Como saga que ya tiene décadas de trayectoria a sus espaldas, Resident Evil ha ido evolucionando con el tiempo, atreviéndose con distintas fórmulas y comprobando por sí mismo cuáles son los límites de su identidad como videojuego. 

Uno de sus pasos más valientes llegó con la saga de Ethan Winters, dejando de lado a personajes icónicos de la saga y abriendo una aventura propia con Resident Evil 7: Biohazard y Resident Evil Village. Hace ya bastantes años que ambos títulos salieron a la luz, la séptima entrega un poco más, lógicamente, pero hasta ahora ningún amante de Nintendo los había podido jugar en su consola favorito en todo su esplendor

Ahora, con su llegada a Nintendo Switch 2, ambos títulos tenían la responsabilidad de demostrar que la espera había merecido la pena. De Resident Evil 7 ya hemos hablado, y ahora es el turno del octavo número de la saga.

La pregunta no es tanto si Village es un gran juego, eso ya lo descubrimos en su momento, sino cómo se adapta esta experiencia a la consola híbrida de Nintendo.

Tabla de contenidos

  1. En la aldea todos siguen aterrorizados
    1. RE Engine vuelve a demostrar lo que vale
    2. Peor rendimiento que RE 7, pero mucho más vistoso
    3. La fluidez es constante, pero no omnipresente
    4. Madre Miranda y sus hijos siguen igual de horribles, pero en el buen sentido
    5. Larga vida al formato portátil
  2. Valoración final de Resident Evil 8 Village en Nintendo Switch 2

En la aldea todos siguen aterrorizados

Conviene dejar claro desde el principio que esta versión de Resident Evil Village no modifica ni un ápice de la trama original del juego. La aventura protagonizada por Ethan Winters es exactamente la misma que vimos en su lanzamiento inicial: misma historia, mismas localizaciones, mismos enemigos y misma estructura narrativa.

La trama nos sitúa de nuevo tras los acontecimientos de Resident Evil 7: Biohazard. Yo creo que después de tantos años ya no hace falta advertir de spoilers, porque todos sabemos que el título comienza con Ethan intentando rehacer su vida junto a Mia y su hija Rosemary, pero la aparente calma dura poco. Una intervención militar termina arrastrándolo hasta una aldea remota dominada por fuerzas extrañas, donde diferentes criaturas, cada una con su propio territorio y estilo de horror, controlan el destino de sus habitantes.

Esta versión respeta por completo la apuesta del título originalEsta versión respeta por completo la apuesta del título original

A partir de ahí, el juego despliega una aventura que mezcla terror, acción y exploración con un ritmo muy bien medido. El castillo de Lady Dimitrescu, la casa Beneviento o el complejo industrial de Heisenberg son solo algunos ejemplos de cómo la narrativa se apoya en escenarios muy distintos entre sí para mantener constante la sensación de sorpresa.

En definitiva, estamos ante el mismo Village que muchos jugadores ya conocen, una entrega que amplía la escala de la saga sin renunciar a sus raíces. Esta versión para Switch 2 no pretende reinventar la experiencia, sino trasladarla a la nueva consola respetando intacto todo su planteamiento original, y el resultado de este traspaso es lo que tenemos que juzgar.

RE Engine vuelve a demostrar lo que valeAspectos técnicamente exigentes, como el fuego, lucen a la perfecciónAspectos técnicamente exigentes, como el fuego, lucen a la perfección

Para empezar, quiero centrarme exclusivamente en el plano técnico y en los números de esta versión de Resident Evil Village en Nintendo Switch 2, que, sin duda, apuesta por trasladar la experiencia original con los mínimos ajustes posibles para que se adapte a la consola híbrida.

En primer lugar, el juego ofrece resoluciones diferenciadas según el modo de uso. En televisión alcanza los 1080p, mientras que en modo portátil funciona a 720p, manteniendo una imagen nítida y estable en ambos casos. Se trata de cifras habituales dentro del catálogo de la consola y suficientes para reproducir con claridad los escenarios, personajes y efectos visuales que caracterizan al título.

En cuanto a la tasa de imágenes por segundo, el objetivo del juego son 60 fps, algo especialmente relevante en una título de estas características, que combina exploración, combate en tiempo real y momentos de gran intensidad visual.

