El presidente de EE UU, Donald Trump, ha desatado su furia contra España, un aliado “terrible”, por la prohibición del uso de las bases militares en su vuelo para la ofensiva militar contra Irán. “Vamos a cortar todo el comercio con España”, ha arremetido el republicano, en una reunión con el canciller alemán, Friedrich Merz, en el Despacho Oval.

Que la Administración republicana y el Gobierno socialista no tienen feeling es algo sabido. A lo largo de sus 13 meses de mandato, el presidente estadounidense ha ido acumulando resentimiento contra un país europeo que ha osado rechistarle sobre el gasto en defensa de la OTAN, sobre la guerra en Gaza y, ahora, sobre el uso de las bases de Rota y Morón para las operaciones en Irán. Esta última ha sido la gota que ha colmado el vaso. Bastó una pregunta general de una periodista sobre la respuesta europea en el conflicto contra Teherán para que el inquilino de la Casa Blanca se lanzara a la yugular.

“Algunas de las naciones europeas han sido colaboradoras y otras no, y eso me sorprende. Alemania y otras han sido muy buenas, estupendas. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, es fantástico. Pero otros europeos, como España, han sido terribles”.

Y, ya desatado, Trump se lanzó con su lenguaje más contundente hasta el momento contra España. Sus declaraciones más duras quizá desde junio del año pasado, cuando en la cumbre de la OTAN en La Haya amenazaba con imponer aranceles extraordinarios a este país por su rechazo al compromiso europeo del gasto militar del 5% del PIB.

De hecho, le dije a Scott [Bessent, secretario del Tesoro] que cortara todas las relaciones con España. En primer lugar, todo empezó cuando todos los países europeos, a petición mía, hicieron lo que debían hacer, que era un [una contribución del] 5% [del PIB a la OTAN]. Y todo el mundo estaba entusiasmado con ello, Alemania, todos, y España no lo hizo”.

“Y ahora —continuaba— España ha dicho que no podemos utilizar sus bases, y eso es un poco… Podríamos utilizar sus bases si quisiéramos. Podemos volar hasta allí y utilizarlas. Nadie nos va a decir que no las utilicemos. No tenemos por qué hacerlo. Pero se mostraron hostiles, así que les dije que no queríamos hacerlo. España no tiene absolutamente nada que nos interese, salvo su gente, que es estupenda. Tienen gente estupenda”.

Trump ha continuado diciendo que España “como saben, fue el único país de la OTAN que no aceptó subir al 5%. No creo que hubieran aceptado subir a nada, querían mantenerlo en el 2% y no pagan el 2%, así que vamos a cortar todo el comercio con España. No queremos tener nada que ver con España”.

El mandatario no había acabado de despacharse. La negativa española —y la británica— le han molestado de manera casi personal. Y tras contestar a otra serie de preguntas sobre la operación militar —consideraba, por ejemplo, que el “peor escenario” para Irán sería “un líder casi tan malo” como el anterior, Alí Jameneí, muerto en los bombardeos del sábado—, volvía a arremeter contra Londres y Madrid.

“España ha sido muy poco colaboradora, como el Reino Unido”, insistía el presidente estadounidense, claramente irritado con ambos gobiernos. Sobre España, ha recordado que es el único país que no se ha comprometido a llegar a la meta del 5% del PIB en gasto militar. Sobre el Reino Unido, ha sacado a relucir que Londres le ha negado el uso de la base conjunta en la isla de Diego García, en el archipiélago de Chagos.

La negativa del primer ministro británico, Keir Starmer, “es chocante”, ha opinado el mandatario estadounidense. “Pero esta no es la era de Churchill” (el primer ministro conservador el frente del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial). Ese país “ha sido muy poco cooperativo con esa isla estúpida que tienen, que regalaron, que tiene que ver quizás con indígenas que reclaman una isla que nunca vieron antes. ¿De qué va eso? Arruinan relaciones. Es una lástima, yo amo al Reino Unido. Mi madre venía de allí“.

Su tono contrastaba con el del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, tan elogiado por el presidente estadounidense y que desde Bruselas tenía buenas palabras para el presidente del Gobierno español. Tras la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a que EEUU use las bases de Rota y Morón en la ofensiva contra Irán y las críticas de Washington a España, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha destacado la contribución del ejercito español a la Alianza Atlántica. “En lo que respecta a la logística, por ejemplo, el sistema Patriot [antimisiles] español en Turquía lleva ya diez años defendiendo el país y los intereses de Estados Unidos ubicados allí”, ha señalado este medio día, durante una visita a Macedonia del Norte y a preguntas sobre la controversia con España. “Todos estos son ejemplos de cómo se hace colectivamente, pero antes que nada, por supuesto, los aliados individuales, donde tienen la opción y la posibilidad de poner bases a disposición, etcétera, lo están haciendo”, ha añadido, informa María R. Sahuquillo.

Un pronunciamiento que ha producido antes de que el presidente estadounidense, Donald Trump, haya cargado contra España, al que ha definido como un “aliado terrible”. España ya ha sido duramente criticada por EEUU antes por no comprometerse a invertir el 5% de su PIB en defensa, como han hecho los otros aliados europeos, algo que ha enfurecido a Donald Trump. El Gobierno de Sánchez asegura que puede cumplir con los objetivos prometidos a la Alianza Atlántica (de la que España es miembro desde 1982) con un 2% del PIB. Rutte ha asegurado que lo duda.

El presidente estadounidense y el canciller alemán se reunían en una cita en el Despacho Oval prevista ya desde hace tiempo y que, ante el alud de acontecimientos, ha pasado a centrarse en la nueva guerra en Irán y el impacto que el nuevo conflicto decidido por Trump pueda tener en la guerra en Ucrania “en estos tiempos desafiantes”, según Merz. Además, ambos tenían previsto tratar sobre comercio y el día después de la guerra en Teherán, según ha sostenido el jefe del gobierno germano.