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(Bloomberg) — El pánico se apoderó de los pisos de negociación de Corea del Sur mientras la preocupación por el conflicto en Medio Oriente llevaba al mercado más dinámico del mundo a su mayor liquidación histórica.
El índice Kospi se desplomó 12% —tras retroceder 7,2% el martes—, mientras pesos pesados como Samsung Electronics Co., SK Hynix Inc. y Hyundai Motor Co. se hundían. La debacle activó una interrupción de 20 minutos al inicio de la sesión del miércoles. De más de 800 acciones del índice de referencia, solo 10 cerraron en verde. Un indicador clave de volatilidad saltó a su nivel más alto desde 2008.
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Una noticia sobre el conflicto en Irán se mostraba en una sala de operaciones de Hana Bank en Seúl.Fotógrafo: SeongJoon Cho/Bloomberg
Desde estrategas de Wall Street hasta pequeños inversionistas, pocos lo vieron venir. El optimismo por la inteligencia artificial y la consiguiente demanda de chips de memoria era tan fuerte que los minoristas estaban entrando con dinero prestado y los analistas elevaban sus ya optimistas proyecciones sobre la renta variable surcoreana.
Entonces llegó la guerra en Irán. Aunque el conflicto ha arrastrado a las acciones en todo el mundo ante el temor de que el encarecimiento del petróleo avive presiones inflacionarias, las pérdidas en Corea se han agravado por una acumulación récord de deuda con margen. Las apuestas apalancadas que antes amplificaban las ganancias ahora aceleran las caídas, ya que el fuerte endeudamiento se transforma en liquidaciones forzadas con los precios en caída libre.
“Los movimientos son demasiado extremos, así que prever lo que viene resulta casi imposible; el análisis realmente no ayuda”, dijo An Hyungjin, director ejecutivo de Billionfold Asset Management Inc., con sede en Seúl. “Los inversionistas minoristas también parecen dudar, las órdenes de compra se están desvaneciendo desde ayer. Aunque estamos eligiendo nombres de calidad y cubriéndonos, esta no es una oportunidad clara”.
El desplome es un recordatorio contundente de cuán rápido la euforia del mercado puede transformarse en ansiedad. La demanda insaciable de chips de memoria y el optimismo por las reformas corporativas habían impulsado al Kospi cerca de 50% en su punto máximo este año.
Sin embargo, había señales de que la situación comenzaba a descontrolarse. La deuda con margen y los depósitos de inversionistas en casas de bolsa alcanzaron nuevos máximos, con el rally concentrado en un puñado de grandes acciones.
“Ha habido muchas compras a crédito, especialmente en esos pesos pesados, con inversionistas aportando solo 30%-40% como depósito de margen”, dijo Kim Dojoon, director ejecutivo y responsable de inversiones en Zian Investment Management, con sede en Seúl.
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Esas posiciones están enfrentando liquidaciones forzadas y, si hay otra caída el jueves, nadie se apresurará a atrapar un cuchillo en descenso, añadió Kim.
VER: Las acciones asiáticas se hundieron con su mayor caída en casi un año, lideradas por el mayor colapso surcoreano desde la crisis financiera global de 2008 (video en inglés)Fuente: Bloomberg
En parte, esto se debe a que aumentan las incertidumbres económicas: los operadores ahora anticipan dos alzas de la tasa de interés por parte del Banco de Corea ante riesgos inflacionarios. El país figura entre los más expuestos al encarecimiento de las importaciones de energía.
Una gran incógnita es si los responsables políticos tomarán medidas para frenar la caída.
La administración del presidente Lee Jae Myung promovió activamente la inversión en acciones, al considerar que un mercado bursátil en auge era una vía para aliviar problemas económicos que van desde el débil consumo hasta una burbuja inmobiliaria. Apenas la semana pasada, la oficina de Lee informó que el propio mandatario puso a la venta su apartamento, en línea con el llamado de altos funcionarios a un movimiento de dinero desde bienes raíces hacia acciones.
El gobierno está monitoreando de cerca los mercados y utilizará activamente su programa de estabilización por 100 billones de wones en caso de volatilidad excesiva, dijo el presidente de la Comisión de Servicios Financieros, Lee Eog-weon, en una reunión con expertos. Incluso con la caída, el Kospi acumula un alza de 21% este año y se mantiene por encima del hito de 5.000 puntos, parte del lema de campaña de Lee.
Más allá del conflicto en Medio Oriente, el trasfondo macroeconómico había sido favorable, con los envíos de chips apuntalando las exportaciones y la confianza del consumidor beneficiada por las ganancias bursátiles.
Las acciones energéticas estuvieron entre las pocas que lograron subir en una jornada sombría. Daesung Energy Co., Kukdong Oil & Chemicals Co. y Korea Petroleum Industries avanzaron alrededor de 30%. Los inversionistas extranjeros terminaron con compras netas por 231.000 millones de wones (US$157 millones) en acciones del Kospi, tras deshacerse de más de 12 billones de wones en las dos sesiones previas.
Esto “puede crear oportunidades selectivas para construir posiciones en empresas e industrias que ahora cotizan a precios atractivos”, afirmó Park Sojung, gestora de portafolio en Matthews Asia. “Los industriales surcoreanos, como defensa y construcción naval, podrían volver a destacarse como beneficiarios de la inestabilidad global, la oferta limitada y la creciente importancia estratégica de Corea”.
Nota Original: Panic Sweeps Korean Stocks in Biggest One-Day Crash on Record
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