Un estudio liderado por
IrsiCaixa muestra que el dolutegravir, un tratamiento antirretroviral contra el
VIH, puede revertir el desequilibrio del microbioma intestinal asociado a las
fases avanzadas de la infección. En comparación con otros
tratamientos antirretrovirales, el dolutegravir consigue un microbioma más
equilibrado, similar al de personas sin VIH, con menor inflamación y menor
activación del sistema inmunitario.
Casi el 50% de los diagnósticos
de VIH se detectan en etapas avanzadas de la infección, un momento en el que el
sistema inmunitario ya está comprometido y el microbioma intestinal, formado
por los millones de bacterias que habitan el intestino, se ve alterado como
consecuencia del virus. Ahora, la revista Nature Communications publica
un estudio liderado por IrsiCaixa
–centro impulsado conjuntamente por la Fundación ”la Caixa” y el Departamento
de Salud de la Generalitat de Catalunya– que demuestra que el inicio del
tratamiento antirretroviral con dolutegravir mejora el microbioma intestinal
en personas con un diagnóstico tardío de VIH.
Esta mejora se asocia con una reducción de la inflamación y una menor activación del sistema inmunitario, haciendo que el microbioma intestinal se asemeje más al de una persona sin VIH. Las conclusiones provienen de un ensayo clínico, llevado a cabo en el marco del proyecto Advanz-4 y coordinado por el Hospital Clínic, en el que todos los participantes recibieron el mismo tratamiento de base y, según el grupo asignado, se añadió dolutegravir o la combinación de darunavir y ritonavir. Los resultados obtenidos son relevantes para identificar estrategias que permitan una recuperación más completa de la salud en personas con infección por VIH muy avanzada.
«Conocer qué
terapia antirretroviral puede restaurar el equilibrio del microbioma es clave
para ofrecer el tratamiento más adecuado a las personas con diagnóstico tardío
y mejorar su salud a largo plazo», comenta Francesc
Català, investigador posdoctoral en
bioinformática en IrsiCaixa y primer autor del artículo.
Un microbioma más diverso y con funciones
beneficiosas
Para
estudiarlo, el equipo investigador realizó un ensayo clínico con 88 personas
que habían sido identificadas en etapas avanzadas de la infección por VIH.
Al iniciar la terapia antirretroviral, los participantes fueron asignados
aleatoriamente a recibir dolutegravir o bien la combinación
darunavir/ritonavir, siempre junto con otros dos fármacos antirretrovirales, y
fueron seguidos durante dos años.
«El
dolutegravir pertenece a la familia de los inhibidores de la integrasa y
presenta una mejor penetración intestinal, mientras que la combinación
darunavir/ritonavir actúa como inhibidor de la proteasa y tiene una penetración
más limitada. Estas diferencias ya apuntaban que los dos tratamientos podían
tener efectos distintos sobre el microbioma», indica Català.
Ambos
tratamientos lograron bloquear completamente el VIH y recuperar el número de
células CD4+, las principales células del sistema inmunitario afectadas por el
virus, confirmando su eficacia en el control de la infección. No obstante, solo
el tratamiento que incluía dolutegravir se asoció con un aumento de la riqueza
y la diversidad del microbioma intestinal.
«Además de un microbioma más equilibrado, estas personas muestran una mejor recuperación inmunitaria, una menor sobreactivación del sistema inmunitario y menos inflamación», explica Roger Paredes, investigador principal de IrsiCaixa y jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Germans Trias i Pujol y director científico de la Fundación Lucha contra las Infecciones. «Dos años después de iniciar el tratamiento, su microbioma se parecía mucho más al de las personas sin VIH», añade.
Hacia una recuperación completa tras un
diagnóstico tardío
La infección
avanzada por VIH se asocia con un desequilibrio del microbioma intestinal, un
exceso de inflamación, una activación persistente del sistema inmunitario y un
aumento del paso de bacterias del intestino al resto del cuerpo. Todos estos
factores pueden contribuir al desarrollo de problemas de salud a largo plazo.
En concreto, favorecen el envejecimiento prematuro, lo que incrementa el riesgo
de padecer enfermedades cardiovasculares y alteraciones neurocognitivas, así
como una mayor vulnerabilidad a infecciones.
«Los resultados indican que no todos los tratamientos antirretrovirales tienen el mismo impacto sobre la salud intestinal y que la elección del régimen terapéutico puede influir en la inflamación crónica y en la salud futura de las personas con VIH», señala Josep Maria Miró, consultor sénior de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona e investigador principal del ensayo clínico Advanz-4. «Este estudio refuerza la importancia de considerar el microbioma intestinal como un elemento clave en el abordaje global del VIH y de avanzar hacia una recuperación más completa tras una infección avanzada», concluye Paredes.