El pasado fin de semana Donald Trump, junto al ejército de Israel, activó el botón militar e inició una serie de hostilidades contra Irán. Acto seguido hubo respuesta armada, se inició el bloqueo del estrecho de Ormuz, y la siguiente imagen en esta secuencia – … como suele ser habitual– es el consumidor pagando más en sus facturas energéticas. Por el momento no hay paracaídas como sí hubo en la crisis provocada por la guerra de Ucrania. De hecho, ante los precios actuales ya se activó en su momento la ‘excepción ibérica’.
Desde el ámbito político y el sector energético, por el momento, tienen una respuesta unificada: ahora no estamos en el escenario de los días posteriores a Ucrania. Pero eso no ha sido impedimento para que el precio del gas del índice TTF haya pasado de los 32 €/MWh a superar los 50 euros en menos de cinco días. Y esto se ha trasladado de manera directa sobre el mercado mayorista de la electricidad.
El pasado 1 de marzo el precio del ‘pool’ era de 15 €/ MWh, apenas cinco días después se ha situado en los 90 euros. Incluso, ayer, que bajó a los 63 €/MWh, duplica el precio del día con mayor coste de febrero cuando el gas natural estaba por debajo de los 30 euros. Es decir, vuelve a quedar demostrado la incidencia del gas en el mercado eléctrico. Una situación que lleva coleando cuatro años y que nadie ha sabido resolver.
Esto supone un problema, y marca un indicador de precio. La ‘excepción ibérica’, en sus primeros compases en 2022, fijaba en 40 €/MWh el gas el momento en que se limitaba el tope que marcaba el precio del ‘pool’ cuando entraba en acción esta tecnología. Por el momento, el Ministerio para la Transición Ecológica está monitorizando la situación, pero sin tomar ninguna decisión al respecto. Por su parte en el sector eléctrico, las comercializadoras aguardan la evolución de precios y cómo puede impactar a sus clientes.

Precios de la electricidad
y del gas en marzo
Precio mayorista del mercado
eléctrico en España
Precio del gas en el índice TTF
Fuente: Investing y OMIE / ABC

Precios de la electricidad y del gas en marzo
Precio mayorista del mercado eléctrico en España
Precio del gas en el índice TTF
Fuente: Investing y OMIE / ABC
La pregunta que surge en mitad de esta crisis es por qué no se han puesto medidas concretas para que el mercado eléctrico, sumiso del modelo marginalista, no dependa tanto del gas. La pelea ha sido intensa, y cada cual defiende sus intereses –con sus argumentos–.
Bruselas contra las empresas
El debate sobre el mercado eléctrico, el impacto del gas y los potenciales cambios han pillado en mitad del conflicto bélico de Oriente Próximo, y con una crisis energética en ciernes.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha manifestado que están abiertos a revisar el sistema marginalista y provocar que el gas tenga menos impacto a la hora de generar el ‘pool’ eléctrico. Pero esto ha recibido una enmienda por parte de las empresas.
Eurelectric, la asociación que agrupa a la industria eléctrica europea, ha reclamado a la Unión Europea que proteja el actual diseño del sistema de precios marginales en el mercado eléctrico comunitario y que preserve un marco regulatorio estable.
En una carta remitida a los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, la presidencia de Eurelectric alerta de que reabrir la reforma del mercado aprobada recientemente «pondría en riesgo las inversiones masivas necesarias para ofrecer electricidad asequible, segura y descarbonizada».
Las empresas estiman que no es necesario cambiar el actual sistema marginalista
El debate se ha calentado porque esta situación se iba a tratar en el próximo Consejo Europeo de los días 19 y 20 de marzo. Ahora, con el precio del gas disparado, y sin saber cómo de largo será el conflicto militar, y las implicaciones que puede tener, las discrepancias se acentúan. Así, la organización sectorial europea, en la que está integrada la española Aelec –que agrupa a compañías como Iberdrola, Endesa o EDP–, recuerda que, en un escenario en el que se prevé que el sector eléctrico movilice más de 5,6 billones de euros hasta 2050 en nueva capacidad de generación y redes, «reabrir un debate recientemente cerrado desincentivaría las inversiones necesarias para garantizar electricidad limpia, segura y asequible».
En este marco, la presidencia de Eurelectric insiste en que los precios marginales continúan siendo «el mecanismo más eficiente y sólido para garantizar un despacho rentable, señales de precios transparentes e incentivos eficaces a la inversión».
Qué está pasando con el gas
El problema del gas, según explica el gestor de Multi Asset & Overlay en Edmond de Rothschild AM, Nabil Milali, es que esta materia primera sube mucho más que el precio del petróleo estos días con el ataque a Irán. Esto se debe principalmente, explica, a la decisión de QatarEnergy de detener su producción de GNL después de haber sufrido varios ataques de Irán en los últimos días.
Qatar es el segundo mayor productor mundial, solo por detrás de Estados Unidos, y representa casi el 20% de la oferta global. La decisión llega en un momento en el que los almacenes europeos de gas están en niveles relativamente bajos. La medida de Qatar es, sin duda, un intento de Doha de hacer comprender al mundo la magnitud del riesgo que supone el conflicto actual y de presionar a sus socios europeos y asiáticos para que obliguen a Donald Trump a poner fin al conflicto rápidamente, aclara el experto. Por otro lado, los precios del petróleo también han subido de forma significativa, pero sin alcanzar niveles insostenibles. El mercado no anticipa un cierre prolongado del estrecho de Ormuz, y además sigue bien abastecido gracias al petróleo de esquisto estadounidense y a la producción de países fuera de la OPEP.
La duración del conflicto bélico marcará la clave de las subidas de las materias primas
Las reservas de gas se sitúan actualmente en torno al 30% de media en Europa, un nivel muy bajo en comparación con los últimos años. Esto se debe a la decisión de la Comisión Europea de dejar de exigir a los países que llenen sus reservas hasta su capacidad máxima antes del inicio del invierno. Además, el invierno ha sido relativamente más frío que la media histórica, lo que ha obligado a Europa a recurrir más intensamente a sus reservas. El riesgo ahora es que el conflicto se prolongue durante los próximos meses, incluido el verano, cuando Europa necesitará reponer sus reservas y podría encontrarse compitiendo ferozmente con los compradores asiáticos.
Un cierre prolongado del estrecho de Ormuz sería «catastrófico» para el suministro de GNL, dada la importancia de Qatar en la oferta global. ‘De facto’, el estrecho ya está prácticamente cerrado, no tanto por los ataques militares en sí, sino por el fuerte aumento de las primas de seguros e incluso por la negativa de algunas aseguradoras a cubrir cualquier buque que navegue por la zona.
Lo bueno, estima el experto, es que «no creemos que estemos encaminándonos hacia una crisis tan grave como la que siguió a la guerra de Ucrania, ya que el mercado está ahora mejor abastecido».
