Hay victorias que se fraguan en el silencio de los entrenamientos invernales y explotan bajo el sol del Mediterráneo. Es habitual ver el maillot del … Kern Pharma por las carreteras de Cantabria. Si se lo cruzan, es probable que sea él. Iván Cobo (Astillero, 2000) ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad. En el GP Dodecaneso (UCI 1.1), una de esas clásicas que exigen tanto motor como sangre fría, el corredor cántabro alzó este domingo los brazos por primera vez como profesional.
La carrera, disputada sobre un terreno quebrado, ideal para los especialistas en emboscadas, se decidió en un final donde la inteligencia táctica del conjunto navarro ha sido clave. Cobo, que ya avisó de su gran estado de forma con un tercer puesto apenas 24 horas antes en el GP Sur Egeo, supo leer el momento justo para lanzar su ataque. No fue un triunfo de fortuna, sino de jerarquía. Tras una ascensión final en la que se seleccionó el grupo de elegidos, el cántabro impuso su potencia en un sprint reducido, en el que no dio opción a sus rivales. Por detrás de él entraron el italiano del Astana Ludovico Mellano y tercero, el neerlandés Johannink Jelle, del Unibet. Cobo fue el más fuerte tras un recorrido de 151 kilómetros, en el que el definitivo contaba con una pendiente media del 4,9%. De esos que, para el apretón final, pica en las piernas.
Campeón de España sub 23, tras cuatro temporadas de aprendizaje sacrificado, esta victoria en tierras griegas supone el espaldarazo definitivo para un corredor que, por fin, ha roto el cascarón. Este triunfo es el primero del Kern Pharma en la presente temporada, en la que el equipo tiene la vista puesta en la Vuelta a España, donde Cobo está llamado a ser uno de los nombres propios. «He visto un hueco a 300 metros de meta y he lanzado mi apuesta. Esta victoria se la dedico a mi familia, a mi novia y al grupo humano del Kern Pharma», dijo el ciclista astillerense en meta.