Es otro Valladolid. El de este sábado sería un partido que hace apenas dos semanas hubiese sido de resultado escandaloso en contra de los blanquivioleta. … Pero no fue así, porque el Pucela se levantó una y otra vez, y lo hizo ante el peor rival, en el peor escenario y con todo en contra: con dos goles encajados en el primer cuarto de hora, que en vez de noquearle, le extrajo lo mejor de sí mismo, para ver la mejor versión de la temporada, incluso mejorando lo exhibido en Riazor hace más de cuatro meses.

Málaga CF

Herrero: Víctor, Montero (Recio, min. 45), Murillo, Rafita; Dani Lorenzo, Izan, Larrubia, Joaquín (Gabilondo, min. 58), Dotor (Rafa R., min. 72); y Chupe (Niño, min. 72).

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Real Valladolid

Guilherme; Alejo, Ramón Martínez, Tomeo, Clerc (Garriel, min. 37); Juric, Ponceau; Peter Federico, Chuki, Tenés; y Marcos André.

  • Goles
    1-0 (min. 10): Chupe de penalti. 2-0 (min. 13): Dotor culmina una gran jugada de Larrubia en la frontal del área. 2-1 (min. 50): Peter bate por el palo corto a Herrero. 3-1 (min. 49): Chupe se anticipa a toda la defensa y bate a Guilherme. 3-2 (min. 64): Meseguer cabecea a la red un centro de Chuki. 3-3 (min. 92): Latasa cabecea otro centro de Chuki.

  • Árbitro
    Alejandro Morilla Turrión (Comité Navarro). Amonestó al técnico local, Funes; y a Montero, Gabilondo y Juanpe, por el Málaga. Expulsó a Víctor García (min. 56) con roja directa por una doble entrada temeraria sin posibilidad de jugar el balón a Alejo. Amonestó a Juric, Tomeo y Latasa..

  • Incidencias
    Partido correspondiente a la jornada 29, disputado en el Estadio de La Rosaleda ante 29.000 espectadores.

El Málaga arrancó con más inercia, y no es de extrañar que no se hubiese cumplido el minuto uno, y Víctor García ya hubiese lanzado a la portería de Guilherme. Respondió Tenés, con un ‘tirito’, pero como para marcar territorio, y tratar de demostrar que el ambiente, con casi 30.000 personas en la grada, no impresionaba a los blanquivioleta. Alucinados o no, lo cierto es que el arranque fue como el de Leganés, el de Granada, hasta el de Gijón, con un gol en contra antes del minuto 10; y el remache con el segundo antes de que se cumpliera el primer cuarto de hora. DESOLADOR.

Desolador, porque los futbolitas blanquivioleta, más allá de timonel en el banquillo (véase Almada, Tevenet o ahora Escribá) ya debían estar avisados de lo que podía suceder ante el mejor equipo de 2026 en Segunda y ante el mejor equipo en su feudo de la temporada (sin perder en casa desde el mes de septiembre del pasado año…). No era el mejor preámbulo, como para salir con la empanada de siempre, que más allá de lo anímico –con una mejoría evidente tras ganar hace siete días al Huesca–, tiene también su explicación en una defensa que sigue muy lejos del nivel excelso mostrado en el inicio de la competición. La baja de David Torres va a hacer daño al equipo, con una nueva dupla de centrales, que pagó la falta de acople en los primeros compases. Tampoco apareció el Clerc de hace siete días, superado por Larrubia, que le dio la noche hasta que tuvo que ser sustituido por un latigazo en la espalda que le dejó fuera de combate.

No tuvo su noche tampoco Guilherme, que cometió un penaltito, en el que Chupe estaba como loco por la música por lanzarse al césped y provocar una pena máxima que tiró al Pucela a la lona –no fue como en Granada o Leganés o Eibar, con ‘nocaut’ propio de puño de Topuria–, pero sí lo suficiente para que llegara el segundo tanto en contra tres minutos después, con Larrubia regateando a todos los blanquivioleta –ayer de amarillo– al borde del área, para terminar habilitando a Dotor, que fusiló arriba.

Y hasta aquí esos primeros quince minutos de crónica, en los que quién más y quién menos en la bancada pucelana esperaba otra goleada para sacar de nuevo los fantasmas del descenso. Sin embargo, no fue así, y es aquí donde el Real Valladolid –sí, el mismo– se comió al mejor equipo de lo que va de año en Segunda, al mejor local, al que tenía casi 30.000 aficionados en la grada, al de milagro de Funes… Se levantó, se enfundó los guantes y con Chuki a la cabeza –¿de verdad no se le puede renovar? ¿seguro?– se lanzó a golpear a su oponente. Lo intentó todo el habilidoso media punta del barrio de La Vitoria.

Antes del minuto 20 ya había desdibujado a toda la defensa blanquiazul, para meter el miedo en el cuerpo a los 30.000, que terminarían la primera mitad pitando a su equipo –sí, al que no pierde en casa desde el mes de septiembre–.

Antes de la media hora, el ’20’ había lanzado tres saques de esquina, en el que el primero estuvo a punto de colarse en la portería de Herrero. Chuki, con solo un poquito de acompañamiento en el área, sería el mejor asistente de la competición, sin duda. Se fue por una banda, por la otra, en velocidad, por habilidad… Pase de exterior, de interior… Pero nunca atinaron los compañeros. Con él llegaron los mejores minutos del Pucela de la temporada. ¡Qué de la temporada! ¡De los últimos tres años! (sin querer mirar más atrás). No acertó el equipo, pero jugó y jugó el Valladolid, mucho mejor hacia delante que atrás. Ponceau, Chuki, Tenés, Peter y André se buscaron y encontraron con acierto, y así llegó el gol de Peter en el añadido de la primera mitad. Justicia para los de Escribá, que se levantaron e, incluso, pudieron irse con las tablas al descanso.

En la reanudación, jarro de agua fría, con ese gol de todos los días a balón parado, defendido de forma infantil por el equipo, y que ni el VAR pudo anular, pese a la revisión por un posible fuera de juego de Chupe, héroe local que se anticipó a todos los amarillos. A la lona. Pero el púgil pucelano se levantó de nuevo –y he aquí la principal lectura, más allá del resultado– con una acción infantil de Víctor García que se fue con roja directa por una doble agresión a Iván Alejo. No tardó en mover el banquilló Escribá, con Latasa y Meseguer, y en menos de un minuto, acertó el propio Meseguer para recortar de nuevo distancias con un centro… ¿de quién? De Chuki. Quedaba media hora para el final, y el Pucela volvía a la pelea.

Movió de nuevo el banquillo Escribá (otra de las lecturas), y metió al tercer delantero, con el noruego Erlien. Biuk no está para estas líneas… Y un nuevo centro… (¿De quién? De Chuki), lo cabeceó Latasa para romper cuatro meses de sequía y llevar el éxtasis a la parroquia pucelana y lograr un punto que vale mucho más que uno.