El lóbulo caudado es una de las zonas del hígado más exigentes técnicamente debido a su profundidad y a estar rodeado de vasos sanguíneos cruciales. De ahí que la resección de tumores en dicha zona se considera como uno de los procedimientos más desafiantes en la cirugía hepática.Ahora, investigadores de …

El lóbulo caudado es una de las zonas del hígado más exigentes técnicamente debido a su profundidad y a estar rodeado de vasos sanguíneos cruciales. De ahí que la resección de tumores en dicha zona se considera como uno de los procedimientos más desafiantes en la cirugía hepática.

Ahora, investigadores de la Facultad de Medicina Chobanian y Avedisian de la Universidad de Boston (EEUU) han demostrado que es posible extirpar el lóbulo caudado de forma segura con un robot quirúrgico y, de esta forma, eliminar el cáncer por completo, incluso en pacientes de edad avanzada.

Por lo general, la cirugía abierta tradicional, pese a su efectividad, implica incisiones extensas y tiempos de recuperación prolongados, lo que a menudo supone una carga física considerable para los pacientes, especialmente los de edad avanzada.

«La cirugía robótica puede ayudarnos a extirpar ciertos tumores mediante incisiones más pequeñas, con menos dolor y pérdida de sangre, y una recuperación más rápida, sin perder el objetivo de la curación», tal como indicó el Dr. Eduardo Vega, autor correspondiente y profesor adjunto de cirugía.

Estos expertos comenzaron con el uso de una ecografía intraoperatoria para localizar el tumor y mapear los vasos sanguíneos importantes cercanos. Utilizando un robot quirúrgico, realizaron una maniobra de suspensión con el ligamento de Arantius para abrir un espacio de trabajo seguro cerca de los vasos principales. El ligamento de Arantius es una estructura anatómica fibrosa dentro del hígado que se utiliza como punto de anclaje natural para crear un efecto de suspensión o tracción.

A continuación, bloquearon temporalmente la pequeña rama portal que irriga el lóbulo caudado e inyectaron una pequeña dosis de ICG (2,5 mg). Bajo la cámara de infrarrojo cercano, el resto del hígado se iluminó mientras que el lóbulo caudado permaneció oscuro, lo que permitió a los cirujanos ver los bordes con claridad y proteger las estructuras críticas mientras se extirpaba el lóbulo caudado.

Tras la intervención hepática, se resecó robóticamente el tumor primario (cáncer rectal superior). Esto permitió la resección definitiva del cáncer mediante un abordaje robótico mínimamente invasivo, y el paciente completó el tratamiento posterior sin complicaciones.

«Al combinar la precisión robótica con la guía por ultrasonido y fluorescencia, esperamos ampliar el acceso a la cirugía oncológica de alta calidad, incluso para tumores en las zonas más difíciles de alcanzar del hígado», indicó el Dr. Vega, quien también es cirujano hepatobiliopancreático en el Boston Medical Center .

«Nuestro objetivo es que la cirugía compleja de tumores hepáticos sea más segura y menos invasiva, para que más pacientes puedan recuperarse más rápido y, aun así, recibir una operación curativa», concluyó el experto.