La Real ha llegado a otra final de Copa en modo ‘poliki, poliki’, parafraseando a ‘Rino’ Matarazzo. Con discreción, sin lanzar las campanas al vuelo, y compitiendo desde aquel partido en Negreira hasta el emocionante derbi de anoche. Lo de ayer fue una jornada de tensa calma, con un recibimiento inolvidable y una grada que empujó hasta la saciedad para que el equipo nos diese esta tremenda alegría. Sigamos caminando despacio, pero siempre con pie firme. Aún nos queda lo mejor.