La vigesimonovena edición del Festival de Málaga ha echado a andar este viernes con una gala inaugural volcada en la defensa de un cine más cercano, de historias reconocibles y emociones pegadas a la vida cotidiana.
Con Kira Miró al frente, la … ceremonia ha mezclado humor, referencias locales y música, pero también ha dejado una idea de fondo muy definida: la de un certamen con marcada sensibilidad feminista, visible en la programación, en los homenajes y hasta en la película con la que ha levantado el telón.
La ceremonia arrancó con un vídeo de la ciudad de Málaga y una escenografía muy vinculada a la ciudad, antes de que la presentadora apostara desde el primer momento por una conexión sentimental con el público local.
La gala jugó con una Kira Miró en clave casi doméstica, quitándose los nervios con la ayuda de Salva Reina y dejándose “bautizar” como malagueña adoptiva entre guiños a la bufanda del Málaga de la Champions League, a Pepa Flores, Antonio Banderas, El Cautivo, la Virgen del Carmen, el espeto o el campero. Ese arranque, trufado de referencias reconocibles y expresiones populares, le sirvió para meterse al auditorio en el bolsillo.

Kira Miró y Salva Reina al inicio de la ceremonia de inauguración.
(Francis Silva)
A ese tono se sumó después la música, con Sanguijuelas del Guadiana interpretando ‘Revolá’, Las Migas rindiendo homenaje a Joan Manuel Serrat con ‘Mediterráneo’ y Lia Kali encargándose del cierre musical de la noche. El conjunto reforzó el carácter popular y local de una gala pensada también para subrayar el papel del festival como punto de encuentro del cine español y como espacio de intercambio con Latinoamérica.
El discurso principal de Miró se apoyó en una idea clara: el mejor cine español no necesita vivir de la épica, porque encuentra su verdad en lo próximo. La actriz defendió las historias nacidas de la normalidad, de los vínculos, de la amistad, de la maternidad o de las contradicciones de la vida diaria.
Citó títulos recientes que ya han dejado huella, como ‘Sorda‘ o ‘Segundo premio’, para sostener esa idea de un cine que conmueve sin necesidad de grandilocuencia. A partir de ahí, presentó el festival como un espacio donde importa tanto la película como la conversación que se genera a su alrededor.
Esa misma mirada, además, encuentra respaldo en la propia arquitectura de esta edición. El certamen ha subrayado el peso de las directoras en la programación: el 41% de las películas inscritas están dirigidas por mujeres y, de los 22 largometrajes de la Sección Oficial a competición, 9 llevan firma femenina.
A ello se suma la continuidad de «Afirmando los derechos de las mujeres», que en 2026 alcanza su 19ª edición y vuelve a articular una parte reconocible del festival con encuentros y proyecciones centradas en la igualdad, entre ellas el documental Llamarse Olimpia, sobre Olimpia Coral Melo y su lucha contra la violencia digital.
También el reparto de los reconocimientos refuerza esa línea. Los premios honoríficos de esta edición recaen en Rossy de Palma, Premio Málaga-Diario Sur; Victoria Vera, Biznaga Ciudad del Paraíso; Manuela Ocón, Premio Ricardo Franco-Academia de Cine; Alauda Ruiz de Azúa, Premio Málaga Talent-La Opinión de Málaga, y Francisco Lombardi, Premio Retrospectiva-Málaga Hoy.
De esos cinco reconocimientos, cuatro van a parar a mujeres, un dato que consolida la voluntad del festival de visibilizar referentes femeninos en distintas facetas del audiovisual.

Loreto Mauelón, Rosa Montero y Kira Miró durante la gala.
(Francis Silva)
Esa misma línea se dejó ver también en la propia gala, cuando Kira Miró llamó al escenario a Rosa Montero y Loreto Mauleón para presentar a dos de las homenajeadas, en una intervención que puso el foco en nombres femeninos de peso dentro de la cultura española.
La lectura feminista de esta edición se refuerza además desde su propio arranque cinematográfico, con ‘Calle Málaga‘, dirigida por Maryam Touzani y protagonizada por Carmen Maura, una película que sitúa en el centro la experiencia, el deseo y la autonomía de una mujer de 79 años.
En la alfombra roja, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, puso además el foco en esa misma línea al asegurar que le encantaba que el festival arrancara con una película «protagonizada y dirigida por una mujer». Antes de la ceremonia, el paseo de invitados había dejado también una imagen de mucho fervor popular, con numerosos fans aclamando a los más esperados, entre ellos la influencer Lolalolita y el actor Álvaro Cervantes, reciente ganador del Goya a mejor actor de reparto por Sorda.
Málaga ha querido arrancar así su 29º festival con una mezcla muy definida de cercanía, acento local y sensibilidad femenina. La gala inaugural no solo presentó una nueva edición del certamen, sino que dejó clara una determinada forma de entender el cine: más pegada a la vida real, más atenta a las historias pequeñas y más abierta a una mirada femenina cada vez más visible dentro y fuera de la pantalla.