Científicos de la Universidad Ártica de Noruega han descubierto que un infiltrado intratumoral rico en linfocitos que expresan CD3 y RUNX3 es un indicador de pronóstico favorable en pacientes con adenocarcinoma de pulmón o cáncer de colon sometidos a resección con intención curativa. En este último tipo de tumor, la …
Científicos de la Universidad Ártica de Noruega han descubierto que un infiltrado intratumoral rico en linfocitos que expresan CD3 y RUNX3 es un indicador de pronóstico favorable en pacientes con adenocarcinoma de pulmón o cáncer de colon sometidos a resección con intención curativa. En este último tipo de tumor, la supervivencia específica de enfermedad (SEF) alcanzó el 86%, frente al 73% en pacientes con infiltrado pobre. Notablemente, en los pacientes con cáncer de colon en estadios II/III, el enriquecimiento de ambos biomarcadores y de la molécula CD8 identificó a un subgrupo de excelente pronóstico, en el que la mortalidad durante el seguimiento fue muy baja.
Thomas Kilvaer, director del estudio, afirma que en este subgrupo una proporción sustancial de los pacientes podría prescindir de tratamientos adyuvantes sin comprometer el pronóstico. El investigador prosigue indicando que, en contraste con lo observado en ambos tipos de tumores, el enriquecimiento en linfocitos CD3+ RUNX3+ en el carcinoma escamoso de pulmón careció de valor pronóstico. A diferencia de algunos estudios previos, el actual no halló expresión de RUNX3 en las células epiteliales en ninguna de las tres cohortes examinadas, lo que, sumado a la correlación entre este marcador y otros biomarcadores linfocitarios, confirma el papel de RUNX3 como regulador inmunitario, añade Kilvaer.
El científico también señala las limitaciones del estudio, en el que no hubo plena disponibilidad de datos citogenéticos o de exposición al tabaco. No obstante, en su conjunto, los hallazgos podrían facilitar la toma de decisiones terapéuticas en el cáncer de colon y, en el de pulmón, contribuir a futuros sistemas de estratificación inmunológica aún en desarrollo, concluye Kilvaer.
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