Miércoles, 11 de marzo 2026, 07:46
Beatriz Abella Villar es la restauradora del Museo de Bellas Artes de Asturias. La única profesional que integra un departamento que atesora unas 20.000 piezas, no todas susceptibles de una puesta a punto pero sí de revisión o de préstamo, lo que también le obligar a realizar informes y, en ocasiones, a viajar. Este martes ha hablado sobre su trabajo en el museo en el marco de las Jornadas de la Escuela de Arte ‘Rula’, celebradas en la sede del Palacio de Camposagrado.
–¿Qué retos tiene el departamento de Restauración del Museo de Bellas Artes?
-La colección es muy amplia, muy variada, muy heterogénea y ahora mismo, con la ampliación, estamos en un taller pequeño y provisional. Entonces, el reto es tener paciencia y esperar con calma a que se construya el nuevo edificio y haya un nuevo espacio dedicado a conservación y restauración. Ese espacio tiene que estar bien equipado para poder afrontar todos los retos que merece esta colección tan amplia y tan grande que tiene el museo.
–Y heterogénea, además. ¿Qué complicaciones plantea esta heterogeneidad?
-No hay que olvidar que es un museo de bellas artes. Las colecciones abarcan todo tipo de materiales desde el siglo XIV y XV hasta la actualidad y hay obras sobre soportes de papel, pintura clásica, por supuesto, óleo sobre lienzo o sobre tabla, pero también tenemos una colección enorme, por ejemplo, de estampas, de las cuales tenemos las planchas de grabado. Tenemos una colección muy grande de fotografía, desde la antigua hasta la contemporánea, sobre un montón de soportes y con un montón de técnicas distintas. Hay que incluir negativos, tanto de celuloide como de placas de vidrio, etcétera, siguiendo el recorrido histórico de la técnica fotográfica. También hay mobiliario y, por supuesto, hay escultura. En artes industriales hay una colección enorme de vidrio, loza, cerámica. Hay textiles.
–Vaya. Pues sí que hay heterogeneidad.
-Es un museo de bellas artes, no es una pinacoteca. Hay muchísimos materiales de muchísimas épocas y de arte contemporáneo, con el reto que eso supone. Tenemos, por ejemplo, una escultura hecha con tubos de luz. Las de Herminio, que tenemos varias, llevan imanes. Y luego está la biblioteca, que atesora libros antiguos. Hay miniaturas también.
–Entiendo que, en general, el estado de todo lo que está diciendo será bueno porque de lo contrario no dará abasto.
– Hay distintos estados de conservación. Hay obras que están en muy buen estado y hay otras que no tanto y que hay que ir interviniendo en ellas.
– De todos esos soportes que ha mencionado, ¿Cuál es el que peor soporta el paso del tiempo?
-Yo creo que el papel. El papel es de los más frágiles y delicados. La humedad le puede afectar mucho. La fotografía antigua también es bastante sensible a la humedad.
–¿Qué prioridades se establece a la hora de restaurar una obra? ¿Cuál va primero?
-Va en función de lo que decida la dirección o las necesidades de la propia institución. Por ejemplo, cuando las obras van a salir a exposiciones temporales, sea fuera o dentro del museo, en muchas ocasiones se requiere de una puesta a punto para presentarla porque a veces las restauraciones son de hace tiempo y ya han cambiado un poco los colores de las reintegraciones o determinados ajustes.
–Usted es la única restauradora del Museo de Bellas Artes. Imagino que se le acumula el trabajo.
-Es muy complicado porque una restauración de principio a final, de manera completa, requiere mucho tiempo. Y eso se junta al espacio provisional en el que estoy ahora trabajando, es un poco difícil llevarla a cabo por la falta de espacio.
–¿Y cuándo usted está de baja no se restaura?
-No.
–Aparte de una restauración o puesta a punto propiamente dicha, ¿Qué más hace su departamento?
-Informes del estado de conservación. Cuando una institución externa solicita una obra en préstamo, hay que revisarla y hacer un informe del estado de conservación. Si finalmente se acepta ese préstamo a lo mejor hay que intervenir puntualmente en ella y yo viajo con ella, como correo. Hay una parte de documentación y de papeleo importante.
–Antes le preguntaba cuál era el material más sensible pero ¿Cuál es el que, como profesional, más le gusta trabajar?
-No sabría decir… Bueno, me gusta mucho la pintura sobre tabla. Me refiero a tablas procedentes de retablos o tablas flamencas. De eso hay bastante en el museo y me gusta, sin excluir otras cosas.
Reporta un error
