Una película tan teatral ha tenido que requerir de muchos ensayos para que todo funcionara como un reloj. ¿Cómo fue la preparación?

Sí, sí, desde luego que fue así. Yo, que he tenido muy poco acercamiento al teatro, experimenté en esta ocasión lo que era ensayar de una manera tan concienzuda el texto y las escenas, que son larguísimas. De hecho, hubo tomas de unos 12 minutos o así, que es algo que no creo que haya hecho en ninguna otra película. Y en ellas el equipo permanecía callado, como asistiendo prácticamente a una obra de teatro. Tampoco quiero decir que esto fuera una obra de teatro filmada, porque también es un ejercicio cinematográfico el que ha hecho David y el que hemos hecho todos, pero es verdad que la manera de acercarse al texto fue así. Llegamos al rodaje muy preparados, con todo muy interiorizado y creo que eso se refleja en la película.

Usted tiene en la película un monólogo tan genial como exigente. Tampoco debió ser fácil de rodar.

Yo creo que todos, los cuatro personajes, tenemos distintos momentos en la película en los que acabamos soltando un soliloquio. El mío en particular tenía un componente un poco peligroso porque oscila entre el drama, el desahogo genuino y un toquecito que puede ser cómico visto desde fuera. Es difícil de sujetar porque te puedes pasar o porque te puedes quedar corto, pero en cualquier caso es muy agradecido hacerlo. Cuando tienes escenas así, estás deseando que llegue el día de rodarlas. También viene muy bien tener buenos compañeros delante, como ha ocurrido en este caso, a los que puedes mirar a los ojos cuando haces este tipo de cosas. Notas esa energía, ese apoyo, y eso es lo que nos ha permitido brillar a todos.

Es la primera vez que trabaja con David Serrano, que es un referente de la comedia en España. ¿Qué es lo que más le ha llamado la atención o lo que más le ha impresionado de él?

Me ha impresionado muchísimo la capacidad de trabajo que tiene, así como su brillantez y su inteligencia. Tiene ese instinto innato de escritor y creador para darse cuenta de cuál es la mejor opción. Siempre me ha gustado su trabajo y tenía muchas ganas de colaborar con él. En el pasado hemos estado cerca de hacerlo algunas veces, pero luego no salía. Esta vez sí que ha podido ser y he podido comprobar la gran capacidad de trabajo que tiene. Siempre está a mil cosas, pero a esas mil cosas responde con la mejor de las caras y la mejor de las soluciones. Tener alguien así a tu lado te hace mucho mejor.

Suponemos también que el ambiente entre los cuatro actores fue muy íntimo dado que sus cuatro personajes están casi siempre juntos.

Claro, fue así, y no solo por eso. Durante el rodaje estuvimos todos viviendo a solo unos metros de la casa donde se rodó la película, en un complejo hotelero en el que estuvimos juntos todo el rato prácticamente. Los fines de semana a lo mejor alguno se escapaba, pero en general tuvimos la sensación de estar los cuatro juntos todo el rato y eso también vino muy bien para la película. La química y la camaradería ya la tuvimos en los ensayos, propiciadas por el buen ambiente que genera David. Y creo que todo eso era necesario, crear como una especie de campamento, para que tuviera extensión en la película.