Miércoles, 4 de marzo 2026, 19:44
Bajo consumo de frutas y verduras sumado a una mayor presencia de productos ultraprocesados. Una combinación que unida a prácticas sedentarias da como resultado una alta probabilidad de sufrir obesidad. No hay grupo poblacional exento de sufrir esta enfermedad, aunque los expertos ponen el foco en los menores de edad.
El Colegio Oficial de Nutricionistas de la Comunitat Valenciana ha evidenciado este problema de salud pública con ocasión del día mundial contra la enfermedad, que se conmemora este miércoles. Una serie de datos ponen de relieve la magnitud del problema: el 18% de los menores de edad presenta obesidad y siete de cada diez continuarán siéndolo en la edad adulta si no mejoran sus hábitos.
Se trata de unas cifras de alcance autonómico pero que son extrapolables a la provincia de Alicante, y para entenderlos hay que recurrir a una práctica tan habitual entre los jóvenes como el uso de las pantallas. Hasta tres horas de media al día dedican a estos dispositivos electrónicos, una cifra que aumenta durante los fines de semana.
El 18% de los menores de edad presenta obesidad y siete de cada diez continuarán siéndolo en la edad adulta si no mejoran sus hábitos
«Estos hábitos están muy por debajo de lo saludable y son los principales factores de riesgo para desarrollar en la infancia un exceso de masa grasa», explican desde la entidad colegial.
La clave para combatir esa tendencia está en otorgar un carácter estratégico a la educación alimentaria dentro de las políticas públicas, explican los expertos. Eso pasa por fomentar el consumo diario de frutas y verduras, priorizar alimentos frescos frente a procesados, eliminar el consumo de bebidas azucaradas y promover al menos una hora diaria de actividad física.
Limitas el uso de pantallas
Igual de importante es limitar el tiempo de exposición a pantallas, favorecer un descanso adecuado y garantizar que los entornos escolares faciliten elecciones saludables tanto en los comedores como en las actividades educativas.
«La prevención es siempre más eficaz y más rentable que el tratamiento. Incorporar dietistas-nutricionistas en la sanidad pública permitiría detectar precozmente situaciones de riesgo y actuar antes de que aparezcan complicaciones y ahorrar al sistema sanitario el tratamiento de las enfermedades del futuro», explica Maite Navarro, presidenta del Colegio.
Algunas de las enfermedades crónicas que puede ocasionar la obesidad son la diabetes tipo 2, la hipercolesterolemia o la hipertensión. Se trata de las patologías no transmisibles más prevalentes en nuestra Comunitat y en su conjunto representan el 82% de la mortalidad en España.
«La obesidad se ha convertido en un problema de salud pública. Estamos viendo cómo patologías que antes aparecían en una edad avanzada, como puede ser la diabetes tipo 2, ahora se diagnostican cada vez más pronto. De hecho, la edad media de debut de la diabetes tipo 2 se ha reducido en alrededor de 20 años», ha explicado Maite Navarro, presidenta del Colegio.
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