtiendo.

Los investigadores analizaron los datos nacionales de pacientes hospitalizados por ataques al corazón. Entre 2011 y 2022 hallaron que la tasa de mortalidad por ataque cardíaco aumentó entre los adultos estadounidenses menores de 55 años, aunque hay notables diferencias entre hombres y mujeres. Los hallazgos sugieren que los factores de riesgo que no se relacionan tradicionalmente con los ataques cardíacos podrían ser los que aumentan la tasa de mortalidad entre los jóvenes, indican los investigadores. En particular, las mujeres más jóvenes no reciben la atención médica óptima.

“La conclusión principal, en especial en pacientes jóvenes, es que el riesgo de un ataque cardíaco no debe tomarse a la ligera. Pero eso va más allá de las cosas clásicas como que pueden haber heredado predisposición por alto colesterol, alta tensión sanguínea, etc.”, le dijo a Gizmodo Mhan Satish, cardiólogo del New York Presbyterian/Weill Cornell Medical Center.

Una extraña tendencia

Tus probabilidades de morir por un ataque cardíaco hoy son mucho menores de lo que eran hace varias décadas, gracias a los avances médicos, al mayor conocimiento de cómo tratar estos casos, y a una disminución general de determinados factores de riesgo que afectan a la función cardíaca como el tabaquismo.

El año pasado un estudio calculó que la tasa de mortalidad por ataques cardíacos o infartos de miocardio, ajustada por edad, había disminuido en casi 90% en EE.UU. entre 1970 y 2022.

La tendencia continúa en esta década, tanto en términos de menos muertes por infarto como en la cantidad de pacientes que requieren hospitalización. Pero según Satish, son mejoras que parecen concentrarse mayormente entre la gente mayor y los hombres. Por eso, con su equipo quisieron investigar un poco más y ver cómo les va en la actualidad a los estadounidenses más jóvenes después de sufrir un infarto de miocardio y específicamente, el primer infarto.

Analizaron los datos de la Muestra Nacional de Pacientes, la base de datos más grande publicada sobre pacientes hospitalizados, que recoge los datos de centros médicos de todo el país (cada año se registran casi 7 millones de estadías en el hospital, casi un 20% de todas las hospitalizaciones anuales). Esto les permitió no solo estudiar a un grupo grande de personas sin o también distinguir entre dos tipos principales de ataques cardíacos: el STEM, infarto de miocardio con elevación del segmento ST, y el no STEMI, causado por el bloqueo completo de una arteria coronaria. En el STEMI, se bloquea completamente una arteria coronaria, en tanto que en el no STEMI el bloqueo es parcial.

Estudiaron un total de 950.000 hospitalizaciones. Trasa tomar en cuenta factores de pacientes y hospitales, la tasa de mortalidad por ataques cardíacos STEMI en los estadounidenses de entre 18 y 5 años, aumentó entre 2011 y 2022, en un 1,2%. La tasa de mortalidad por ataques cardíacos no STEMI permaneció igual. El aumento en la cantidad de muertes por STEMI esa mayor en los hombres jóvenes, pero las mujeres jóvenes tenían más probabilidades de morir por esos infartos. En total, el 3% de las mujeres hospitalizadas por infartos STEMI murieron en ese período, tasa que en los hombres fue de 2,6% (la tasa de mortalidad para infartos no STEMI fue del 1% para ambos sexos).

Los hallazgos del equipo se publicaron el jueves en el Journal of the American Heart Association.

Qué hacer en cuanto al aumento de muertes por infarto de miocardio

Esta clase de estudios no puede decir directamente por qué hay más estadounidenses menores de 55 años que mueren por infarto de miocardio. Pero los investigadores hallaron potenciales indicios.

En los hombres, por ejemplo, podría deberse al aumento desproporcionado de los factores de riesgo a sufrir infartos con mayores probabilidades de ser fatales. En ambos sexos, aunque los factores clásicos de riesgo como la alta tensión arterial eran más comunes, los investigadores encontraron que había mayor relación con factores de riesgo non tradicionales como enfermedad renal, bajos ingresos, historial de uso de drogas no tabáquicas. Lo interesante es que aunque en el período de estudio se incluye la pandemia de COVID-19, no pareció tener impacto en la tasa de mortalidad por infarto de miocardio.

En el caso de las mujeres jóvenes probablemente hay varias razones por las que tienen mayores probabilidades de morir a causa de un infarto de miocardio, según explicó Satish.

“Una es la de los factores de riesgo, que obviamente tienen mayor peso en los factores no tradicionales en las mujeres. Lo segundo que encontramos fue que en general a las mujeres se les practican menos procedimientos”, explicó, señalando que esta brecha existe a pesar de que las mujeres tienen una tasa de complicaciones similar a la de los hombres. “El tercer elemento es el tipo de complicaciones que vemos. Aunque en general son complicaciones similares entre ambos grupos, las que pueden representar mayor riesgo de mortalidad son más elevadas entre las mujeres, como por ejemplo, más casos de shock cardiogénico en infartos STEMI en mujeres”.

Los hallazgos brindan nuevos caminos para la investigación en profundidad de un fenómeno que se ha observado, además de recordarles a los más jóvenes que tienen que pensar en la salud de su corazón.

“Es esencial hablar sobre los factores de riesgo no tradicionales con los prestadores de cuidados de la salud. Desde el punto de vista del personal de la salud hay que entender que cuando se da esta conversación a edad más temprana y se instala la idea en la gente más joven, podemos empezar a pensar en una mejor forma de considerar cómo los elementos no tradicionales parecen aumentar los riesgos entre los que no son tan mayores”.

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.