El enganchón de Sarah Santaolalla con Antonio Naranjo en ‘En boca de todos’ ha desencadenado su salida de plató, primero, y después el abandono definitivo … del programa. La tertuliana ha anunciado a través de sus redes sociales la decisión de terminar su relación con el espacio de Cuatro que conduce Nacho Abad. «Esta ha sido la última encerrona. No puedo más, no tengo que aguantar más y no quiero blanquear. Ninguna persona decente puede tolerar esto. Gracias a los que han estado a la altura», zanjaba a raíz de que su compañero cuestionara la lesión física por la que lleva el brazo izquierdo en cabestrillo a raíz del incidente en la calle con el agitador Vito Quiles el pasado 2 de marzo.
Fue precisamente en este programa de Mediaset donde entró primero en directo para dar su versión sobre el acoso de Vito que ha denunciado. Lo hizo con el cabestrillo que tanto ha dado que hablar. «Después de muchas situaciones machistas, negacionistas e inhumanas. En ese espacio me han acusado de ser desde ‘concubina’ hasta una ‘falsa víctima’ o de ‘enseñar mis cocos’. Creo que no puedo estar en un lugar donde se desprecia a las víctimas, se nos humilla y se defiende a los agresores. No puedo sentarme en una mesa en la que hay mentirosos profesionales, mercenarios de la información y gente pagada por el poder político y fingir que todos somos iguales», denunciaba.
La bronca entre Santaolla y Naranjo se desató cuando se debatía sobre el papel internacional de Pedro Sánchez. Su ya excompañero cambió radicalmente de tema tras darle paso Abad y puso el foco el cabestrillo de la tertuliana. «Cuando veo un elefante en una habitación no miro para otro lado. Lo primero que le preguntaría a Sarah es si va a seguir con el cabestrillo puesto en este debate», señalaba. Ella respondía que lo llevaría «hasta que el informe médico así lo pida». «Yo no sabía que venía a hablar de mí. No me gustaría hablar de mí porque es una situación privada. Yo no vengo a esto. No vengo a hablar de mi situación ni de la gente que detienen a la puerta de mi casa ni de otras cosas», les afeaba. Abad, en cambio, defendió al colaborador: «No está en la escaleta, pero no voy a censurar a Antonio».
Naranjo tildó de «atrezo» el cabestrillo de Santaolalla y ha señalado que «el médico forense de un juzgado» ha sostenido que no tiene una lesión que requiera llevarlo. Ella, por su parte, ha tachado esto último de «bulo» porque no la ha visto ningún médico forense y ha mostrado a Abad, al que recriminó permitir algo así de «sucio» contra ella, el informe médico que le recomienda usarlo «para calmar el dolor».
De vuelta al posterior comunicado, Santaolalla defiende que continuar como colaboradora «es incompatible con todo lo que creo, defiendo y respeto». «Se acabaron mis colaboraciones en ese programa de televisión, para que se acaben también las emboscadas». Eso sí, ha dado las gracias a «Mediaset, la cadena, la productora y la gente buena que hay detrás de las cámaras, al equipo de dirección y a los compañeros que sí han sabido estar a la altura». Y remataba: «Y adiós, para siempre, a los que no. No puedo más, no tengo que aguantar más y no quiero blanquear más. Ninguna persona decente puede tolerar esto. Se llama dignidad y yo tengo mucha. Nos vemos en la pantalla, pero en otras más dignas».