Las cuerdas vocales humanas se componen de tres capas (específicamente, epitelial, membrana basal y lámina propia), con composiciones celulares y de matriz extracelular (ECM) distintas. El cáncer de cuerdas vocales (VFC) o de laringe sigue siendo un desafío clínico importante con opciones limitadas de terapia dirigida y una tasa de supervivencia …
Las cuerdas vocales humanas se componen de tres capas (específicamente, epitelial, membrana basal y lámina propia), con composiciones celulares y de matriz extracelular (ECM) distintas. El cáncer de cuerdas vocales (VFC) o de laringe sigue siendo un desafío clínico importante con opciones limitadas de terapia dirigida y una tasa de supervivencia a 5 años del 34% para la enfermedad avanzada T3-T4.
Los factores de riesgo más importantes son el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol. El pronóstico del cáncer de laringe avanzado es desfavorable y actualmente no existen terapias farmacológicas dirigidas. A medida que dicho cáncer progresa, el movimiento continuo de las cuerdas vocales se debilita y finalmente se detiene.
La comunidad científica es consciente, desde hace tiempo, que el aumento de la rigidez tisular promueve la malignidad del cáncer en tejidos inmóviles, como el de mama, hígado y páncreas, porque las células perciben y responden a las propiedades físicas de su entorno.
Ahondar en este tipo de cuestiones ha sido el objetivo de investigadores de la Universidad de Turku (Finlandia). Nos preguntamos si el endurecimiento y la inmovilización de los tejidos contribuyen al desarrollo del cáncer y si el movimiento podría ser terapéutico», apuntó la profesora de la Academia Johanna Ivaska, directora del Centro de Excelencia BarrierForce financiado por el Consejo de Investigación de Finlandia.
Las predicciones de los investigadores resultaron exitosas: la exposición de las células cancerosas a vibraciones que imitaban el movimiento de las cuerdas vocales redujo su malignidad. Uno de los cambios observados fue una disminución de la proteína YAP en las células.
A partir de muestras de cáncer de laringe en estadio temprano y avanzado, obtenidas de aproximadamente 200 pacientes finlandeses, los investigadores descubrieron que la expresión elevada de proteínas que aumentan la rigidez tisular mejoraba la actividad de YAP y predecía la mortalidad. En un modelo experimental de cáncer, los investigadores descubrieron que este era sensible a un fármaco específico en desarrollo que inhibe la actividad de la proteína YAP.
«El estudio es totalmente innovador, ya que la biomecánica del desarrollo de cánceres no se ha estudiado previamente en tejidos en movimiento. Creemos que nuestros hallazgos pueden alentar a los desarrolladores de medicamentos a explorar su idoneidad para este cáncer difícil de tratar y con mal pronóstico», indicó la prof. Kaivola.
Los conocimientos difundidos por estos científicos, en la revista ‘Nature Materials’, sobre el papel de la movilidad tisular en el mantenimiento de la homeostasis y la supresión de la malignidad pueden extenderse a otros carcinomas que surgen de epitelios móviles y ampliar nuestro horizonte sobre el control mecánico de la progresión del cáncer.
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