Domingo, 8 de marzo 2026, 06:00
Las Palmas de Gran Canaria tiene el martes en los salones del Ministerio de Cultura en Madrid una cita con el jurado que criba las opciones de la ciudad para ser capital europea de la cultura en el año 2031. Un objetivo institucional que según los expertos no es descabellado, fundamentalmente por razones políticas, pero que contrasta con la imagen que ahora mismo tiene el sector en la ciudad más poblada de Canarias. Desgajado y rompiendo puentes con el Ayuntamiento.
No hay sintonía y la propuesta cultural de la ciudad es endeble. En grandes trazos, ya se conoce la pérdida de identidad que ha ido sintiéndose en los últimos años, con la desaparición de festivales como el Cero, la callada por respuesta a la continuidad del Womad, que se volatilizó sin que nadie lo explicara, o la incomprensible ausencia en la programación cultural de la capital de su clásica Feria del Libro.
Así las cosas, en una nota de prensa remitida el pasado viernes, desde el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria se expone que «el equipo de ‘Rebelión de la Geografía’ –epígrafe oficial de la candidatura-, encabezado por la alcaldesa, Carolina Darias, viaja con la ilusión que da el trabajo bien hecho». Esa es la verdad oficial, pero en el foro cultural de la ciudad encuentra muchas respuestas disidentes.
Sin ir más lejos está la expuesta por distintas asociaciones al gasto de récord que la ciudad cometió en la recién finalizada edición del carnaval capitalino, en el que se invirtió solo en los conciertos de Marc Anthony y Ke personajes 1’4 millones de euros.
En una carta dirigida a la alcaldesa, estas asociaciones subrayan que «mientras se proyectan contratos millonarios, la realidad del sector cultural local es muy distinta: Existen espacios culturales municipales cerrados o sin programación estable. Se acumulan retrasos en los pagos a artistas, compañías y profesionales, incluyendo casos de impagos a artistas y productores locales; generando situaciones de asfixia económica inadmisibles en una administración pública»

A su vez, manifiestan algo más grave, y es que destacan que se han «han denunciado reiteradamente prácticas de gestión inadecuadas, percibidas por el sector como opacas e ineficaces, que apuntan a posibles situaciones de mala praxis administrativa y generan inseguridad y precariedad estructural en el ecosistema cultural de la ciudad».
No es la primera vez que esta situación ocurre en el ecosistema cultural de la ciudad, que también expresó sus quejas el pasado año con la inversión realizada en la contratación de Maluma.
Problemas de gestión
Las quejas del sector no solo provienen de los elementos externos al Ayuntamiento, también se vive este problema en los espacios directamente vinculados a la gestión municipal. Este periódico informaba el pasado 28 de febrero que el gobierno de la ciudad incumple su propio plan para las bibliotecas municipales, saltándose el marco autoimpuesto para su tutela en un plan entre 2022 y 2026. Siendo especialmente dura la situación de personal e infraestructuras.
Sin embargo, el mensaje oficial planta cara a la percepción externa. En la misma nota de la candidatura se abordaba que «más de doscientas propuestas artísticas y culturales han contribuido a enriquecer el relato del proyecto, consolidando una visión que apuesta por la cultura como herramienta para repensar las periferias, fortalecer la cohesión social y proyectar la ciudad en el contexto europeo desde su singularidad geográfica. La iniciativa ha promovido alianzas con colectivos creativos, instituciones educativas, agentes sociales y entidades culturales, generando un proceso colaborativo sin precedentes en la ciudad».
Esta visión es poco compartida por los que hacen cultura a pie de calle, un sector encolerizado que lamenta la desproporción de la inversión en festejos con la del acto puramente cultural.

Reunión de la alcaldesa Carolina Darias con el equipo interseccional de la candidatura.
C7

Cuando Augusto Hidalgo presentó en julio de 2021 la aspiración de la ciudad de ser capital cultural en 2031, objetivo con el que falló de la mano de Jerónimo Saavedra para 2016, citó a Cavafis y su viaje a Ítaca: «Pide que el camino sea largo», leyó. Lo hizo en el edificio Fyffes, junto al antiguo Cine Guanarteme, supuestos ejes de la candidatura como espacios culturales. Este periódico ha pedido información y acceso a sus remodelaciones para reportar sus avances, y no ha recibido respuesta por parte del Ayuntamiento.
Tras la presentación del ‘Bid Book‘ semanas atrás, el corte de este martes, en el que un equipo de defensa presentará las fortalezas del proyecto ante un jurado europeo, pone en juego las ciudades finalistas, que se darán a conocer el próximo viernes. Oviedo, Burgos, Palma de Mallorca, Potries –Valencia–, Toledo, Granada, Jerez y Cáceres son las otras ciudades españolas.
Como la política suele vivir lejos de la calle no hay dudas de que Las Palmas de Gran Canaria pueda ser capital cultural.
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