La guerra de Irán afectará de lleno a la economía europea. Un impacto en cadena que jugará también su papel en el sector de la vivienda, han advertido los arquitectos de Baleares. «Es un efecto dominó», ha señalado el decano del Colegio Oficial de Arquitectos de las Islas (COAIB) para hacer su pronóstico sobre los posibles efectos en el mercado inmobiliario: subirán los precios y puede que baje el número de viviendas que puedan salir al mercado, «pero no creo que baje la demanda». De hecho, más bien al contrario.
«Habrá un incremento de precios porque el coste de los materiales aumentará, los precios de la construcción subirán en breve», ha explicado Nadal. El comportamiento de la demanda, no obstante, es más difícil de predecir, aunque se atreve a aventurar que esta pueda incrementarse también por un efecto huida de la zona de conflicto. Una diáspora que, apunta, puede incluso valerse de la nueva conexión aérea entre Palma y Abu Dabi.
Una ruta operada por Etihad Airways que se estrena este año con fines turísticos pero que podrían acabar siendo migratorios. «Seguramente se desplace cierto capital hacia nosotros: recordemos que se quiere poner en marcha un vuelo directo desde Abu Dabi a Baleares y no descartemos que esta posible fluctuación de personas se convierta en residencial». De esta manera, «aumenta la demanda estructural de vivienda».
Nadal ha presentado los datos sobre visados de obras en general y vivienda en particular de 2025 este martes junto con el delegado de la demarcación de Mallorca, Joan Cerdà. Con los datos sobre la mesa se constata que las legalizaciones en rústico han sido el principal motor de la legalización de obras visadas con cerca de 1.700 visados en todas las Islas. En el global del ejercicio, la cifra de obras visadas aumentó un 28 % con respecto al año anterior y la de viviendas un 31 %. Este crecimiento, destacan los arquitectos, se produce en un escenario de demanda muy elevada y de oferta limitada, especialmente en el caso de la vivienda protegida. Asimismo, destacan otros condicionantes como el de la presión demográfica creciente y los mencionados procesos de regularización administrativa. El número total de obras visadas alcanzó las 7.448, mientras que el de viviendas llegó a las 4.805.
Sin las legalizaciones extraordinarias en rústico el incremento experimentado por la construcción caería del 28 % al 5,7 %. En el caso de las obras exclusivamente de viviendas, ese incremento pasaría del 31,6 % al 18,6 %. El impacto de la regularización es especialmente notorio en el caso de la evolución vivida por las viviendas unifamiliares. No obstante, el hecho de que el crecimiento también sería notable sin legalizaciones de por medio (ese 18,6 %), demuestra que el sector vive una evolución positiva más allá del impacto normativo.
«Debería haber un contrapeso que es la vivienda pública», ha señalado Cerdà frente a unas estadísticas que muestra un ligero predominio de las viviendas plurifamiliares (2.452) sobre las unifamiliares (2.353). Aunque en ambos casos la tendencia es al alza, la segunda tipología de vivienda -más ligada a un poder adquisitivo alto y a la demanda extranjera- se halla más cerca de su máximo histórico que la segunda: las unifamiliares tocaron techo en 2006 con 2.971 viviendas de nueva creación, mientras que las plurifamiliares están lejos del pico de 13.109 viviendas que vivieron 2007, en plena burbuja inmobiliaria, ya que supone casi cinco veces más visados que el año pasado.