Hay actrices, hay artistas y luego hay estrellas. Rossy de Palma es de estas últimas. La intérprete y modelo ha desplegado carisma y oficio este … sábado en el paseo marítimo Antonio Banderas —’chico Almodóvar’ como ella—, donde ha descubierto el monolito que la reconoce como Premio Málaga-SUR de este año, principal galardón que concede el Festival. Un premio patrocinado por este periódico que recogerá de manos de algunos de sus colegas de profesión esta noche. Antes tocaba visitar la escultura con sus huellas que permanecerá en primera línea de playa, junto a otros premiados como Alejandro Amenábar y Carmen Maura.
«¡El boquerón mayor!», exclamaba al encontrarse con el alcalde, Francisco de la Torre: «¡Es usted el boquerón mayor». El primer edil, rápido, se lo llevaba luego a su terreno: «En inglés ‘major’ significa alcalde». De Palma, impuntual pero agradecida, posaba de todas las formas posibles: de un lado, de otro, una pierna en alto, de espaldas… Hasta que se ha agachado para coger una rama de romero. Y sin micro, proyectando la voz para que la escucharan las decenas de personas que esperaban su llegada y que la han aclamado pese al retraso, ha recitado un poema popular: «Quien pasa por el romero / y no coge una ramita / ni tiene amor ni lo quiere».
«¡El boquerón mayor!», exclamaba al encontrarse con el alcalde, Francisco de la Torre: «¡Es usted el boquerón mayor»
Y entonces, con el romero en la boca y el chaleco medio abierto, descarada como siempre, que en su caso quiere decir de una manera distinta cada vez, volvía a dirigirse al alcalde para animarle a tocar sus huellas en el monolito, haciendo reír a todos: «A ver si le caben sus manos en las mías». La invitación terminaba siendo general: «¡Aquí hay que tocar! Quien pase por aquí, que toque». Luego repartía selfies y besos y atendía incluso a los curiosos. «Mira el del balcón», saludaba efusiva, la mano como un limpiaparabrisas, a un vecino. Para entonces ya tenía conquistado a De la Torre, acompañado de la concejala de Cultura, Mariana Pineda, y del director del Festival, Juan Antonio Vigar.

Ñito Salas

«Es la que más lío ha armado», confesaba luego el alcalde, que ha visto pasar a cientos de actores: «Y qué simpática». No era para menos. La musa de Jean-Paul Gaultier ha ejercido de embajadora improvisada: «Esta luz no tiene parangón». Se sucedían los halagos: «Málaga es una ciudad importante, yo me siento medio boquerona». Doble mérito: se lo espetaba a unos periodistas trasladados desde Baleares, su tierra natal, aunque ella siempre haya rechazado las etiquetas y las fronteras. Pero hoy se le permitía todo. Hasta ponerle fin al acto.
«Bueno, ¿qué? Que estos nunca tienen suficiente», decía refiriéndose a los fotógrafos. «¡Una más, Rossy!». Y volvía a posar. Porque las estrellas no se construyen solas.