La cotización de la onza de oro sube algo más de un 1,5% este lunes, hasta el entorno de los 5.325 dólares. En algunos momentos de la sesión ha llegado a anotarse un 3,6%. Los inversores se han lanzado a comprar el refugio tradicional tras los ataques de EEUU e Israel a Irán. El oro, que había moderado su ascenso tras una estrepitosa caída en enero, ha vuelto a tocar máximos históricos y de nuevo saca pecho como reserva de valor: un activo del que existe una oferta limitada, y que aguanta o sube cuando estallan las crisis. También sube, aunque muy tímidamente, el bitcoin, al que en ocasiones se ha comparado con el oro pese a sus radicales diferencias. La criptodivisa repunta apenas un 1,5%, y se mueve cerca de 66.700 dólares. Sigue casi un 50% por debajo de sus máximos.

Por su parte, la plata, que empezó el día con subidas ligeramente inferiores a las del oro, se ha dado la vuelta y a media tarde cede más de un 3%.

El otro activo refugio por excelencia, el bono de EEUU a 10 años, no está funcionando como tal. Los inversores están vendiendo bonos este lunes, lo que ha impulsado la rentabilidad del T-Note al entorno del 4,02%, desde el 3,93% en el que estaba el viernes (recordemos que, en renta fija, las ventas se traducen en subidas del rendimiento). La semana pasada perdió ese nivel del 4%.

Pero la deuda soberana de Estados Unidos no es la única que sufre ventas. Los inversores están deshaciendo posiciones en las grandes referencias de deuda pública en general en el arranque de semana. El bono español a 10 años ha visto su rentabilidad subir del 3,06% al 3,12%, el francés la ha elevado del 3,21% al 3,29%, el Bund alemán ha pasado del 2,64% al 2,70% y el italiano ha repuntado desde el 3,27% al 3,34%. Los inversores hacen liquidez ante la escalada de la tensión y la incertidumbre, en lugar de aferrarse a los bonos como reserva de valor.

No es la primera vez que la renta fija no funciona como refugio ante el estallido de conflictos bélicos. Ya en 2022, en plena crisis energética por la guerra en Ucrania, pesó más el temor al repunte de la inflación (que acabó provocando una subida de los tipos de interés para controlarla, hundiendo el precio de los bonos y penalizando a los inversores en renta fija). Ese año, la rentabilidad del bono de EEUU llegó a subir hasta el 4,2% (desde el 2% en el que cotizaban antes del inicio de la guerra). Por su parte, los ataques a Irán también pueden tener efectos claramente inflacionistas. Por el estrecho de Ormuz pasa aproximadamente el 20% del petróleo global, y los ataques ya han provocado interrupciones y fuertes subidas del crudo. La cotización del barril de Brent se dispara un 8% este lunes, hasta el entorno de los 78 dólares.

«Si el crudo se mantiene por encima de los 80 dólares, es probable que las expectativas de inflación se amplíen. El oro y una mayor exposición a las materias primas pueden servir como coberturas parciales contra la revalorización de los precios por inflación y la volatilidad geopolítica», explica la analista Lale Akoner, de eToro. «No son compensaciones perfectas, pero sí pueden reducir la sensibilidad de la cartera a los shocks de inflación en un contexto de disrupción del suministro», señala.

«Los recientes realineamientos geopolíticos implican que los inversores globales han ido reduciendo gradualmente su dependencia de los Treasuries como activo refugio dominante. Este patrón en evolución refleja tanto una mayor diversificación geopolítica como una mayor disposición a rotar hacia deuda soberana de alta calidad fuera de EEUU. Si se esperara que el conflicto se prolongase de forma significativa, las expectativas de inflación podrían revisarse al alza», explica Marion Le Morhedec, CIO de renta fija de Fidelity International. A corto plazo, añade esta experta, «es probable que los mercados experimenten volatilidad debido al aumento de las tensiones geopolíticas y a la alteración del panorama para los precios del petróleo y la inflación. Un típico movimiento de búsqueda de calidad podría seguir respaldando la deuda soberana con calificación AAA -como los Treasuries de EEUU, los Bunds y emisores de alta calidad».

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