El cerebro humano no está preparado evolutivamente para recibir estímulos constantes como notificaciones, vídeos cortos o el desplazamiento infinito en redes sociales. Esta sobreestimulación puede generar fatiga cognitiva, problemas de atención y dificultades para la memoria a largo plazo. Expertos, como Mar Ferre, advierten de que el impacto puede ser aún mayor en niños y adolescentes, cuyo cerebro todavía está en desarrollo.
Un cerebro saturado por exceso de estímulos
Diversos análisis señalan que el uso intensivo del teléfono móvil puede afectar a funciones cognitivas clave. Según investigaciones recogidas por la Universitat Abat Oliba CEU, el cerebro humano no está adaptado a la avalancha de estímulos digitales que reciben las personas a lo largo del día. Esta dinámica puede provocar atención fragmentada, ya que el cerebro se ve obligado a cambiar constantemente de foco entre notificaciones, mensajes o contenidos breves. Ese cambio continuo reduce la capacidad de concentración profunda y puede aumentar la sensación de ansiedad.
Además, el exceso de información, genera sobrecarga cognitiva. La multitarea digital (consultar el móvil mientras se realizan otras actividades) satura la memoria de trabajo y dificulta procesar la información de forma eficaz. Otro factor clave es la llamada recompensa dopaminérgica. El móvil ofrece estímulos inmediatos que activan los circuitos de recompensa del cerebro, lo que puede hacer más difícil mantener la atención en tareas que requieren esfuerzo o gratificación diferida, como estudiar o leer.
Los expertos advierten también de que este fenómeno puede afectar a la corteza prefrontal, la región del cerebro implicada en la toma de decisiones, el autocontrol y la planificación, especialmente durante la infancia y la adolescencia, etapas en las que esta zona aún se está madurando.
La necesidad de ejercitar el cerebro
Frente a esta dependencia tecnológica, algunos especialistas recuerdan la importancia de mantener activas las funciones cognitivas en la vida diaria. La doctora especialista en desarrollo infantil Mar Ferré explica que «el cerebro no se desgasta por utilizarlo», sino que, al contrario, puede debilitarse cuando se delegan demasiadas funciones en la tecnología.
Según señala Ferré, hoy el teléfono móvil realiza muchas tareas que antes implicaban actividad mental, como buscar rutas, orientarse por una ciudad, leer textos o resolver operaciones matemáticas. Por ello, recuperar pequeños ejercicios cotidianos puede ayudar a mantener el cerebro activo.
Entre ellos, propone orientarse sin GPS, realizar cálculos mentales o leer sin apoyo tecnológico, acciones simples que estimulan funciones cognitivas básicas. Estas prácticas resultan especialmente importantes durante la infancia, etapa clave para el desarrollo cerebral, aunque también beneficia a los adultos.