Donald Trump ha vuelto a cargar contra España por la postura del Gobierno de Pedro Sánchez contra la guerra en Irán. El presidente de EE.UU. ha asegurado este jueves que España es una «perdedora», en medio de la decisión de no permitir a EE. … UU. el uso de las bases de Morón y Rota para las operaciones en Oriente Próximo, el último episodio del enfrentamiento del Ejecutivo español con la Administración Trump.

«Hay muchos ganadores, pero España es una ‘loser’ (‘perdedora’)», dijo el multimillonario neoyorquino en una conversación con ‘The New York Post’. Ocurría un día después de la última turbulencia en la relación entre los dos países: la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, anunció en rueda de prensa que el Gobierno de España había «escuchado» y había acordado «cooperar con el ejército de EE.UU.». Inmediatamente, Moncloa lo desmintió y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, aseguró que era «falso».

«España es muy hostil a la OTAN», dijo Trump el jueves. «No están pagando, son los únicos que votaron en contra del pago del 5% y son muy hostiles contra todos», dijo en referencia a la oposición de Sánchez a elevar a esos niveles el gasto en Defensa, como exigía el presidente de EE.UU..

«No son un jugador de equipo», criticó Trump, en una símil deportivo, el mismo día que tenía previsto recibir en la Casa Blanca al equipo ganador de la liga profesional de fútbol de EE.UU., el Inter de Miami de Liones Messi. «Y nosotros tampoco vamos a ser un jugador de equipo con España», advirtió.

Trump también fue crítico con el país europeo más cercano tradicionalmente a EE.UU.: Reino Unido. La negativa del Gobierno de Keir Starmer a sumarse a los esfuerzos bélicos, como ha hecho Reino Unido en el pasado en intervenciones militares de EE.UU. en la región, ha indignado a Trump. «Es decepcionante», dijo sobre la postura del líder laborista, que tampoco ha permitido a EE.UU. utilizar sus bases para los bombardeos. Preguntado si Starmer también es un ‘loser’, el presidente respondió: «A ver, no es Winston Churchill, pongámoslo así».

Alta tensión

«Nos debería permitir, sin dudas ni titubeos, el uso de las bases», defendió. El deterioro de la relación entre España y EE.UU. ha llegado a su pico más alto esta semana, en las turbulencias de la guerra en Irán. Sánchez ha convertido su oposición a Trump en su gran bandera de política exterior. Lo hizo en su oposición a la elevación del gasto en Defensa, lo que le enfrentó a sus socios europeos. Y, con la intervención conjunta de EE.UU. e Israel en Irán, ha recuperado el ‘No a la guerra’ en una situación de debilidad política interna.

La irritación de Trump se sintió más que nunca el pasado martes, cuando recibió en la Casa Blanca al canciller alemán, Friedrich Merz. Entonces, amenazó a España medidas punitivas extraordinarias, el «corte de toda relación comercial», incluso un «embargo».

Son amenazas de difícil encaje dentro de las relaciones comerciales entre ambos países, que se rigen en bloque a través de la Unión Europea. Pero constatan la pésima relación de España con la primera potencia mundial.

Con la pelea, Sánchez está consiguiendo elevar su perfil internacional como un líder que se opone a Trump. En la prensa estadounidense abundan las referencias al jefe de Gobierno español y el ‘Financial Times’ le ha retratado como «némesis de Trump». Otra cuestión es el impacto que tendrá en las relaciones diplomáticas, económicas y militares de España con la primera potencia mundial.