Eso ha permitido que, todavía hoy, sea “el interior más completo, fantasioso y espléndido del modernismo europeo”, señalan desde la institución. Además de mantener todas las estancias y mobiliario original. Quienes han estado, saben que es como un gran jardín artificial lleno de florituras en el que destacan vidrieras, de más de 200 metros cuadrados de superficie.