«Tener en la Vuelta Femenina 2026 dos finales en alto como Les Praeres y L’Angliru marca mucho», dice en el librillo de … presentación de la carrera su director, el exciclista Fernando Escartín (Biescas, Huesca, 1968). Destacado escalador en su etapa profesional, miembro de los años dorados del mítico conjunto asturiano Clas, con un currículo con nueve Tours, nueve Vueltas y dos Giros, el aragonés hace un hueco en su apretada agenda para conversar con EL COMERCIO sobre una ronda que se decidirá en Asturias.
–L’Angliru cambió el panorama del ciclismo, con ciclistas ahogándose entre jadeos y jadeos.
–Va a ser un colofón muy importante para la Vuelta Femenina. Ya hicimos un final en los Lagos de Covadonga y el año pasado tuvimos Cotabello, que ya marcó una diferencia. Solo nos faltaba L’Angliru, un puerto mítico de la Vuelta a España, de gran dureza, que teníamos que ponerlo algún día en la ronda femenina.
–En la presentación de la primera edición ya le preguntaron por L’Angliru y su respuesta fue ‘por qué no, todo se andará’.
–Va a ser un reto importante. Las chicas están muy preparadas, hoy en día, para afrontar un coloso de este tipo. Ya lo hemos visto. Han subido el Mortirolo, el Zoncolan… No van a tener ningún problema. Una cosa es cuando se corría hace 15 o 20 años con desarrollos totalmente diferentes a los de ahora. Ahora van con piñones muy grandes atrás y platos muy pequeños y eso favorece poder afrontar estos puertos tan duros.
–¿Considera que es el momento de quitarse la máscara de que las mujeres no pueden subir este tipo de colosos?
–Yo no tengo que ir adelante en el tiempo porque llevo tres años como director de la Vuelta Femenina y las veo muy de cerca. Son rápidas y capaces de todo. Además, antes había 15 0 20 corredoras que andaban mucho, pero ahora ya estamos en 40, 50…
–Muchos ciclistas masculinos han temblado en sus rampas.
–Ellas van a subir. Las que suben rápido lo harán muy rápido. Van a estar seguro ahí y van a hacer una gran ascensión. No tengo ninguna duda. Será un espectáculo.
–Aún tenemos presente la imagen de ‘El Chava’ Jiménez surgiendo de la niebla en 1999 para inscribir su nombre en la historia de esta montaña retorcida.
–Sí, yo también la tengo, al igual que la primera vez que yo subí L’Angliru. Tengo el recuerdo de que entonces se experimentó con tres platos de desarrollo porque lógicamente los piñones que había no eran los que tienen ahora. Es un puerto muy duro, pero, en aquella época, mucho más.
–L’Angliru entra ahora en la historia del ciclismo femenino.
–Y seguro que viene para quedarse, aunque, lógicamente, no se hará todos los años. Es un puerto mítico que tenemos en España y hay que aprovecharse de ello.
–¿Decidirá a la ganadora de la Vuelta Femenina?
–Sí. El tramo de La Huesera definirá la carrera, sin olvidar la ascensión, un día antes, a Les Praeres. Cuatro kilómetros muy duros que desempeñarán un papel importante en este final de carrera.
–Sí, porque esta edición 2026 tiene un doble fin de fiesta con la ascensión a Las Praeres, otro de los colosos de la geografía asturiana.
–Los dos van a decidir a la ganadora, van a ser los jueces de la carrera. Pero es una Vuelta Femenina larga, de siete días, en los que pueden pasar muchas cosas. Empezamos en Galicia, un territorio muy duro, rompepiernas, en el que dependemos un poquito también del tiempo. En la etapa de León puede hacernos mucho viento. Pero Asturias decidirá.
–Esta Vuelta Femenina ya ha sido calificada como la dura.
–Lógicamente, que tenga dos finales en alto como Les Praeres y L’Angliru marca mucho.
–¿Es lo mismo dirigir una carreras de hombres que de mujeres?
–La verdad es que hay más tensión con los chicos porque son más, van más rápido, hay más peligro… Con las chicas es más divertido, pero, lógicamente, no hay tanta tensión.
–Son siete etapas, cuatro en Galicia, una en Castilla y León, y dos en Asturias. ¿Por qué concentrarlas todas en esta zona?
–Siempre se busca un concepto, que la carrera vaya muy ajustada en la parte principal de la misma, que llegue lo más ajustada posible al final. Y, además, con montaña, que es, hoy en día, lo que gusta.
–Por el contrario, Asturias se ha quedado fuera del recorrido de la Vuelta a España Masculina.
–Sí, se ha quedado fuera porque, lógicamente, España es muy grande y el recorrido tiene que rotar.
–¿Lo sucedido el año pasado ha tenido algo que ver en la decisión?
–No, no tiene nada absolutamente que ver.
–¿Podemos decir que el pelotón volverá a Asturias en 2027?
–Eso lo sabe Javier Guillén, pero yo creo que sí. Asturias es muy importante para la Vuelta.
–El pelotón internacional empieza a contar con corredores asturianos.
–Sigo el ciclismo asturiano por lo que voy viendo en las carreras y tiene un nivel altísimo. Hay que tener en cuenta que a Asturias le pasa como a mi tierra, Aragón, que tampoco tiene una densidad de población muy grande. Y, en esas circunstancias, que haya ciclistas profesionales es importante.
–Usted fue partícipe de los años de gloria del Clas.
–Vivimos tiempos maravillosos, en los que se seguían muchísimo las carreras. Lo que viví en el Clas fue espectacular. Estábamos en el equipo Jon Unzaga, Mauleón, Leanizbarrutia, algún colombiano… y con el liderato de Rominger. La gente de Asturias lo vivía con un cariño espectacular. Estuve, creo, unos cuatro o cinco años entre el Clas, Clas-Mapei y Mapei-GB.
–Ese era otro ciclismo, ¿verdad?
–Totalmente diferente. Había muchísima afición. Más que ahora.
–¿Habrá alguien que haga frente a Pogačar porque ha empezado de nuevo como una bala?
–No lo sé. A ver cómo va todo, pero la verdad es que está marcando unas diferencias altísimas.