Los primeros planos incómodamente cercanos dejan entrever una ironía, entre lo grotesco y real, gracias a un gran flash que se ha convertido en la marca de la casa para el fotógrafo Francesc Planes (Massamagrell, 1995), convertido hoy en uno de los profesionales más reconocibles y solicitados en la moda internacional. Acaba de tocar el cielo con su último trabajo al firmar la campaña de otoño-invierno 2026-2027 de Yves Saint Laurent, un encargo que confirma la consolidación de una carrera meteórica que ha tejido entre València y París, empezando desde la calle y culminando en las pasarelas y las ‘maisons’ francesas.

El fichaje de Planes coincide también con la exclusividad firmada por la modelo internacional Loli Bahía, el rostro más solicitado en estos momentos dentro del fashion business. Todo ello ha sucedido bajo la dirección creativa de Anthony Vaccarello, que hace unos días publicaba las fotografías de la campaña retratada por Planes. Por entonces aún no había revelado la autoría, pero qué duda cabía que el valenciano estaba detrás de las instantáneas, con esa manera tan concreta de percibir la moda.

Para esa colección parecía casi inevitable fichar a Planes. La estética que Vaccarello presentó en la Paris Fashion Week volvía al maximalismo ochentero con accesorios de gran tamaño, trajes negros que celebraban el 60 aniversario de su histórico smoking y encajes florales que realzan la sensualidad de la mujer. El objetivo de Planes lo ha inmortalizado a la perfección.

En ese estilo tan particular se sitúa la mirada de Planes, que antes de París forjó en València. Se graduó en Comunicación Audiovisual por la Universidad CEU Cardenal Herrera, donde ya daba cuenta de todo lo que tenía a su alrededor gracias a su cámara. Fiestas, rostros iluminados, gestos exagerados y excesos estéticos eran -y aún son- el hilo conductor de su trabajo, con reminiscencias a los grandes fotógrafos de los 90 y 2000 que marcaron el canon estético y de comportamiento de lo que después se conoció como el ‘indie sleaze’, representado por Cory Kennedy o las gemelas Olsen.

Esa agresividad técnica le abrió paso en un mundo que ha estado dominado por lo ‘aesthetic‘, el término anglosajón que describe la identidad visual que ha dominado las redes sociales en los últimos quince años, buscando la armonía y calidez que hoy siguen dominando en Instagram y Pinterest. Frente a esa dulzura visual, Planes proponía un costumbrismo que reivindica lo hortera y lo kitsch, rozando con algunos retratos del histórico Martin Parr.

Aunque su último trabajo ha sido en la moda, Planes no ha olvidado la vertiente documental que también ha desarrollado a lo largo de su carrera, siempre con el cuerpo humano como campo de observación, tanto en lo físico como en la actitud. Ha retratado celebridades, clientes de la alta costura, pero también personas anónimas en sus rutinas diarias. Todas destilan fascinación por el retratado, bien sea una modelo internacional o una señora con los labios deliberadamente rojos.

En esa línea reside también parte de la fascinación general por el trabajo de Planes. Retrata con el mismo interés a una superestrella que a una mujer común, pero fueron los grandes eventos los que le dieron la oportunidad de dar el salto. Hace ahora tres años se mudó oficialmente a Francia, pero ya había hecho incursiones en festivales -como Cannes, donde empezó- y fiestas de la alta sociedad donde usó su flash para retratar a celebridades, captando belleza pero también diamantes, pieles tersas por los retoques y maquillajes extremos que rompían con la estética habitual de la alfombra roja.

Francesc Planes.

Francesc Planes en una imagen de archivo. / Levante-EMV

Esa crónica social tan particular fue apuntalando un estilo que no pasó desapercibido para los medios de comunicación especializados. Empezó a llamar la atención en revistas y marcas y su nombre aparece hoy asociado a publicaciones como Vogue, i-D, Dazed o GQ, además de campañas y colaboraciones con Balenciaga, Loewe, Schiaparelli, Bottega Veneta o Marc Jacobs. Incluso pudo trabajar con Valentino en la colección de Primavera-verano de 2025, cuando pudo retratar el ‘backstage’ del desfile de alta costura en el debut de Alessandro Michele al frente de la firma.

El catálogo de 'La llumenà', el proyecto de Planes en 2025 sobre las falleras durante la Ofrenda.

El catálogo de ‘La llumenà’, el proyecto de Planes en 2025 sobre las falleras durante la Ofrenda. / Francesc Planes

Volver a casa con emoción fallera

En esa carrera ascendente, Planes decidió parar un momento y mirar atrás. Lo hizo con ‘La llumenà’, su primera exposición individual en València que acogió la galería Volta, en pleno barrio del Carmen de València. El proyecto se centraba en uno de los momentos más intensos de las Fallas de Valencia: la Ofrenda a la Virgen y las lágrimas de las falleras al llegar a la plaza.

El término “llumenà” alude precisamente a ese instante en que los ojos se empañan de emoción. Planes lo captó con su estética habitual, lejos de las imágenes convencionales de las falleras durante la Ofrenda, aplicó la misma técnica de flash duro, plano cerrado, contrapicados y un interés obsesivo por los detalles, como la lágrima negra de rímel que cae sobre la mejilla, marcas de los corpiños en la piel, labios tensos y gestos de emoción desbordados.

La exposición 'La llumenà' que Planes organizó el año pasado en la galería Volta.

La exposición ‘La llumenà’ que Planes organizó el año pasado en la galería Volta. / L-EMV

El proyecto tenía algo de regreso a los orígenes. El propio fotógrafo contó a la revista GQ que llegó por primera vez a la Ofrenda casi por casualidad, colándose en el cercado cuando aún era estudiante. Aquella experiencia, pese a no ser fallero ni religioso, le impresionó profundamente por la intensidad emocional que derrochaban los miembros de las comisiones falleras que por allí desfilaban.

Desde su intromisión como estudiante, volvió en diversas ocasiones hasta profesionalizar aquellos disparos y organizar una exposición el año pasado con su debido catálogo, una crónica social fallera fuera de los márgenes convencionales. Algo parecido hizo en 2020 cuando ganó el premio de ‘Click a l’horta’ al realizar un reportaje fotográfico de los agricultores como no se había visto antes.

Tradición y revolución

Paradójicamente, ese trabajo sobre las falleras conecta con su carrera en la moda. Planes ha señalado en varias ocasiones las similitudes visuales entre la Ofrenda y un desfile de alta costura, con elementos comunes como el maquillaje, las joyas, la artesanía de las prendas y esa pasarela por donde desfilan modelos y falleras.

Ese interés por los rituales tanto populares como exclusivos es la columna vertebral de toda su obra. Tanto en una plaza valenciana como en una fiesta de la alta sociedad europea, su cámara busca la intensidad en el rostro y en el gesto que, aunque exagerado, es absolutamente humano. Con la campaña de Yves Saint Laurent, Planes apuntala definitivamente ese recorrido que empezó observando su entorno y las tradiciones locales que le rodeaban para acabar fotografiando a la élite global.

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