La actriz Sophie Turner, que saltó a la fama mundial como Sansa Stark en Juego de Tronos, ha estado en Mallorca grabando un anuncio para el licor francés Saint‑Germain, una de esas campañas publicitarias que convierten una jornada gris en una escena luminosa que luego, en pantalla, parecerá bañada por un sol eterno, ya que durante el rodaje lluvia y fuertes rachas de viento, pese a ello todo el equipo trabajó para aprovechar la breve estancia de la británica ya que en tan solo unas horas tenía que realizar el spot y abandonar la Isla para incorporarse a otro rodaje.
Mientras las cámaras buscaban el ángulo perfecto la lluvia obligaba a los técnicos a cubrir equipos, recolocar focos y esperar pacientemente a que las nubes concedieran una tregua. Bajo carpas improvisadas se acumulaba la utilería: hamacas de lona clara, tumbonas de madera, sombrillas elegantes y mesas preparadas para servir cócteles que, probablemente, en la pantalla durarán apenas unos segundos. Turner se movía entre los técnicos con naturalidad, acostumbrada desde muy joven a rodajes de gran escala. Su carrera comenzó casi por casualidad cuando, siendo todavía una adolescente, consiguió el papel de Sansa Stark en Juego de Tronos. Durante casi una década creció ante millones de espectadores, pasando de ser la ingenua hija mayor de la casa Stark a convertirse en una de las figuras clave del desenlace de la serie.

Aquella ficción de HBO no solo la convirtió en un rostro globalmente reconocible; también la situó en el radar de Hollywood. Después llegaron otros proyectos, entre ellos su incorporación al universo de los mutantes de Marvel en la saga cinematográfica de X‑Men: Apocalypse y Dark Phoenix, donde interpretó a Jean Grey, uno de los personajes más poderosos y complejos de la franquicia.
Entre rodajes de gran presupuesto, alfombras rojas y campañas publicitarias internacionales, Turner ha ido construyendo una presencia mediática que mezcla y una imagen cercana. Saint-Germain, el licor francés elaborado a partir de flor de saúco, lleva años asociando su imagen a una idea de elegancia relajada muy ligada al estilo de Sophie. Durante el rodaje, el equipo internacional trabajaba con la eficiencia habitual de este tipo de producciones. Cada detalle estaba medido.

La visita de Turner a la Isla coincide además con un momento interesante en su carrera. La actriz ha sido elegida para encarnar a la nueva Lara Croft en una serie de acción real basada en la saga Tomb Raider que prepara Amazon MGM Studios para la plataforma Prime Video. El proyecto, desarrollado por Phoebe Waller‑Bridge, pretende relanzar el personaje en formato televisivo tras las versiones cinematográficas protagonizadas por Angelina Jolie y más tarde por Alicia Vikander.
El anuncio de su fichaje generó un debate inmediato entre los seguidores del videojuego. No tanto por su popularidad —que es indiscutible— como por la expectativa que siempre rodea a un personaje tan icónico. Lara Croft es, desde los años noventa, una de las heroínas más reconocibles de la cultura popular. Interpretarla implica algo más que una buena actuación: exige preparación física, entrenamiento de acción y la capacidad de reinventar un mito que cada generación imagina de forma distinta.

Ese desafío forma parte del atractivo del papel. En la industria se comenta que Turner ya ha comenzado a prepararse con entrenamientos específicos para escenas físicas y de aventura, en una producción que busca un tono más cercano al espíritu de exploración del videojuego original.
Quizá por eso verla caminar entre hamacas bajo un cielo amenazante, esperando el momento exacto en que la lluvia conceda unos minutos de tregua, tiene algo de escena paralela, casi de backstage de una industria que fabrica veranos perfectos incluso cuando el tiempo insiste en lo contrario.
Mallorca se ha acostumbrado en los últimos años a este tipo de visitas. La isla vive una nueva edad dorada audiovisual: series internacionales, campañas de moda y grandes producciones descubren —o redescubren— la capacidad del paisaje mallorquín para transformarse según lo exija el guion.
Un spot de cine
Cuando el anuncio llegue a las pantallas, probablemente dentro de unos meses, el espectador verá una escena luminosa, elegante y ligera. Nadie imaginará que, detrás de esa aparente tarde mediterránea, hubo paraguas, charcos y técnicos corriendo para proteger cámaras.
La magia del rodaje, al fin y al cabo, consiste precisamente en eso: convertir un día gris en un recuerdo de verano. Incluso en Mallorca.