Juan Carlos Villena

Lunes, 9 de marzo 2026, 00:13

El camino del Valencia Basket esta temporada está siendo espectacular. Más allá de los resultados, que también lo son. En las dos competiciones que han terminado, en la primera consiguió el título de la Supercopa en Málaga y en la segunda, en la Copa del Rey, quedó eliminado en la semifinal en un partido donde pasó de todo en el último cuarto. Errores propios de los taronja, con el mal saque de Montero en la última jugada como símbolo, y errores de bulto en el arbitraje que fueron decisivos. En las dos competiciones en juego, los de Pedro Martínez están segundos y haciendo del Roig Arena un fortín con un balance de 23-3. Metiendo a casi 12.000 personas en los dos partidos de esta semana, en pleno ciclo fallero. Es normal que hasta la Euroliga se haya enamorado del nuevo icono de la ciudad de Valencia.

En la previa de la Copa, el director general del Valencia Basket, Enric Carbonell, lanzó un vaticinio: «El baloncesto, como lo hemos conocido en los últimos años, va a cambiar». Todos los actores de las instituciones que velan por el baloncesto, desde la FIBA a la Euroliga, tienen claro que el tablero en 2030 será muy diferente al actual. Nadie puede adivinar cómo será esa foto final en Europa, pero el alto nivel negociador indica que todas las opciones son posibles. Incluso llegar a un acuerdo global entre la NBA y la Euroliga. Algo imposible hace unos meses pero que con la entrada de Chus Bueno como CEO de la otrora Copa de Europa es un escenario que, ahora, no se descarta como está declarando en las primeras entrevistas que está haciendo desde que estrenó el cargo.

En la última reunión de la Junta de Accionistas de la Euroliga, los clubes propietarios, se aprobaron una serie de iniciativas estratégicas diseñadas para acelerar el crecimiento a largo plazo, la creación de valor y el posicionamiento global de la Euroliga. De momento, en un plan a tres años vista donde se quiere aumentar el valor de la competición y sus ingresos comerciales y televisivos hasta llegar a los 2.500 millones de euros en tres temporadas. Uno de los pilares de ese plan, tiene vasos comunicantes con otros procesos de negociación puesto que la ECA aprobó «la evaluación del establecimiento de licencias permanentes denominadas franquicias y la ampliación del número de licencias para garantizar la estabilidad y la continuidad».

El Valencia Basket tiene firmadas tres temporadas con la Euroliga, hasta junio de 2028, aunque con cláusulas de salida al final de cada una de ellas. Con el proyecto de la FIBA y la NBA en Europa interesados en ese largo plazo por el Roig Arena. Más aún después de comprobar en la Copa del Rey la magnitud que puede alcanzar en grandes eventos de baloncesto con sus 15.600 asientos. En el torneo que se llevó el Baskonia, los dos organismos tuvieron enviados especiales. Si la Euroliga decide elevar el número de licencias permanentes, sea con la etiqueta de propietario o de franquicia, el Valencia Basket es uno de los proyectos que más opciones tienen de tener esa propuesta encima de la mesa.

En la entrevista con Enric Carbonell antes referida, hubo una pregunta expresa sobre si la entidad de Juan Roig estaría dispuesta en comprar una plaza como propietario de la Euroliga si se abriera esa opción. En la respuesta, el director general dejó claro que, como en el resto de los casos, si esa opción se abre se estudiaría por parte de la entidad: «Nos metemos en una operación de compra de acciones en una empresa y habría que ver lo que vas a comprar sabiendo los equipos que van a jugar. Habría que cuantificar eso y lo que se va a sacar a cambio».

En la reunión de propietarios, las accionistas de la Euroliga acordaron buscar la captación de 1.500 millones de capital para apoyar iniciativas estratégicas de crecimiento, junto con una captación adicional de al menos 1.000 millones destinada a «acelerar el desarrollo y la modernización de la Euroliga». Una de las claves a largo plazo llegó en el último punto de esa reunión. Ahí, tal y como confirmaron a esta redacción fuentes conocedoras de esa asamblea, Chus Bueno informó sobre sus recientes reuniones con ejecutivos de la NBA para explorar escenarios de colaboración y que esas conversaciones fueron «constructivas». Esa opción, la de acabar llegando a un acuerdo estratégico, es la preferida por la mayoría de grandes proyectos de baloncesto en Europa. La Euroliga tiene la tradición, a los clubes históricos y a los aficionados fieles. La NBA puede aportar su visión comercial en la búsqueda de mayores ingresos. A estas alturas, lo único claro es que el modelo va a cambiar. Eso sí, hay muchos aspectos que la Euroliga debe estudiar. Uno de ellos son los problemas de seguridad que sigue creando, para los rivales, la presencia del Maccabi Tel Aviv, del Hapoel Tel Aviv y ahora, tras el inicio de la guerra entre Irán y Estados Unidos, del Dubai Basketball y los acuerdos con Abu Dabi. El ejemplo de lo ocurrido con el equipo júnior del Valencia Basket, retenido cuatro días en el emirato, debería hacer reflexionar.

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