Me duele la Tierra de Campos es el título de la propuesta artística que ocupa hasta el 5 de abril la sala 1 de la Fundación Díaz-Caneja. Su autora es la croata Vesna Bolanca, natural de Sibenik pero residente en Palencia desde hace más de dos décadas, que planteó la elaboración de un gran sarcófago construido con paja de la comarca para expresar la muerte de su marido y del padre de su hijo, un agricultor de Abarca de Campos.

La pieza, de once metros de longitud, 2,5 de ancho y uno de alto, fue creada de forma específica para ser expuesta en la Caneja y tiene un carácter efímero, puesto que desaparecerá tras el período de muestra. Es lo que se llama en el panorama artístico una obra site-specific. De esta forma, representa el duelo por el triste deceso, que «aunque es largo, también se pasa», detalla Bolanca. En este punto, explica que su trabajo «es la materialización de un largo proceso que tuvo sus luces y sombras».

Admite que cuando comenzó con este proyecto no tenía una idea concreta de cómo iba a ser la obra y que fue pasando por diferentes fases en su búsqueda de la expresión. Eso sí, para ella, lo más destacado no es el resultado final, sino todo el proceso, que es una consecuencia de «todo lo que ha pasado anteriormente»: shock por el deceso, confusión, negación, ira, negociación, depresión, aceptación y esperanza, y procesamiento del duelo.

Para coser y ensamblar todo el material (la paja está tejida con una red metálica y también utilizó cartón de diferentes tipos para reforzar la estructura de la obra) contó con la ayuda de veinte personas. Además, destaca el apoyo de la Floristería Fotosíntesis, que le entregó las cajas para este trabajo. «Mucha gente me ha ayudado. Se ha convertido en una pieza colaborativa», subraya la artista, que empezó a entrelazar los tallos secos en octubre y la planteó durante el tiempo en el que fue beneficiaria de la beca de residencia artística Isabel Almansa de la Caneja.

De hecho, Bolanca hace hincapié en la importancia de que los artistas dispongan de espacios para poder crear y materializar ideas y subraya que la llegada de Juan Guardiola a la fundación ha aportado un gran dinamismo a la entidad. «Estos lugares son imprescindibles para que podamos existir», manifiesta la creadora, que inauguró la instalación con una improvisación en la que participaron María, Adal y César, del grupo El Naán.

La croata, licenciada en Bellas Artes en Milán, ganó el Premio de Dibujo María Romero del Ayuntamiento de Palencia y de la Caneja y en sus obras se vislumbra la búsqueda de la identidad, a veces con elementos autobiográficos, y el compromiso social. A orillas del Carrión expuso en el desaparecido Espacio Rinocero y también en la Librería del Burgo, en el Barco de Semillas de Amayuelas de Abajo y en El Escaparate.

Más allá de la provincia, su obra ha estado expuesta en Split, Como, Milán o Imola.