El deseo de pertenencia a una clase superior y la educación como marcador de estatus centran la trama de ‘Altas capacidades’, la nueva película del director Víctor García León, que se presenta en la Sección Oficial del Festival de Málaga.
La obra, coescrita junto … al guionista Borja Cobeaga, ironiza sobre las contradicciones de la clase media y plantea una sátira sobre las tensiones, aspiraciones y dobles discursos que afloran cuando muchas familias se enfrentan a una decisión clave sobre la educación de sus hijos.
La génesis de este proyecto tiene su origen en un suceso real ocurrido en la capital de España. Cobeaga ha desgranado cómo la productora del largometraje, Marisa Armenteros, propuso la idea inicial. «Había habido un crimen a las puertas de un colegio de élite. En un colegio pijísimo, habían matado a un narco porque los narcos llevan a sus hijosa colegios pijos», ha revelado el coguionista.
A partir de esa premisa, los autores decidieron explorar el comportamiento de las familias corrientes. «Cómo una familia de clase media o de una clase más baja, de repente intenta meter a su hijo en un colegio de élite, nos hacía bastante gracia», ha añadido Cobeaga.
García León y Cobeaga han llevado al guion vivencias propias como padres para retratar esas dobles morales. «Llevaba a mis hijos a un colegio privado y no lo podía pagar; fingíamosque éramos lo mismo, cuando no lo éramos», ha relatado el director.
Sobre esta misma idea, el realizador ha reflexionado: «Hay algo en ese empeño de la clase media en fingir que no hay tanta distancia, y en ese empeño de la clase rica en decir que somos todos iguales».
La élite escolar como espejo de clase
El director ha insistido en el absurdo que se genera en esos espacios de élite, donde se intenta vestir de normalidad una realidadclaramente desigual. «En los colegios más exclusivos te dicen todo el rato que aquí hay gente normal, que somos todos lo mismo», ha señalado García León.
Para explicar esa distancia social, recurrió a una imagen muy gráfica: «No somos lo mismo, tú tienes un yate. Y te dicen que no es un yate, que es un barquito. Un barquito no es, es un yate impresionante».
Sobre esta dinámica de autoengaño colectivo, el realizador ha sentenciado: «Ese enorme esfuerzo que hacemos todos por fingir que todo es normal cuando nada es normal, a mí me gusta mucho. En ese empeño absurdo creemos que hay mucha angustia y mucha comedia».
La película traza un retrato incisivo de unos padres marcados por sus complejos y aspiraciones. «Nos identificamos mucho con ellos» y «reconocemos sus errores», ha explicado Cobeaga al aludir al componente autobiográfico del guion.
Por su parte, García León ha comparado la tóxica dinámica de la pareja protagonista con ‘Macbeth’, la célebre tragedia de William Shakespeare. «Él es Macbeth y ella es Lady Macbeth. Cómo ella le manipula para hacer unas cosas pequeñitas y se van metiendo en un lío cada vez más grande», ha ilustrado el cineasta.
El objetivo final de la producción no es otro que el entretenimiento, aunque con una clara vocación de permanencia en el debate social para desenmascarar el clasismo imperante.
«La pura intención es hacer una película entretenida y además intentar sacarte temas para hablar. De modo que no solo te entretengas para estar un rato en la sala, sino que también te quedes tomando una caña con tus amigos después», ha concluido García León, quien confía en que el espectador conecte con esta comedia amarga sustentada en la brillantez de sus diálogos.