Por primera vez una Catedral acoge la obra de Picasso. «Estoy emocionada. Es un proyecto único», ha confesado a los medios la comisaria, Paloma Alarcó, del Museo Thyssen. El templo burgalés recorre en la sala Valentín Palencia la iconografía religiosa presente en toda su trayectoria, desde el naturalismo al cubismo, el surrealismo o el expresionismo. El pintor malagueño nunca dejó de mirar al pasado para experimentar con la pintura del siglo XX. «Picasso siempre armonizó la voluntad de llevar el arte más allá del tiempo con una mirada al pasado. Y su vanguardia está unida a la herencia judío cristiana y la cultura grecorromana, aunque él no fuera creyente», ha añadido. Por lo tanto, la exposición ‘Raíces bíblicas’ «no pretende hablar de un arte religioso en Picasso», sino hacer un «itinerario por la iconografía cristiana que reinterpreta en un escenario moderno y profano».
Desde ese punto de vista, la exposición se divide en seis capítulos. El primero habla de su Educación en una familia cristiana, con cuadros de la época más joven donde representa a un monaguillo (pintura de 1896) delante del altar o a la familia en una ceremonia religiosa. El siguiente capítulo está dedicado a la Maternidad, que empieza a representar cuando es padre por primera vez. Entonces utiliza la iconografía mariana y la de los clásicos como El Greco, Murillo o Alonso Cano. En este espacio está la obra que sirve de imagen al cartel y que representa a su mujer en ese momento (Olga) con su hijo Pablo en brazos (padre y abuela de Bernard Picasso, uno de los artífices de esta exposición organizada por la Fundación FABA que preside Bernard Picasso, nieto del pintor, la Fundación Consulado del Mar de Burgos y el Cabildo Metropolitano).
Sigue la exposición centrándose en Vanitas, la naturaleza muerta en la historia del arte. La calavera gana presencia en obras cubistas, dramáticas y violentas, que pinta coincidiendo con la época de los totalitarismos. «Aparecen calaveras insolentemente modernas», explica la comisaria. Continúa con Gólgota, nombre del monte donde Cristo fue crucificado, y donde se presentan varias versiones de la cruz, incluyendo una escultura. En este capítulo hay, además, un espacio dedicado al entorno del ‘Guernica’, con una Piedad en tonos grises y una Dolorosa que describe a una madre llorando. «Picasso experimenta, mira al pasado y hace imágenes que hablan de su vida o el mundo, pero que son universales», describe Paloma Alarcó sobre este capítulo que recuerda a la actualidad, con guerras que también dejan como principales víctimas a las madres y los niños.
Doña Sofía atiende las explicaciones del nieto de Picasso sobre el contenido de la exposición. – Foto: Valdivielso
Para introducir el retrato, dedican un capítulo a la simbología de la Vera icon, las reliquias del cristianismo que aluden al paño con el que limpió Verónica el rostro de Jesús. En este tramo de la sala hay retratos de distintas épocas, desde rostros cubistas hechos a base de líneas geométricas hasta la obra más tardía, una pieza que podría ser su autorretrato, donde se ve a un hombre de mirada profunda. «Picasso es un retratista radical, rompe con el canon y reflexiona sobre el recuerdo y la identidad».
Por último, la exposición se cierra con un capítulo dedicado a la Esperanza, con dos temas que elabora con fluidez durante los años de la ocupación nazi de Francia y la posguerra: el hombre cordero, que alude a la figura del Buen Pastor, y la paloma, que se convirtiría con los años en el símbolo de la paz y los movimientos pacifistas.
«Picasso no es solo un referente artístico; es un espejo para reflexionar sobre estos tiempos», ha resumido la comisaria.
Picasso fue un gran retratista. El cuadro del centro, de los más tardíos, podría ser un autorretrato – Foto: Valdivielso
‘Raíces bíblicas’ cuenta con obras de la Fundación FABA (una treintena), los tres museos picassianos más importantes (Málaga, París y Barcelona), el Reina Sofía, el Museo Thyssen y la abadía de Monserrat. «Para estas instituciones era difícil aceptar una exposición de Picasso en una catedral. Pero los informes técnicos de la sala (que se remodeló para poder acoger esta exposición) y la seriedad del proyecto los ha convencido», ha añadido Alarcó.
Más fotos:La exposición se ha presentado hoy en la capilla de los Condestables – Foto: Valdivielso
La muestra abre al público desde mañana, 3 de marzo, en la sala Valentín Palencia de la Catedral – Foto: Valdivielso
La exposición se puede visitar a partir de mañana, 3 de marzo, y hasta el 29 de junio. El horario es de lunes a domingo, de 9:30 a 18:45 horas, con las entradas a 10 euros (para mayores de 65 euros, pensionistas y menores de 25 años con carné joven la entrada cuesta 7 euros; y los menores de 14 años entran gratis). Se pueden adquirir en la propia taquilla de la sala Valentín Palencia de la Catedral y en la web picassoraicesbiblicas.com. El aforo es limitado, por lo que se recomienda sacar la entrada con antelación.