El presidente Pedro Sánchez comparecerá finalmente el próximo 25 de marzo en el Congreso para dar cuenta de la postura del Ejecutivo ante el conflicto en Oriente Medio, … tres semanas después del ataque de Estados Unidos y de Israel sobre Teherán. Lo hará después de participar la semana que viene en el Consejo Europeo en el que los líderes comunitarios debatirán también las implicaciones de la guerra en Irán para la seguridad y la estabilidad internacional y de abrir una ronda de contactos con todos los grupos parlamentarios y con los agentes sociales para «poner en común» un conjunto de medidas con las que hacer frente a las consecuencias de la escalada bélica y mitigar sus efectos. Un impacto que ya se está empezando a notar en la economía doméstica.

El jefe del Ejecutivo ha delegado la interlocución en el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, quien en los próximos días se pondrá en contacto con todos los representantes parlamentarios, incluido el de Vox. La negociación con patronal y sindicatos se hará a través de las tres vicepresidentas y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo. «Ya hemos antepuesto los intereses de la ciudadanía en otros conflictos, como en el de Ucrania y lo volveremos a hacer porque estamos preparados», afirmó la portavoz Elma Sáiz, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en la que evitó concretar cuáles son las opciones en las que el Gobierno trabaja.

En esta ocasión, el Ejecutivo ha incluido a la formación de Santiago Abascal en su plan de encuentros porque, aseguran, buscan «unanimidad» en el apoyo al paquete de medidas en el que están trabajando, y que encuadran dentro de un «plan de respuesta estratégico» similar al que activaron tras la guerra de Ucrania. Una decisión que ha sorprendido puesto que cuando se planificó la respuesta a la invasión rusa no se contó con la derecha radical. En Moncloa intentan quitar hierro y señalan que a Vox «siempre» se le plantean todas las iniciativas a nivel parlamentario, insistiendo en que han sido los de Abascal los que han declinado hasta ahora participar en otras citas similares. Arguyen además que el presidente sacó a Abascal de las reuniones que tenía previsto mantener con los partidos sobre Ucrania –canceladas por la tragedia de Adamuz–, porque no se puede compartir una posición estratégica con un partido que «está alineado con Viktor Orbán». Vox ya ha anunciado que no acudirá a la llamada de Bolaños.

Un «acto de propaganda»

En el aire está también la presencia del PP. Su portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, aseguró que no han recibido ninguna información y que, por tanto, esperarán a conocer el «marco» en que se plantean estos nuevos contactos antes de mover ficha. «Veremos en qué consiste», señaló la dirigente conservadora, alertando de la posibilidad de que sea «otro acto más de propaganda» del presidente de la que, avanzó, «no vamos a formar parte». En la dirección nacional atribuyen estos contactos a que «no les ha funcionado el ‘No a la guerra’ para desviar la atención y necesitan fotos para Instagram».

Los populares lanzaban este lunes su propio «plan de emergencia» para hacer frente al alza de los precios por la crisis en Teherán y con el que trataban de tomar la iniciativa. Una maniobra que les afean el Gobierno y el PSOE por haber votado hace menos de dos semanas en contra del escudo social, donde se prolongaban medidas de protección por las consecuencias de la guerra de Ucrania «Es una tomadura de pelo», criticó ayer la portavoz socialista, Montse Mínguez.

En Moncloa no aclaran si será el presidente del Gobierno quien desvele las iniciativas durante su comparecencia del día 25 y recuerdan que tardaron un mes en reaccionar a la invasión rusa. Fuentes gubernamentales remarcan que todo debe analizarse y medirse bien para que las medidas que se implementen sean las «más eficaces» y «evitar las críticas» de 2022 con las acciones desplegadas durante la crisis inflacionista derivada de la contienda en suelo ucraniano. «Todas las medidas –insisten– están encima de la mesa».

También dejan claro que no llevarán adelante al Congreso el nuevo decreto con los pasos sobre Irán sin tener asegurada la mayoría parlamentaria, después del varapalo al escudo social. Aunque el Gobierno se comprometió a volver a aprobar ese paraguas, no tiene decidido todavía si irán en paralelo al nuevo paquete por Irán o desglosarán las medidas en un decreto aparte.