David Larrubia, el mago del Málaga, decantó un derbi intenso en el verde y de hermandad en la grada. Un gol del hábil jugador blanquiazul, … atado en corto en muchos tramos, hundió a un Granada inferior aunque con ocasiones para marcar antes del 0-1. No dominó el juego como el conjunto visitante, eso sí, justo ganador del clásico de Andalucía oriental. A veces, tocar fondo da impulso y este equipo, que hace nada estaba en 1ª RFEF y se refuerza con canteranos, un montón de chavales de la tierra con una energía desbordante, se puede permitir soñar con algo gordo esta temporada. Los rojiblancos, por contra, han de rezar para que su renta respecto al descenso no se aminore.
Quedaba por ver cómo reaccionarían los nazaríes a las bajas de Sergio Ruiz y Rubén Alcaraz. Pacheta, al principio, abogó por lo previsible. La lesión de Pedro Alemañ, para más escarnio, le hizo sacar a la luz probaturas como la de Diego Hormigo como pivote, totalmente fuera de lugar. Los contratiempos se acumulan cuando menos tocaba flaquear.
Granada CF
Luca Zidane; Oscar Naasei (Lemos, m. 67), Manu Lama,, Loïc Williams, Diallo; Izan González, Pedro Alemañ (Hormigo, m. 57), Álex Sola,
0
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1
Málaga CF
Herrero; Puga, Murillo, Montero, Rafita; Izan Merino (Rafa Rodríguez, m. 77), Dani Lorenzo, Dotor (Ochoa, m. 77); Larrubia (Gabilondo, m. 90), Lobete (Dorrio, m. 63) y Chupe (Niño, m. 77).
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GOL:
0-1, m. 81: Larrubia. -
ÁRBITRO:
Germán Cid (comité castellanoleonés). Amonestó a los locales Manu Lama (m. 27), Pedro Alemañ (m. 34), Diallo (m. 81; y al visitante Puga (m. 19) y Rafita (m. 89). -
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a la jornada 28 de LaLiga Hypermotion, disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes ante 18.529 espectadores.
Después de jugar al despiste durante la semana, sin abrir entrenamientos, el preparador burgalés se inclinó por lo obvio: Baba Diocou en la banda izquierda y José Arnaiz de conector. El talaverano se encontró con una oportunidad única para abrir la lata cuando no se llevaba ni un minuto disputado. Álex Sola abrió gas por la derecha y se plantó en el sector del Málaga para meter un envío al área ante el que Arnaiz saltó antes de tiempo y cabeceó sin orientación.
El Málaga se agitó de inmediato. Encontró vías de agua en la defensa rojiblanca. Dotor se topó con el acierto de Luca y Loïc tuvo que salir con la barredora a los pies de Puga en una fenomenal jugada del lateral de Albuñol con participación con la espuela de Chupe.
El Granada tenía problemas y se encomendó a la inspiración individual. En esto, Baba Diocou siempre puede dejar huella. Es un poco atolondrado y tiene confusiones con algunos controles pero, a diferencia de Faye, conforme se aproxima al área, parece mejorar. De un resbalón salió con un giro frenético con el que arrancó desde la izquierda para buscar un centro hacia Sola, que voleó fuera.
Diocou, una suerte de Vinicius para el Granada, con menos gestualidad y clase, es también difícil de detectar para los rivales. Se precipitó en un tiro sin ángulo y más tarde se demostró capaz de salir por ambos perfiles culebreando, aunque de nuevo lanzó sin la dirección correcta.
El Málaga se asentó y generó una llegada sorpresiva de Rafita. Valen los blanquiazules para lo fino y lo grueso. En un lanzamiento en largo, Dotor peleó con Lama y el central se tragó un bote peligroso que originó un colapso. El visitante se la dio a Chupe y el zaguero, pasadísimo, se lo llevó por delante en el área. Un penalti como un castillo que ponía a los pies de los caballos a Luca Zidane desde los once metros, pero los hados se apiadaron de él. Chupe, el pichichi boquerón, chutó al larguero.
La pifia no deprimió al Málaga, más consistente que los anfitriones. Izan ofrecía pases de seguridad y Alemañ verticalizaba las acciones, no les faltaba tarea. En el frente poco mostraba Petit, voluntarioso pero sin amenaza. A Sola se le pagó un poco la mecha y Diocou pasó a estar más vigilado. Luca tuvo que hace un paradón ante Lobete.
Roló el aire para el Granada, más animado tras el descanso. Diocou volvió a mostrarse con su espíritu indomable y hasta Petit se mostró con el balón en los pies. Sin embargo, el Málaga volvió a tener un acercamiento crítico cuando Lobete burló a Oscar y se plantó ante un Luca prudente de más respecto a Ceuta. Tuvo que salvarle el pellejo Lama, que evitó el pase atrás y de alguna manera se resarció de la infracción del primer tiempo.
Sonaba la corneta en ataque, sin que el esférico fuera a su sitio, cuando las preocupaciones se multiplicaron. Alemañ se lesionó y Pacheta, en lugar de mirar a Trigueros o Gagnidze, se decantó por Hormigo. Seguramente, una de las fórmulas ensayadas en su laboratorio secreto.
Había agobio en el bando rojiblanco porque un fusible clave se había quemado. La posesión del Málaga se hizo dictatorial y el tembleque se extendía por las filas nazaríes. Precisaban de un giro brusco y lo intentó su técnico con un triple cambio. Manu Trigueros pasó al enganche, Arnaiz se ubicó como delantero y Lemos y Rodelas se ajustaron en sus posiciones naturales.
El Málaga se mantuvo en lo suyo y Dorrio, un relevo, probó también a Luca. Su energía no se mermaba y cuenta con futbolistas fantásticos como Dani Lorenzo. Paradójicamente, el pivote tuvo una pifia que pudo ser letal en una presión de Sola. Le arrebató el balón en la frontal, el vasco se la dio a Arnaiz y este la dejó franca para que otro compañero remachara. Izan iba de cara, pero Sola se abalanzó con la zurda por delante y se resbaló de manera incomprensible, chutando hacia la grada.
Trigueros, entrando en el área como un ariete, pegó un frentazo ante un maravilloso centro de Rodelas, de los que hacía tiempo que no disponía, pero Herrero se estiró como si fuera de chicle. Le quedó a Pacheta la apuesta de Jorge Pascual, que se zampó la primera de la gozó con Rodelas abierto. Todo se sumía en un tramo definitivo en el que cualquier despiste podía costar caro. Loïc fue a un quite aéreo muy lejos de su sector y dejó un hueco espléndido para que Aarón Ochoa metiera el bisturí. Le canalizó un esférico estupendo a Larrubia y el crack malaguista reventó la caja de seguridad de los nazaríes para llevarse los tres puntos por Las Pedrizas.
El Granada ahondó en su frustración. Una vez más, en momentos así, hubo llegadas desesperadas. La hinchada, con los suyos hasta en los momentos más angustiosos, se rindió a la evidencia y comenzó a salir del estadio. El derbi se tiñó de blanquiazul.