El pasado julio este periódico publicaba que la empresa cántabra West Packaging, asentada en Reocín, estaba terminando de cerrar la adquisición de una planta … en Sevilla como parte de un ambicioso plan para duplicar su producción de embalaje sostenible de cartoncillo. Un proyecto que ya ha cobrado realidad, porque esta misma semana se ha celebrado la inauguración de las nuevas instalaciones. El centro de trabajo ubicado en el sur echa a rodar con cerca de 50 empleados e inicia su viaje con importantes planes de expansión, porque tal y como está establecido en la hoja de ruta la intención es incrementar el número de efectivos de la plantilla hasta los 80 trabajadores antes de que finalice el año.
Pese a su aún corto recorrido, los números de West Packaging no han hecho más que crecer exponencialmente desde su inauguración en el año 2020, en plena pandemia. De hecho, hace ocho meses, cuando se anunció la expansión de la empresa con la nueva delegación sevillana, en las instalaciones originales de Cantabria se estaban produciendo el orden de 20.000 toneladas de cartoncillo, ahora ya son 25.000. Un volumen que pretenden alcanzar en la factoría recién inaugurada en el sur. De esta forma, la empresa calcula llegar a una capacidad de 50.000 toneladas con sus dos espacios a pleno rendimiento. «Es un gran paso para la compañía porque además es la primera fábrica especializada en ‘packaging’ sostenible de su tipo en toda Andalucía», recuerda el director general de la compañía, Fernando Carral.
En este sentido, la planta que enciende ahora máquinas contará con dos líneas de impresión de última tecnología, cuatro troqueladoras bobst y cuatro líneas de plegado, en sintonía con las instalaciones de Reocín que quieren replicar, según apuntó en su momento Carral. Para ello, la compañía ha destinado más de 20 millones de euros que comprenden la adquisición de la nave ubicada en el polígono industrial de La Isla, en el término de Dos Hermanas -que antes era una rotativa- y su dotación.
La instalación de maquinaria se va a acometer en dos fases, es por ello que en esta etapa inicial están trabajando cerca de 50 personas y paulatinamente se irá engordando la plantilla hasta superar los 80 trabajadores antes de que termine 2026, cuando ya quieren tener todo a pleno rendimiento. No obstante, ahí los planes no echan freno, porque dado que quieren llegar a tener una fábrica con la misma capacidad que su central en Reocín, que cuenta actualmente con 145 efectivos, proyectan seguir incorporando profesionales hasta que en Sevilla trabajen, al menos, 120 personas a lo largo de 2027.
Clientes internacionales
Una vez culminada la hoja de ruta fijada a corto plazo, la empresa, que en 2024 se alzó con el Premio Pyme Cantabria y que actualmente tiene una facturación de 28 millones de euros anuales, se propone duplicar su producción de cartoncillo hasta las 50.000 toneladas. Así también calculan multiplicar por dos la facturación, la plantilla y los resultados actuales antes del año 2029.
A la inauguración que tuvo lugar esta semana en Sevilla, con un evento celebrado el martes y miércoles, acudieron 150 personas de «todo el mundo». Concretamente, de lugares como EE UU, Chile, Suiza y Canadá, en su mayoría clientes con los cuales la compañía mantiene contratos a largo plazo.
La empresa está recibiendo una alta demanda avalada por sus certificados de sostenibilidad y respeto al medio ambiente. Entre otros logros alcanzados por su desempeño en los últimos años, producen anillas biodegradables y lanzaron los primeros vasos sin lámina de plástico 100% compostables realizados en España.