Disfruten del camino, que luego todo pasa y el sabor en una competición no lo puede dar tan sólo el resultado final. Más aún cuando … eres aficionado de un equipo que disputa una competición de todos contra todos de 20 equipos y donde el presupuesto del club al que animas está entre el puesto 14 y el 16. Con el asterisco de que no se puede precisar con exactitud porque no la mayoría esconde sus números. Dicho esto, el Valencia Basket se está mereciendo soñar a lo grande en la Euroliga. Sin un objetivo de obligación. Y eso les hace mucho más peligrosos. A ocho jornadas para el final de la Liga Regular, el balance de los taronja es de 20-10 tras el triunfo contra el Zalgiris. Las dos decenas de victorias suponen un hito en la historia del club en la Copa de Europa, porque hasta ahora el récord eran las 19 de la temporada 20-21. Con Ponsarnau en el banquillo, ese entrenador que fue ninguneado por demasiada gente y al que el paso del tiempo le ha puesto en el lugar que corresponde en la hemeroteca de la Fonteta. Así es la vida.
En el basket, las remontadas no terminan cuando empatas. Hay que ponerse por delante. Es cierto que el Zalgiris heló por unos segundos el infierno fallero del Roig Arena cuando Francisco anotó un triple para subir el 87-87 a falta de 55 segundos a un partido que llegó a ir 83-71. Un parcial de 4-16. Badio se inventó una canasta lateral sobre Butkevicius que fue oxígeno puro (89-87), Francisco no acertó con el siguiente triple y Montero, después de un saque mejor ejecutado que en el final del partido contra el Real Madrid en Copa, consumió 10 segundos de crono fintando rivales para acabar sentenciando el triunfo desde el tiro libre (91-87). Sacando colmillo, el trabajo sólido (113-96 en valoración) permitía optar a ganar el average particular al Zalgiris, que tenía un +9 en partido de Kaunas, pero la situación sigue siendo privilegiada para los taronja.
Cuando Badio subió el 50-39 en el último ataque taronja de la primera parte, que fue seguido de una gran defensa de equipo, el Roig Arena estalló de alegría. No era para menos. Su equipo acaba de completar una de las primeras partes de más nivel de lo que va de temporada, sumando los dos lados de la pista. Es cierto que el 65-31 en valoración debería reflejar una mayor diferencia en el marcador, pero también era un buen indicativo de que quedaba mucho por pelear en la segunda parte.
Lo más destacado al ecuador fue que el nivel de concentración de los de Pedro Martínez se mantuvo inalterable en la mayoría de los minutos de la primera parte. Y eso es muy complicado de conseguir. Dos triples seguidos de Thompson abrieron la primera brecha (10-4) y, acto seguido, Omari Moore arrancó su moto. El de Pasadena, cuando tiene las piernas frescas, da la sensación de ser imparable cuando pega un cambio de ritmo. Con sus penetraciones, y un robo más mate de un Key que no brilla como otros pero que siempre aporta, el primer cuarto terminó con un imponente 25-13 en el marcador y 35-6 en valoración. El 0-6 con el que comenzó el segundo cuarto, que obligó a Pedro Martínez a pedir su primer tiempo muerto, fue la única horquilla de despiste de los valencianos en la primera parte (25-19). Respondió Moore con otros dos acelerones de la moto (31-21), el Valencia Basket logró subir su máxima renta hasta un +13 (39-26) y se marchó al descanso con una sensación de control total de la situación. Quedaba mucho por sufrir, pero los taronja se llevaron el triunfo.
Valencia Basket: Thompson (8), Badio (11), Puerto (2), Pradilla (10) y Sako (6), quinteto inicial. De Larrea (2), Montero (9), Moore (16), Taylor (5), Key (5), Costello (5) y Reuvers (12).
Zalgiris: William-Goss (4), Lo (9), Butkevicius (7), Sleva (14) y Wright (20), quinteto inicial, Francisco (9), Brazdeikis (13), Giedraitis (-), Tubelis (9), y Ulanovas (2).
Parciales: 25-13, 25-26 (50-39), 21-25 (71-64) y 20-23 (91-87).
Árbitros: Javor (ESL), Bissang (FRA) y Pastusiak (POL).
Incidencias: 11.966 espectadores.