Mientras Woody Harrelson detallaba los logros de Harrison Ford desde el escenario de los Actors Awards (no sin antes encadenar unas cuantas bromas, entre ellas que el premio sería para Leonardo DiCaprio), el legendario actor parecía retorcerse en su asiento, algo incómodo frente a tantos elogios, incluso a sus 83 años. Sin embargo, el ecologista, piloto e icono cultural («¡es Han Solo!», cacareó Harrelson) sabía la que se le venía encima. Ford es el 61º galardonado con la máxima distinción del Sindicato de Actores SAG-AFTRA, el premio a la trayectoria.

«Me siento muy honrado», dijo Ford al subir al escenario tras darle un beso a su mujer, Calista Flockhart. Reconoció que la mayoría de los demás actores presentes en el acto estaban siendo galardonados por su trabajo, «mientras que yo estoy aquí para recibir un premio por estar vivo», dijo Ford con una de sus características muecas irónicas.

«Dicho lo cual, es un poco raro recibir un premio a toda una trayectoria en el ecuador de mi carrera. Es un poco pronto, ¿no? Todavía soy un actor en activo«, continuó, entre carcajadas y aplausos.

Tras reconocer las dificultades a las que se enfrentó en sus inicios, incluidos sus famosos orígenes como carpintero, Ford explicó que «por fin conseguí un papel en una película de gran éxito», refiriéndose, por supuesto, a la primera película de la saga de La guerra de las galaxias. A esta le siguió, apenas cuatro años después, En busca del arca perdida. «Gracias, George Lucas. Gracias, Steven Spielberg«, dijo Ford.

Ford también habló de la camaradería y el compañerismo que ha encontrado en su profesión como artista. «Andaba un poco perdido en mi tercer año de universidad. Me sentía aislado y solo, y entonces encontré una compañía de gente que hacía obras de teatro. Gente a la que antes consideré unos inadaptados y frikis resultaron ser mi gente«.

Aunque los seguidores de la obra de Ford están acostumbrados a verle expresar emociones, resulta mucho más inusual verle abrirse así sin estar metido en un personaje. Tal vez fuera consciente de ello al conmovernos al hablar, con los ojos llenos de lágrimas, sobre cómo se encontró a sí mismo a través de la actuación: «Hallé una vocación, una vida en narrar historias, una identidad en fingir ser otras personas. El trabajo que hago con otros actores es una de las grandes alegrías de mi vida».

Y continuó: “«Como actores, tenemos la oportunidad de vivir muchas vidas. Podemos explorar ideas que afirman y elevan nuestra experiencia compartida. Las historias que contamos tienen una capacidad única para crear momentos de conexión emocional. Nos unen. Así que, aunque todos los que estamos en esta sala nos encontramos en diferentes etapas de nuestras vidas y carreras, todos compartimos algo fundamental: compartimos el privilegio de trabajar en el mundo de las ideas, de la empatía, de la imaginación. A veces hacemos entretenimiento. A veces hacemos arte. A veces tenemos suerte y hacemos ambas cosas al mismo tiempo, y si somos realmente afortunados, también podemos ganarnos la vida haciéndolo«.

El hombre al que muchos conocen como Indiana Jones no era el único al que se le saltaban las lágrimas: cada encuadre a alguien del público mostraba a una estrella emocionada. ¿Cómo no estarlo? ¿Quién de los presentes no ha crecido con Ford, ya sea como piloto del Halcón Milenario, arqueólogo golpea-nazis o el Dr. Richard Kimble en El fugitivo?

Al ir terminando su discurso, Ford se mantuvo tan serio como siempre, manteniendo su ironía intacta: «Soy un tipo con suerte. Afortunado por haber encontrado a mi gente, afortunado por haber trabajado con gente con talento, afortunado por seguir haciéndolo, y no lo doy por sentado. Gracias por honrarme con este premio. Es muy alentador».

Artículo original publicado por Vanity Fair US. Accede aquí.