Por fin Nieves Álvarez tuvo sentido en los Goya, más allá de hacer bonito. Aparece en una película todavía no estrenada. A Nieves hay que verla (el vestido de Juana Martín parecía la ropa interior de ‘Siete novias para siete hermanos’ si a las secuestradas … las hubiera atacado un águila). A Oliver Laxe hay que verlo y escucharlo. Mitad mira la magia de mi melena, mitad soy tan profundo como un gua. Desde Helena Fernán Gómez recogiendo los Goya de su padre no habíamos tenido nada igual. Bueno, un poco Albert Serra y sus gafas de sol. Hubo un momento previo a la gala cuando Carlos del Amor entrevistó a Laxe y saltaron chispas de intensidad con forma de unicornio. Laxe es lo mejor que ha pasado en la última cosecha del cine español. Cosecha es palabra como fiesta y familia (del cine español). Las que tocan.

Tocaba también dar la chapa con Free Palestine (Laxe casi tapaba con el pelo su media sandía). Otros, como Luis Tosar o Rigoberta Menchú, digo, Bandini, llevaban pin bandera. Aunque contraprogramara lo de Irán. Primer gran aplauso cuando Tosar dijo «genocidio de Gaza». El discurso contra la violencia llegó tras ver a José Luis Borau el 98 con sus manos blancas, que fue gesto de protesta tras el asesinato de Alberto Jiménez Becerril y su mujer. «¡Viva Palestina libre!», gritó Alba Flores tras agradecer su Goya a mejor canción con Silvia Pérez Cruz y vestida de algo entre Elvis y el Oeste.

Susan Sarandon habló de la «lucidez moral» de nuestro presidente. Presente y encantado. Sí, los Goya parecían, sin gracia, los Velázquez de Juan Carlos Ortega. Y Luis Tosar, el marqués de ‘La Promesa’. Bueno, sí tuvo gracia cuando Toni Acosta dijo de la gala: «Empezamos en febrero y ya es marzo». O cuando se recordó a Sardá soltando «Quedan 22». Dan mucha vergüenza las comparaciones. O que en el ‘in memorian’ sólo se escuchara aplauso a Robe Iniesta. La guionista y directora Alauda Ruiz de Azúa posa con los Goya a Mejor Guión Original y Mejor Directora por ‘Los domingos’.efe

Alauda ganó tras Miró, Coixet e Icíar Bollaín. Sobre Serra y Laxe. La mujer anodina frente a los hombres profundos.