Si ganar a su primera top ten en semifinales fue un regalo de cumpleaños estupendo para su padre, Cristina Bucsa ha doblado la apuesta en la final, campeonísima del WTA 500 de Mérida (México) y por partida doble. La cántabra, que desde hoy … se levanta en el puesto 31 de la WTA, batió en individual a la polaca Magdalena Frech por 6-1, 4-6 y 6-4, en dos horas y 15 minutos, y celebró también en pareja el título en dobles. Un éxito mayúsculo y maravilloso con el que Bucsa inaugura su vitrina de trofeos individuales y da un salto de gigante entre las grandes, primer raqueta española en la clasificación mundial.

«Estoy supercontenta por estos dos títulos. Conseguí hacer el doblete en Limoge, que era WTA 125, pero este es más especial porque es un 500 y, sobre todo, por todos los partidos duros que he tenido, que ha sido muy exigente. Es un gran logro del que me siento superorgullosa. Me da un plus de confianza para los próximos torneos», comentó después la cántabra, que se corona en su segunda gran final tras la que protagonizó el octubre pasado en el ATP 250 de Hong Kong.

Bucsa había tropezado en diez ocasiones contra una top ten y se liberó ante Jasmine Paolini, y ya en la final, se desató a pesar del cansancio acumulado. Había más energía e ilusión que fatiga y comenzó el último duelo con autoridad, con un 3-0 y minimizando errores, como lo había hecho en toda la semana en la que no se había dejado ningún set por el camino.

La final no iba a ser tan sencilla, sobre todo contra la polaca, que ya había batido a Jessica Bouzas y sorprendió a Bucsa con un segundo capítulo mucho más firme, y con dos ‘breaks’ rapidísimos para el 3-0. Sin prisa pero sin ceder ni un espacio ni un gramo de agresividad, la española fue ganando terreno y hasta tuvo oportunidad de romper el saque de la polaca en el octavo juego que la hubiera llevado a empatar a 4, pero Frech volvió a tener más consistencia y se llevó el parcial por 6-4.

La española volvió a salir al ataque en el tercer set, y consiguió romper el saque de la rival en el cuarto juego. Su primer título individual todavía tendría que esperar un poco, pues los nervios la atenazaron cuando sacaba para ganar, con 5-3, y Frech aprovechó para poner más tensión al choque. Sin embargo, esta Bucsa tenía ya muchas ganas de estrenar palmarés y qué mejor manera que hacerlo en un WTA 500. La cántabra se coronó por fin al resto, campeona en Mérida con todo merecimiento, que duplicaría después con el título en dobles con su compañera Xinyu Jiang ante la pareja Maia Lumsden y Isabelle Haverlag (6-4 y 6-1).

Bucsa, bronce olímpico en París 2024 con Sara Sorribes, estrena su palmarés individual y suma el octavo en su palmarés de dobles; y se convierte en la primera raqueta española en la clasificación de la WTA en el puesto 31. Por detrás la siguen Jessica Bouzas (50) y Paula Badosa (106).

Un camino propio

Si en la celebración del bronce olímpico, Sara Sorribes era la emoción, envuelta en lágrimas, Bucsa era la alegría, la sonrisa desatada, y a la vez, la normalización hecha palabra. Si trabajas duro, puede que llegue algún día el éxito. Es lo que ha hecho cántabra desde que se iniciara en el tenis, y lo despliega ahora defendiendo ese camino paralelo a lo que suele ser la norma. Cimenta este crecimiento en su Torrelavega de acogimiento, pues nació en Chisinau (Moldavia) pero es cántabra desde los tres años.

Sigue con su padre, Iván, como mentor, guía y entrenador, también autodidacta porque no lo une ninguna relación con el tenis hasta que vio que la niña tenía facilidad para este deporte (campeona sub-10 de Cantabria y de España poco después). En su ropa, nada de grandes marcas ni patrocinadores, una firma local que lleva con la discreción en la que se envuelve siempre Bucsa. Hasta ese momento, los viajes, inscripciones y todo lo demás salía del bolsillo familiar.

Comenzó los estudios de Psicología, que pone en práctica con ella misma, y no es raro verla leer libros de filosofía. Apenas se asoma a las redes sociales ni se prodiga por los actos de patrocinio. No despuntó con 18, pero ahora, con 28, sus mejores resultados, fruto de la paciencia y del saber brillar desde lo cotidiano y lo familiar.