La economía contiene la respiración y los mercados tiemblan con el conflicto militar en Oriente Próximo. Los analistas tratan de descifrar cómo se comportará la inflación o cómo afectará a la cesta de la compra.
Pero el petróleo es el primer indicador de las alzas … con reflejos en los combustibles como el diésel y la gasolina. Los conductores ya lo van a empezar a notar en los próximos días de manera algo más acentuada.
En las últimas jornadas el crudo ha experimentado subidas que, aunque altas, no son han sido tan drásticas como las del gas natural.
El precio del Brent ha crecido un 7,9% situándose en los 83,73 euros por barril. Otro de los factores que determinarán el comportamiento es el cierre del Estrecho de Ormuz, por el que pasa el 20% del sumunistro mundial de esta materia prima.
El Consejo General de Economistas de España prevé que nuestra economía aguante el temporal por la menor dependencia y otras fortalezas «diferenciales» como la especialización en el sector servicios y la diversificación energética.
Pero a pesar de esa menor dependencia de España, la guerra también tiene un efecto directo sobre el consumidor que ya se está notando poco a poco.
El incremento ha sido moderado en los primeros días
La OCU ha señalado que los combustibles en España en estos primeros días desde que empezó el conflicto se han mantenido «sin un repunte sostenido». «Los precios medios apenas han variado», insistió la organización, que sí pone el foco en lo que ocurra en los próximos días.
El día 27 de febrero, un día antes del inicio de las hostilidades la gasolina sin plomo 95 tenía un precio medio en España de 1,359 euros. El martes, subió hasta el 1,379. En el caso del diésel, el 27 de febrero llegó a las 1,309 euros y el martes subió a los 1,339 euros. Además, el petróleo y la gasolina ya venían encadenando varias semanas de subidas en el precio.
Las próximas dos semanas, claves
A pesar de que en estos primeros pasos los precios no han experimentado fuertes repuntes, la clave en el caso del petróleo y combustibles como el diésel y la gasolina está en los próximos siete o 15 días, como sostiene Álvaro Zapatel, profesor de macroeconomía en EADA Business School.
Para Zapatel, en esta situación se manejan tres plazos. En el corto, es en el que se verá «el incremento de la gasolina y el diésel que va a generar un impacto en el consumidor y también en los mercados financieros», aunque «no va a ser inmediato». Primero sube el barril, después pasa al mercado donde se negocian los precios y finalmente se traslada a los consumidores por eso en los próximos días todo apunta a que se pueden ver progresivos encarecimientos.
A medio plazo, «mientras se mantenga la incertidumbre, llegando a verano va a haber un reflejo en el precio de la electricidad, en alimentos procesados, en el transporte, en la logística o en el coste del ocio», añade. Por último, a largo plazo, entre tres y seis meses, se puede llegar a un contexto más estructural de inflación si persiste el bloqueo de Ormuz.
¿Cuánto va a subir la gasolina y el diésel?
Todo se mueve ahora en la incertidumbre. Lo que parece claro es que «si la tensión se prolonga va a ser inevitable un impacto en el consumidor y la clave va a ser la energía». El profesor insiste en que «la gasolina y el petróleo son el termómetro que va a proyectar lo que puede ser el resultado de las tensiones».
Ahora bien, ¿cuánto va a subir? «Es muy pronto anticipar un incremento de ese nivel. El barril ha subido un 8% y eso ya te da un margen de lo que podría trasladarse eventualmente al consumidor», sostiene Zapatel.
«La gasolina o el petróleo son el vector por el que se van a conducir los demás incrementos de precio, van a conducir incrementos en precio de transporte, de logística… y todo lo que puede golpear al consumidor»
Álvaro Zapatel
Profesor de Macroeconomía de EADA Bussiness School
Guerra en Irán y en Ucrania, dos situaciones diferentes con similitudes
El último conflicto en el que se vio con claridad los efectos de la subida del precio del petróleo y el gas fue la invasión de Ucrania, en febrero de 2022. Zapatel explica que precisamente en los primeros compases de la guerra en territori europeo el primer efecto fue el aumento de los costes de la energía, del que «empezamos a percibir un incremento en el nivel de precios».
El profesor muestra su «preocupación» con el hecho de que en 2022 había estímulos fiscales y subsidios que «aliviaron el incremento de los precios en el ámbito del transporte».
Entonces el precio del barril Brent llegó a situarse en los 120 dólares. Los efectos fueron claros en la inflación e «inusualmente prolongados», por lo que los gobiernos tuvieron que tomar medias urgentes como la bonificación general de 20 céntimos por litro de gasolina.
El país europeo puede servir de ejemplo, según el docente, de lo que ocurra en los próximos meses ya que tendrá otras consecuencias más allá de únicamente la gasolina: «Si el conflicto no se resuelve en el corto plazo, podríamos estar exponiéndonos a una inflación que se asemeje a la de 2022».
Con la invasión de Ucrania, en junio de 2022 el precio medio de la gasolina sin plomo superó los 2,15 euros por litro y el diésel también rondó los dos euros. En el escenario actual, tras los primeros compases del confilcto, los productores no descartan ese escenario de precios entorno a 1,8 y 2 euros.
