Un hueso sano depende del correcto funcionamiento de los osteoclastos, las células que degradan el hueso durante la remodelación ósea normal. Ahora, investigadores del King’s College de Londres (Reino Unido) han descubierto que una proteína inmune conocida, sobre todo, por proteger al organismo contra las infecciones también juega un papel importante …


Un hueso sano depende del correcto funcionamiento de los osteoclastos, las células que degradan el hueso durante la remodelación ósea normal. Ahora, investigadores del King’s College de Londres (Reino Unido) han descubierto que una proteína inmune conocida, sobre todo, por proteger al organismo contra las infecciones también juega un papel importante en el mantenimiento de los huesos sanos.

Se trata de la colectina-1, que desempeña un papel importante en la respuesta inmunitaria. Actúa como primera respuesta contra las infecciones al reconocer los patrones de azúcar en bacterias y virus y, posteriormente, desencadenar una secuencia de otras proteínas que activan la respuesta inmunitaria.

Los resultados, publicados en la revista ‘PNAS’,

podrían ayudar a explicar la biología detrás de las anomalías esqueléticas observadas, por ejemplo, en niños nacidos con mutaciones genéticas raras que afectan a la colectina-11, incluido el paladar hendido y el desarrollo anormal de los huesos del cráneo. 

«Nuestros hallazgos ponen de relieve una relación inesperada entre el sistema inmunitario y la salud ósea, e identifican una posible nueva diana para el tratamiento de la osteoporosis y las enfermedades óseas relacionadas con el cáncer, donde la actividad excesiva de los osteoclastos puede dañar el hueso. La investigación también demuestra cómo las proteínas inmunitarias pueden desempeñar un papel inesperado, pero importante, en el mantenimiento de la salud a largo plazo», tal como explicó Steven Sacks, profesor de Nefrología del King’s College de Londres y autor principal del estudio.


A partir de modelos murinos, los investigadores demostraron que la ausencia de colectina-11 junto con otra proteína en la secuencia que activa como parte de la respuesta inmunitaria altera la formación de osteoclastos. Como resultado, se produce una anomalía en la remodelación ósea normal, lo que provoca la acumulación de daño óseo relacionado con la edad y una menor resistencia ósea en ratones.

La investigación demostró que los osteoclastos dependen de la colectina-11 para comunicarse con una parte del sistema inmunitario que opera localmente en el hueso. Dirigir esta comunicación podría representar una nueva vía terapéutica potencial para afecciones en las que la actividad osteoclástica anormal contribuye a la patología ósea. Estas incluyen la osteoporosis, la osteoartritis erosiva y la enfermedad ósea asociada con cánceres metastásicos como el de mama, próstata y pulmón.

Este equipo investigador trabaja actualmente en el desarrollo de fármacos que bloqueen las interacciones de la colectina-11 en contextos patológicos específicos. Estos tratamientos podrían proporcionar un enfoque alternativo o complementario, ofreciendo un control más específico de la actividad osteoclástica.


SEGUIR LEYENDO