Entre el bullicio de los imponentes edificios del madrileño barrio de Prosperidad se esconde un remanso de paz y efervescencia creativa: el estudio de Claudia Stilianopoulos. Para esta artista –hija de la recordada Pitita Ridruejo y el diplomático Mike Stilianopoulos–, este santuario es mucho más que un refugio de creación de pintura y escultura. Se trata del lugar donde atesora sus recuerdos más preciados; un lugar donde la música no deja de sonar y a través del cual podemos descubrir a una mujer polifacética: viajera y aventurera incansable, bailaora de flamenco y de claqué, yogui y encuadernadora. Un crisol de pasiones que, en realidad, tiene una raíz única: su inagotable creatividad, una inclinación que ya manifestaba siendo niña para desesperación de sus padres, cuando veían cómo despedazaba los juguetes recién regalados para transformarlos en nuevas “obras de arte”.
© Esi SeilernLa artista con el óleo Pío de fondo y las esculturas
de bronce Cabeza de medusa
y Cabeza
© Esi SeilernUn rincón del estudio en el que exhiben algunas de sus obras:
a la izquierda el óleo Toro; en el centro, la escultura en acero Efímero y, a la dcha., la obra El cordobés
¿Cómo y cuándo encontraste este espacio?
Antes de tener este estudio diseñaba y fabricaba muebles que vendía en Madrid y también interiorismos para empresas y casas privadas. Decidí cambiar mi forma de trabajar para disfrutar más de mi familia y localicé este lugar en el que me instalé hacia 2008.
¿Eres de espacios cambiantes o este lugar ha permanecido así desde el principio?
Al principio las ventanas estaban rotas y no había calefacción. Un año después lo reformé y varios artistas me pidieron venir aquí a trabajar. Lo compartí durante varios años, y después lo cerré por cuestiones personales. Hace tres años lo reabrí para mí sola, aunque he alquilado puntualmente alguna zona a algún artista. Se trata de una soledad buscada y parte de mi secreto creativo; no hay distracciones que interrumpan la creatividad, aunque tengo alguna visita y he cedido el espacio a la Fundación Píos Project para realizar talleres creativos gratuitos para personas vulnerables.
© Esi Seilern
© Esi SeilernClaudia, en uno de los rincones de su estudio, sentada en una butaca diseñada por ella misma y tapizada en ante, delante de su obra Al rojo vivo que consiste en una espectacular instalación de luces
¿Qué significado tiene este sitio para ti?
Es mi lugar de introspección y de discernimiento. Paso más tiempo aquí que en mi casa, es un sitio que me aporta muchísima paz.
¿Qué te gustaría que sintiera alguien que entra por primera vez?
Muchos de los que me visitan por primera vez se refieren a su atmósfera, aseguran que se les despierta la creatividad y que les produce sosiego. ¡Nada me hace más feliz que transmitir esas sensaciones!
© Esi SeilernVista parcial del office del estudio, con mantel y jarra de Casa Vitamina; individuales, cristalería y vajilla de El Corte Inglés y flores de Brumalis
¿Qué crees que puede revelar un taller sobre el artista que “habita” en él?
Este espacio es algo caótico en lo que respecta a mi obra; hay una gran diversidad de cosas. Pero en todo taller habita el alma del artista; nos rodeamos de lo que nos gusta, inspira y da lugar a nuestra creatividad.
¿Hay algún objeto con un valor o historia especial en este estudio?
Tengo muchos objetos con historia. Viajo prácticamente todos los años desde mi mayoría de edad a lugares poco comunes y traigo artefactos que considero diferentes de otras culturas. Algunas de esas cosas me pueden llegar a inspirar.
© Esi Seilern“Al principio las ventanas estaban rotas y no había calefacción. Un año después lo reformé. Ahora, quienes visitan mi estudio se refieren a su atmósfera y aseguran que les produce sosiego”
© Esi SeilernRincón con pinturas de estilo marinero firmadas por la artista
© Esi Seilern
¿Cuándo comenzó tu pasión por el arte?
