El derbi autonómico se presentía caliente por la igualdad entre los dos equipos, separados por solo una victoria, y por la diferencia con la que … ganó Ponferrada en la primera vuelta (89-67), una diferencia de veintidós puntos que se antojaba insalvable antes de comenzar. Al final, el UEMC Valladolid cumplió el objetivo por partido doble después de un desarrollo muy disparatado durante muchos minutos; con el paso del tiempo, empezó a asomarse esa posibilidad, luego se sobrepasó con creces (75-47) y, por unos instantes, corrió peligro ante el atasco anotador de los pucelanos, hasta que el caótico ataque del Ponferrada devolvió el +28 al casillero.
El arranque presagió que el partido iba a alejarse de los cauces tradicionales. Unos y otros desperdiciaron un montón de ataques antes de anotar sus primeras canastas de campo, con un tanteo que se movía de uno en uno desde la línea de tiros libres; a partir del 9-8 el Valladolid, con el debutante Querejeta a los mandos, inició un despegue por el simple camino de estar un poco más atinado en el porcentaje de lanzamientos en los intentos de dos y de tres.
UEMC
: Marín (6), Haney (16), García-Abril (5), Ordóñez (17), Ochi (10) -quinteto inicial-; Hanna (15), Querejeta (4), Pablo Martín (5), Arqués (8) y Montilla (0)
86
–
58
Ponferrada
Orrit (9), Bergens (12), Blak (3), Hayes (10), Sima (4) -quinteto inicial-; Romero (0), Okeke (2), Cera (9), Morales (9) y Soarez (0)
-
Árbitros:
Pelllitero González y Hurtado Ruiz. Eliminados: Morales (min. 33), Hayes (min. 35), Blak (min. 37); expulsado por doble el técnico Oriol Pozo (min. 30), entrenador del Ponferrada. -
Parciales:
20-14, 25-18 (45-32, descanso); 30-15 (75-47), 11-11 (86-58, final). -
Incidencias:
Polideportivo Pisuerga. Jornada 20ª de Segunda FEB, Conferencia Oeste.
Si Ponferrada acabó mal el primer cuarto, empezó peor en el segundo, atrapado en el dígito 14. Oriol Pozo intentó para la hemorragia con 25-14 y sus jugadores no supieron aplicar el tratamiento, ya que el UEMC se escapó al 30-14 gracias a un momento de inspiración de Haney. A partir de aquí el objetivo del partido fue más allá del horizonte, en busca de acercarse a los 22, una costa al alcance debido a la carga de personales que arrastraba un Ponferrada que solo pareció superior en el rebote ofensivo y se sostuvo en dos triples de Morales.

Marín pelea por un balón ante las aspavientos de Barrio desde el banquillo.
C. Espeso

Los dos equipos equilibraron sus fuerzas para que la distancia no fuera más allá del 45-32 del descanso. La salida de vestuarios no le fue bien al equipo berciano, con Bergens muy errático en su selección y mecánica de tiro (tres de trece en sus lanzamientos de dos y de tres); perdió por completo la cabeza y Haney aprovechó el dislate para encadenar un 2+1+1 después de la primera técnica al banquillo visitante; un triple estratosférico desde su casa en Misuri alargó los márgenes hasta el 58-37. El Valladolid estaba a dos brazadas de alcanzar la orilla y por fin lo consiguió con un arreón de Ordóñez (71-47), que vino acompañado de una nueva protesta del Ponferrada que mandó a las casetas a Oriol Pozo con una descalificante a unos segundos de cerrar el tercer cuarto. El parcial de este tercer cuarto fue un rotundo 30-15.
Con 75-47, era el momento de mantener la cabeza fría, gestionar esa ventaja y dejar que la propia inercia del partido fuera desgastando al Ponferrada. Pero el Valladolid se recreó durante más de cinco minutos en el número 75, como si no quisiera salir de ahí. Josep Cera acertó con dos triples limpios, firmó un parcial de 0-8 para su equipo y no fue a más porque sus compañeros volvieron a exhibir una falta de acierto alarmante en el tiro, con un porcentaje del 29% en los tiros de dos. La frustración al ver que no bajaban del 78-58 provocó el desfile de sus jugadores al banco con cinco faltas; primero fue Morales, que no volvió a ver aro, luego Hayes, muy enfurecido todo el partido, aunque mejoró sus números tras el descanso, y al final Blak; hasta tres jugadores del Ponferrada llegaron al final de su partido antes del minuto 40. Ponferrada se quedó sin armas para defender el average, el juego derivó en una sucesión de pérdidas de ida y vuelta, hasta que Ordóñez decidió poner el punto y final a la espera con el 81-58. Ponferrada agitó la bandera blanca, vio cómo Hanna y Haney redondeaban la faena y, cuando todavía faltaban varios segundos por jugar, los entrenadores abandonaron su área técnica para sellar con un apretón de manos la victoria con bola extra del UEMC Valladolid.