Lunes, 9 de marzo 2026, 12:40
| Actualizado 14:02h.
Revolotean y encantan de nuevo el Teatro Real las hadas, elfos, duendes, amantes, reyes, cortesanos y artesanos que Shakespeare imaginó hace cuatro siglos en un bosque mágico, loco y misterioso. Veinte años después del estreno de ‘El sueño de una noche de verano’, y a los cincuenta de la muerte de Benjamin Britten (1913-1976), el coliseo lírico madrileño ofrece seis funciones -del 10 al 22 de marzo- en una coproducción con el Ballet y la Ópera de Londres y el Maggio Musicale Fiorentino.
A la batuta Ivor Bolton, que se reencuentra con la orquesta del Real que comandó entre 2015 y 2025. En la dirección escénica Deborah Warner, que juguetea con el carácter onírico, simbólico, sobrenatural y burlesco de la pieza shakespeariana que respetó Britten. Warner y Bolton ya brillaron con la música de Britten el Real con sus producciones de ‘Billy Budd’ (2017) y ‘Peter Grimes’ (2021).
Benjamin Britten recibió, con solo un año de antelación, el encargo de componer una ópera para reinaugurar un auditorio en Aldeburgh en 1960. Ante la premura del encargo, el compositor británico decidió escribir él mismo el libreto en colaboración con su amante, el tenor Peter Pears.
En siete meses tuvo la partitura, reduciendo la obra original pero conservando la esencia de la trama. Joan Matabosch, director artístico del Real, asegura que lo hizo en una «impecable adaptación» de la universal obra de William Shakespeare (1564-1616).
Mantuvo Britten todo el texto de los personajes pero suprimió el primer acto, que transcurre en la corte ateniense, para comenzar la ópera en el bosque encantado. Shakespeare indaga en las ilusiones amorosas, la fugacidad del deseo, la fragilidad de la identidad, los límites entre realidad y fantasía, consciencia e irracionalidad, y en las pulsiones animales que nos funden con la naturaleza.
En el mundo mágico de las hadas todo se altera cuando Oberon, su rey, celoso de la relación de Tytania con su joven paje, decide vengarse pidiendo al alocado y travieso Puck que le dé un brebaje para que se enamore locamente de la primera persona que vea al despertarse.
Puck se equivoca y desencadena el caos en una alucinada noche estival en el umbroso bosque. Su error genera confusiones amorosas entre dos parejas de jóvenes atenienses -Hermia y Lysander, Demetrius y Helena- mientras un grupo de artesanos prepara la representación de Píramo y Tisbe.
Ojos nuevos
Deborah Warner, gran especialista en Shakespeare, no había montado antes en el teatro ‘El sueño de una noche de verano’. «La abordo con ojos nuevos, como una obra nueva inspirada en Shakespeare», dice. En lugar de recrear un bosque de cuento infantil, opta por «una suerte de instalación en una galería de arte; un espacio inusual que sorprenda al espectador». «Algo parecido a la definición de Peter Brook del teatro: un espacio vacío en el que juegue la imaginación del público y la de los intérpretes», explica.

Matabosch, Waner, Bolton, Liv Redpath y el cantante Iestyn Davies en la presentación de la ópera.
Teatro Real

La compleja puesta en escena incluye trece bailarines -urbanos, de ballet y acróbatas-, y un coro infantil de 45 niños. Desdobla al personaje de Puck, el duende juguetón que encarnan un actor -en la ópera es un papel hablado- y un acrobático bailarín aéreo. Los niños y adolescentes juegan un papel relevante en la recreación de esta fantástica ensoñación.
El compositor británico creó mundos sonoros diferenciados para cada grupo de personajes. Para el reino de las hadas recurre al timbre de arpa, celesta, cuerdas agudas, maderas y voces infantiles «con armonías delicadas y sonoridades suspendidas» explica Bolton. Para los encuentros y desencuentros de las parejas atenienses, «líneas líricas e intensas, con sorpresivos desajustes melódicos y armónicos que reflejan el desorden emocional», y para los trabajadores y cómicos aficionados «una música directa y paródica, que se burla de la sublimación de los instintos y de las convenciones operísticas decimonónicas.
Bolton estará al frente de un reparto coral con cantantes como el contratenor, Iestyn Davies (un extraño y andrógino Oberon), Liv Redpath (Tytania), Daniel Abelson y el bailarín aéreo Juan Leiba (Puck). Completan el elenco Thomas Oliemans (Theseus), Christine Rice (Hippolyta), Sam Furness (Lysander), Jacques Imbrailo (Demetrius), Simone McIntosh (Hermia), Jacquelyn Wagner (Helena), Clive Bayley (Botton), Henry Waddington (Quince), Ru Charlesworth (Flute), Stephen Richardson (Snug), John Graham-Hall (Snout) y William Dazeley (Starveling).
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