Las cinemáticas en primera persona son igual de fluidas que en cualquier otra consolaLas cinemáticas en primera persona son igual de fluidas que en cualquier otra consola

Lo cierto es que buena parte del resultado de esta versión, que ya te adelanto que es muy bueno, está en el motor gráfico de Capcom, el RE Engine. Gracias a él, el juego conserva buena parte de los elementos visuales que definían la versión original: iluminación dinámica, escenarios cargados de detalle y criaturas con diseños muy elaborados.

Ya entraremos en la calidad de todo esto más adelante, pero el primer paso es que todo esté incluido como en la versión original, y eso es innegable.

También se mantiene una distancia de dibujado muy amplia, necesaria para que el jugador pueda anticipar amenazas o explorar correctamente los espacios abiertos de la aldea y sus alrededores. En conjunto, el mayor objetivo de esta versión es ofrecer una experiencia sólida y estable para que el juego ofrezca la misma experiencia en en el resto de consolas.

Peor rendimiento que RE 7, pero mucho más vistosoLos escenarios son una delicia, tanto por resolución como por iluminaciónLos escenarios son una delicia, tanto por resolución como por iluminación

Para empezar voy a ser muy directo porque creo que con las primeras horas de Resident Evil Village en Nintendo Switch 2 es suficiente para darse cuenta de que estamos ante una adaptación muy competente, por lo que no tiene sentido guardar más el misterio. La experiencia que propone el juego de Capcom se mantiene prácticamente intacta, hasta el punto de que, salvo por detalles muy concretos, cuesta encontrar diferencias reales respecto a otras plataformas. Pero aquí estamos para hablar de esos detalles.

El planteamiento, la atmósfera y el ritmo de la aventura siguen funcionando exactamente igual que siempre. Quien ya haya jugado antes sabrá qué esperar, y quien se acerque por primera vez no tendrá la sensación de estar ante una versión recortada o inferior. En términos generales, es el mismo juego, con las mismas sensaciones y con la misma capacidad para atraparte desde el primer momento.

La fluidez es constante, pero no omnipresenteAl principio de la aventura nos encontramos con uno de los momentos más críticos en cuanto a fpsAl principio de la aventura nos encontramos con uno de los momentos más críticos en cuanto a fps

Eso sí, si nos ponemos extremadamente quisquillosos, sí hay un pequeño aspecto técnico que puede situar esta versión un escalón por debajo de las consolas más potentes. Ya hemos hablado del objetivo de los 60 fps, que está presente y se mantiene durante la mayor parte de la experiencia, pero existen momentos muy concretos en los que el rendimiento sufre pequeñas caídas perceptibles.

Uno de los ejemplos más claros aparece relativamente pronto, durante la secuencia en la aldea en la que Ethan se ve rodeado por múltiples «hombres lobo». En ese momento, cuando el escenario se llena de criaturas y el usuario cámara gira la cámara rápidamente para intentar buscar por donde debe de continuar, se produce un descenso de rendimiento bastante evidente. No es algo que solo detecte un ojo especialmente crítico, cualquier jugador puede percibir que la fluidez baja durante unos instantes.

Afortunadamente, se trata de situaciones muy puntuales. A lo largo del juego pueden repetirse pequeñas bajadas similares, aunque generalmente con menor intensidad, y nunca llegan a afectar de forma seria al control o a la jugabilidad. El gunplay sigue siendo preciso, el movimiento resulta reactivo y el conjunto mantiene una sensación de fluidez más que suficiente para disfrutar de la aventura sin incomodidades.

Madre Miranda y sus hijos siguen igual de horribles, pero en el buen sentidoGráficamente no se le puede reprochar nada a esta versiónGráficamente no se le puede reprochar nada a esta versión

En lo visual, el comportamiento del juego depende del modo en el que decidamos jugar, pero siempre deja un gran sabor de boca. En portátil la resolución es menor, pero la pantalla más pequeña juega a favor de la experiencia. La imagen se percibe muy limpia, con un nivel de nitidez que funciona especialmente bien al tener la pantalla más cerca del rostro. Además, la propia naturaleza portátil de la consola añade un punto extra de inmersión, algo que recuperaré más adelante.

En televisión el resultado sigue siendo sólido, aunque la mayor superficie de pantalla permite detectar algunos detalles que en portátil pasan más desapercibidos. Aquí es donde pueden apreciarse texturas algo más discretas en ciertos elementos del escenario o pequeños recortes de detalle en objetos alejados, esto sobre todo ocurre al estar al aire libre. Nada especialmente grave, pero sí pequeñas concesiones que los más expertos pueden llegar a notar.

