Iñaki Izquierdo

Lunes, 9 de marzo 2026, 01:00

José Antonio Azpilikueta Eibar, 1961) protagoniza en el Museo de Bellas Artes de Bilbao la exposición ‘After Hopper’ (hasta el 19 de abril), una serie de doce grabados inspirados en la pintura del estadounidense Edward Hopper gracias a la donación que el editor Jose Ignacio Olave realizó al museo el año pasado. Azpilikueta reinterpreta el imaginario hopperiano con una mirada personal, podría decirse que muy eibarresa, desde su estudio en un trastero bajo el tejado de un edificio del mismo centro de la ciudad armera. Una mirada desde la «admiración», puntualiza.

Hopper es una referencia de siempre en el trabajo de Azpilikueta, también en su etapa como profesor universitario. «Al hacer el trabajo te das cuenta de la cantidad de veces que has acudido a él». Explica que «a veces cambio la manera de representar el espacio de manera radical y otras, en cambio, soy más respetuoso con el cuadro. El título de la serie y del libro de Olave es ‘Afterhopper’, y el subtítulo, ‘La noche americana’, que remite a su condición de pintor a y todas estas cosas que nos cuentan de la depresión americana».

Azpilikueta añade que «una cosa que ocurre con Hopper es que en pintura hay una especie de saco que se llama realista. El realismo, pintor realista. Es un saco que nunca me ha gustado nada porque realista es el fotógrafo, que tampoco lo será muchas veces, pero Hopper es un pintor que modifica la realidad, trabaja a su modo, y te das cuenta de que tiene un montón de manipulaciones muy sutiles que alguien desde fuera no va a saber en qué consisten pero que están ahí. A veces, en un objeto al que no le ves ningún tipo de trampa resulta que hay un horizonte. O diferentes puntos de vista porque le interesa para simplificar las cosas».

El pintor eibarrés no ahorra elogios hacia la obra de Hopper. «E s un artista poliédrico. Tiene tantas lecturas, desde tantos puntos de vista, desde el cine, desde todo…, que es una riqueza increíble. Te da pie a muchísimas cosas. La aportación de Hopper como dibujante, es un buen dibujante, un gran dibujante, pero en cambio su pintura te deja completamente… La manera en la que construye, la manera en la que todo está perfectamente encajado, como de relojero, es impresionante. Muchas veces se dice que es un pintor torpe porque corrige mucho hasta que cree que las cosas están perfectas. No sé hasta qué punto tiene esa torpeza. Más bien pienso que no es alguien en el que el gesto, lo expresionista, lo expresivo, todo eso tenga cabida, porque él quiere que todo esté en su sitio. Entonces, a veces hay cosas insistidas, hay correcciones, pero no porque no le sale, sino porque quiere que eso llame la atención lo justo. Va montándolo todo hasta que está todo perfecto, perfecto».

«Nunca me ha gustado el saco de pintura realista: Hopper es un pintor que modifica la realidad, trabaja su modo»

Obviamente, el resultado de la exposición no es una copia de Hopper sino la mirada personal de Azpilikueta, su mano, su interpretación. «De niño, a mí me encantaba pintarle bigotes y ponerle negros unos dientes a Sofía Loren en la portada del ‘Hola’. Yo quería que mi intervención con los cuadros de Hopper fuera un poco más sofisticado. Tener respeto a sus cuadros, y ese respeto que empieza sobre todo por el mantener los formatos. Para organizar el interior del tema que tiene en la cabeza, Hopper elige de una manera obsesiva el formato. Yo mantuve eso, no quería romperlo».

En la exposición del Bellas Artes, el visitante «va a encontrarse las reproducciones de 12 dibujos y unas vitrinas en las que hay algún boceto, que está muy bien porque en esas vitrinas suele estar muchas veces la verdad de algo. Los dibujos grandes tienen que quedar, pero en cambio los bocetos de aquí te pillo y aquí te mato suelen ser el dibujo más auténtico de una idea. Se trata de dialogar, de jugar con esas imágenes desde la admiración del pintor».

Autor de numerosas muestras desde hace muchos años, exponer en el Bellas Artes es un salto cualitativo. «A Miguel Zugaza, el director, le gustó y yo me quedé asombrado. No me podía imaginar que un día expondría en un museo que he visitados tantísimas veces desde mi época de estudiante».

«No es alguien en el que el gesto, lo expresionista, todo eso tenga cabida, porque quiere que todo esté en su sitio»

José Antonio Azpilikueta también realizó durante muchos años una tira de humor en las páginas de la edición de Eibar de El Diario Vasco donde creó al personaje Supermendikute y ahora está creando con su hijo Martin Azpilikueta una novela gráfica titulada ‘Benjamín’, con la el recorrido vital de su padre, nacido en Orbaiceta y que «se convirtió en un eibarrés más».

Esta mirada es también el eje de la exposición del Bellas Artes. Figura, espacio, atmósfera cinematográfica, escenas urbanas y paisajes solitarios. Hopper visto desde Eibar.

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