Eneko P. Carrasco

Martes, 3 de marzo 2026, 00:11

La excelencia, a menudo, suele ser el resultado de combinar disciplina, trabajo duro, ambición y talento. Esta, y no otra, es la receta del éxito en cualquier ámbito de la vida, y es la que han utilizado Gurutze Padrones (Donostia, 2001) y Alain Castronuño (Donostia, 2001) para obtener unos resultados espectaculares en los exámenes de Médico Interno Residente (MIR) y Farmacéutico Interno Residente (FIR). Ella ha sido la mejor entre 1.290 opositores; él ha quedado 19º entre 15.000 aspirantes. Más de 2.000 horas de estudio repartidas en ocho meses de preparación y una determinación a prueba de bombas les han valido para alcanzar la gloria académica. Los hospitales ya se los rifan…

Gurutze Padrones
Graduada en Farmacia

«Me gustaría que mis pacientes reciban la mejor atención posible»

La joven donostiarra Gurutze Padrones estudió la carrera universitaria de Farmacia en la Universidad del País Vasco (EHU), en el campus de Vitoria. «Entré en la ‘uni’ en 2019. Antes, fui al colegio público Harri Berri Oleta de Altza», apostilla con orgullo. El examen del FIR que realizó a finales de enero arrojó un resultado asombroso, aunque a esta brillante estudiante ya le habían avisado en los meses previos en su academia, GoFIR de Madrid, de que «mis resultados estaban siendo excepcionales. Me esperaba que pudiera obtener una muy buena nota, pero lo de ser primera… Eso es otra cosa. ¡Estoy súper contenta!», declara con una sonrisa de oreja a oreja.

«He estudiado una cantidad incontable de horas», resume esta alumna de la EHU. Madrugaba para poder coger fuerzas en el desayuno «y a partir de las 9 ya empezaba a estudiar». Su jornada terminaba sobre las 12… de la noche. El cálculo bruto de horas, «incluyendo muchos sábados en los que también estudié», apunta a una cifra cercana a las 2.300 horas de estudio desde que empezó, a mediados de mayo de 2025, hasta que se examinó, hace poco más de un mes. ‘Hard work pays off’ que dicen los chavales de la Generación Z, o lo que es lo mismo: el trabajo duro tiene su recompensa.

A Gurutze el gusanillo de la farmacia le picó ya desde que era una niña, aunque también ha tenido su cuota de influencia su familia. «Mi abuelo fue auxiliar de farmacia y mi prima es enfermera», cuenta esta donostiarra a la que siempre se le ha dado bien lo de estudiar. «En mi instituto fui la que mejor nota sacó de toda mi generación y en la facultad de Farmacia, también», apunta tirando de memoria.

Pero, ¿por qué Farmacia? Gurutze admite que estuvo «dudando» entre esta rama del ámbito sanitario, Química y Medicina. «Eran las opciones que más valoraba cuando estaba en Bachillerato. Pero, al final, me decanté por Farmacia porque mezclaba un poco de todo», señala. Como todo estudiante de estos sectores sanitarios, esta joven donostiarra aspira a «contribuir a la sociedad dando lo mejor de mí. Me gustaría que todo aquel ciudadano que entre a un centro médico reciba la mejor atención posible, y ahí quiero estar yo».

Una vez superada con un éxito abrumador la prueba del FIR, ahora le queda elegir la especialidad a la que va a destinar los próximos tres o cuatro años de su vida, para saltar al profesionalismo «en el año 2029 o 2030, depende de la opción que elija», cuenta. Aún no ha tomado la decisión definitiva, pero parece que se va a inclinar «por la opción de pedir plaza en el Hospital de Donostia para hacer Farmacia Hospitalaria».

En el centro médico de la capital de Gipuzkoa Gurutze terminará de completar su formación como profesional. «Sé que voy a aprender mucho, tengo muchísimas ganas», resalta con entusiasmo. En este periodo semi-formativo revisará los fármacos que se recetan a los usuarios ingresados, calculará las dosis a administrar, trabajará en tratamientos personalizados, etc. Los pacientes estarán en buenas manos. Seguro.

Alain Castronuño
Graduado en Medicina

«Es una pasada, voy a ser el primer médico de mi familia»

«Los domingos eran sagrados, teníamos prohibido abrir los libros… El resto de días, la preparación era exhaustiva y metíamos muchísimas horas», cuenta con tono divertido Alain Castronuño, un donostiarra de 24 años de la quinta de 2001 que ha acreditado la 19ª mejor nota en los exámenes del MIR. Formado en Donostiako Jesuitak y en las aulas de la EHU, Alain hizo en enero una prueba magistral que le ha valido para estar entre los 19 mejores de una clasificación «de unas 15.000 personas, más o menos», que se dice pronto. Es decir, delante de él solo va a haber 18 graduados en Medicina de su promoción para elegir la especialidad y el centro médico deseado.

«Fui a hacer este examen con la sensación de haberlo preparado muy bien», afirma con sencillez Alain, quien se preparó en la academia MirAsturias y quien también recalca que «en la EHU hay un nivel muy alto, nos preparan muy bien para estas situaciones». Con todo, por muy buen estudiante que seas, «nada te garantiza terminar en una posición tan alta. No sabes qué preguntas van a entrar y, bueno… La verdad es que fue una sorpresa increíble verme tan arriba», relata con una sonrisa. «Mis padres, mis amigos, mi novia, que también ha hecho el MIR y ha sido un gran apoyo… Todos estaban muy contentos», resume.

Alain accedió a la EHU en 2019 tras haber realizado, como no podía ser de otra manera, un brillante examen de Selectividad. «Los tres primeros años estuve en Leioa y, después, los últimos tres del Grado los hice en el Hospital Donostia», indica. La preparación de este examen del MIR la hizo en Oviedo «en una residencia con otros estudiantes». En la academia les recomendaban «que el estudio no superara las 8 horas diarias, pero es cierto que muchas veces se te acumulaban las tareas y los temas a estudiar y tenías que dedicarle más tiempo», afirma. Si no estaba entre manuales y libros, «estaba intentando despejarme haciendo deporte, que es fundamental en este tipo de preparaciones intensivas».

Ahora, toca elegir qué especialidad y dónde la va a hacer. «Me interesa la cardiología pero también otras ramas… Me lo estoy pensando. Ahora tengo que visitar hospitales y hablar con mucha gente», destaca. Alain, que está pletórico, concluye resaltando que «voy a ser el primer médico de mi familia. Esto es una pasada».

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