El gran trabajo que Capcom hizo en su día con el apartado artístico sigue impresionando en Switch 2El gran trabajo que Capcom hizo en su día con el apartado artístico sigue impresionando en Switch 2

Aun así, el apartado artístico sigue funcionando con enorme fuerza. Los interiores del castillo  mantienen una iluminación espectacular y un nivel de detalle que transmite perfectamente la atmósfera opresiva que define buena parte del juego. Puede que algunos efectos estén ligeramente simplificados, pero en la práctica es algo que pasa desapercibido durante la partida si no se está comparando cada plano con lupa.

En otros aspectos técnicos el título se comporta con bastante solidez. La distancia de dibujado no presenta problemas evidentes, los elementos del escenario aparecen siempre a una distancia coherente y no se producen fenómenos de popping que rompan la inmersión, (hay alguna piedrecilla en el suelo en los exteriores que sí aparece y desaparece, pero nada importante).

Los tiempos de carga, por su parte, tampoco llaman la atención en ningún momento y mantienen el ritmo en una aventura que, desde luego, no está pensada para que haya interrupciones.

Larga vida al formato portátilEl terror y el formato portátil son un tándem perfectoEl terror y el formato portátil son un tándem perfecto

Si toda la experiencia en la consola híbrida de Nintendo es la misma que en otras plataformas, donde existe un pequeñísimo margen técnico que se deja notar en momentos muy concretos, esto no impide que el juego sea igual de disfrutable. Y a eso hay que sumarle las propias virtudes de Switch 2

Es cierto que no hay funciones exclusivas como el modo ratón de los Joy-Con, pero la posibilidad de jugarlo en formato portátil añade un valor diferencial que ninguna otra de las grandes consolas pueden ofrecer. Para algunos jugadores, ese factor puede incluso compensar las pequeñas concesiones técnicas y convertir esta versión en una de las formas más atractivas de adentrarse en esta inquietante aventura, sobre todo teniendo en cuenta el fenomenal rendimiento.

Resident Evil 8 Village en Nintendo Switch 2

85 / 100

Pros

  • Una adaptación muy fiel que mantiene intacta la experiencia original
  • Gran desempeño del RE Engine, que conserva iluminación, escenarios y criaturas con gran calidad visual
  • Muy buen resultado en modo portátil
  • Apartado artístico intacto, con escenarios tan memorables como siempre
  • El objetivo de 60 fps que se mantiene estable durante la mayor parte de la aventura…

Contras

  • …aunque existen caídas puntuales de rendimiento en momentos puntuales de gran estrés
  • Algunas texturas y elementos lejanos pierden nivel de detalle, especialmente en pantalla grande.

Valoración final de Resident Evil 8 Village en Nintendo Switch 2Volver a enfrentarse a los monstruos de Madre Miranda ha sido una deliciaVolver a enfrentarse a los monstruos de Madre Miranda ha sido una delicia

La llegada de Resident Evil Village a Nintendo Switch 2 marca el fin de una larga espera para los amantes de la gran N. La aventura de Ethan Winters se mantiene prácticamente intacta, trasladando a la consola híbrida una experiencia que conserva su ritmo, su atmósfera y todo el poderío visual. Una noticia que sigue confirmando que la segunda versión de Switch es capaz de todo.

El trabajo de Capcom vuelve a apoyarse en la solidez del RE Engine para ofrecer escenarios detallados, criaturas terroríficas y una iluminación que sigue siendo clave para construir la tensión de la aventura. Además, el objetivo de los 60 fps se mantiene durante la mayor parte de la partida, permitiendo que el combate y la exploración resulten fluidos y satisfactorios.

Es cierto que, sacando la lupa del estuche, esta versión presenta pequeñas concesiones técnicas. Algunas caídas puntuales de rendimiento en momentos especialmente cargados o ciertos recortes de detalles que recuerdan que estamos ante una adaptación pensada para un hardware distinto. Sin embargo, se trata de detalles muy concretos que apenas afectan a la experiencia global.

De hecho, la posibilidad de jugarlo en formato portátil aporta un valor diferencial difícil de igualar. Un punto que añade una capa de comodidad e inmersión que, para muchos jugadores, puede incluso compensar esas pequeñas limitaciones técnicas.

En definitiva, esta versión demuestra que Resident Evil Village sigue siendo un título sobresaliente y la oportunidad ideal para volver a enfrentarse a Madre Miranda y sus hijos.