La visita del Covirán Granada a Badalona no fue sino otro episodio más de esa historia de terror psicológico que está siendo la temporada para … un equipo rojinegro cuya inconsistencia hace que, a día de hoy, resulte quimérico imaginarle ganando un partido de la Liga Endesa.
No es habitual ver al Covirán firmar un buen inicio de partido, pero resulta descorazonador verle tirar por la borda los réditos obtenidos en las pocas ocasiones en que ello sucede. La vuelta a la actividad tras el parón por la Copa del Rey y la ‘ventana FIBA’ no cambió un ápice el desolador escenario del equipo granadino, capaz de firmar su segundo mejor arranque del curso (16-28, solo superado por el 13-26 en Gran Canaria) y, en un santiamén, mandar al garete todo lo logrado. En un escenario ya demasiado habitual, los de Arturo Ruiz no tardaron en dilapidar su ventaja: en cuanto el Joventut se afanó lo más mínimo en defensa, el ataque visitante se convirtió en dantesco, acumulando hasta ocho pérdidas de balón en apenas cinco minutos, un auténtico disparate. Así, sin demasiado esfuerzo mediante, la ‘Penya’ volteó la tortilla en un segundo cuarto dantesco desde la óptica rojinegra (37-11) en el que, una vez más, demasiados jugadores parecieron hacer la guerra por su cuenta, comenzando por un Luka Bozic que lleva ya algunas semanas anteponiendo el interés personal por sus números antes que el del colectivo. De un tiempo a esta parte, cuando el croata pisa la cancha parece hacerlo pensando en su próximo contrato. No es el único, pero sí que lo suyo está siendo demasiado evidente.
Desde el descanso ya no hubo historia. Y así, poco a poco, este Covirán sigue penando por una temporada en la que la peor noticia es que aún quedan trece jornadas sin más objetivo que el de evitar ser el peor equipo de la historia. No será fácil de olvidar, ni se deberá hacer para tratar de no repetir en el futuro los groseros errores cometidos, pero habrá que hacer un gran esfuerzo por cicatrizar una herida que empieza a doler en demasía y que, además, no hace más que crecer.