Siempre me he encontrado rodeada de belleza, sobre todo de cosas clásicas; miraba cuadros y muebles con dedicación, fijándome en los trazos que componían los cuadros y la manera en la que estaban armados los muebles. Tengo dibujos que hacía de niña y que mi madre guardaba. Me hace gracia que los dibujos que realizo hoy en día sean tan simples, inocentes y contenidos como el trazo que tenía con pocos años. También recuerdo a mis padres escandalizados porque desmontaba juguetes recién regalados para convertirlos en otra cosa.
¿Recibiste su apoyo cuando decidiste dedicarte al mundo del arte?
Mis padres me apoyaron desde un principio para que desarrollara mi parte creativa, aunque recuerdo con risas cuando les llamé para que vieran mis primeros cuadros. Sus rostros estaban petrificados y mi padre me dijo que por qué no me dedicaba a otra cosa, que iba a ensuciar mucho la habitación donde pintaba.
© Esi SeilernLa pintora y escultora, sentada sobre un diván diseñado por ella misma en madera de cebrano y con base de acero pulido. Las hormigas de bronce son esculturas realizadas por la artista
© Esi SeilernEsculturas de la serie Upcycling
© Esi Seilern
¿Tus hijas siguen tus pasos artísticamente hablando?
Las he apoyado en todo momento para desarrollar su lado creativo. Recuerdo que cargaba con rotuladores y abalorios en los trenes y restaurantes para que se mantuvieran entretenidas cuando eran niñas. A ellas les ha gustado más la música, se han formado en el conservatorio durante muchos años.
¿Qué supone el arte para ti?
Es mi mejor medio de expresión, mi refugio. Con él plasmo lo que quiere salir de mí. Cuando me encuentro en paz me dejo fluir y me considero un utensilio de Dios. Unos días pinto y otros esculpo.
© Esi Seilern
“Cuando mi padre vio mi primer cuadro, recuerdo que me dijo que por qué no me dedicaba a otra cosa, que iba a ensuciar mucho la habitación donde pintaba”
De todas las obras que has realizado a lo largo de los años, ¿cuál es tu favorita?
La primera pieza que me marcó fue una de las primeras que hice en bronce, Uganda. Me costó realizarla porque reflejaba la terrible realidad que viví en un viaje a Uganda y El Zaire, cuando fui testigo del genocidio entre hutus y tutsis. Pero mi favorita es la última instalación que he presentado este año, Resetéate y vive, en defensa de los niños contra el abuso de las pantallas, ubicada en los Jardines de Gregorio Ordoñez. Estoy muy agradecida a la Fundación Sol y a Aldeas Infantiles por haberme elegido para este proyecto.
Eres una mujer inquieta; te gusta el yoga, bailas flamenco, encuadernas…
Siempre lo he sido. Me apunto a todo tipo de clases y formaciones, considero que nos mantiene jóvenes y frescos. Bailar me divierte un montón, lo hago siempre que puedo. Por otra parte, me formé como encuadernadora muy jovencita y es algo que tengo pendiente para mi retiro.
© Esi Seilern
© Esi SeilernClaudia, en uno de los espacios de trabajo del taller, donde da forma a sus esculturas, rodeada de varias de sus coloridas obras pictóricas
También te apasiona viajar
Me encanta viajar y conocer las distintas culturas desde su esencia. Cuando viajo en solitario tengo vuelo de destino y un hotel para el primer día, pero después me dejo llevar por mis percepciones; lo único que pretendo viajando sola es no tener obligaciones programadas.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Además de seguir produciendo piezas como instrumento de lo divino, continuaré ofreciendo talleres gratuitos a personas vulnerables. Y en la semana de ARCO tendré las puertas de mi estudio abiertas para ver algún proceso creativo
Con sello propio
- Muebles diseñados por ella misma. La mayor parte de los muebles del estudio están diseñados por la propia Claudia. Para ello se decanta sobre todo por maderas, que en ocasiones combina con acero y tapiza en cálidos terciopelos.
- Sus obras. Nada mejor como elemento decorativo que las propias esculturas y pinturas de la artista donde se aglutinan color, creatividad, originalidad y las más variadas temáticas, desde tauromaquia a hormigas.
- Sus recuerdos. El estudio es también un lugar donde Claudia atesora recuerdos, especialmente provenientes de sus viajes, que además –reconoce– le sirven como inspiración.