Huertas sigue como el gran cacique, imponiendo su mano dictatorial con penetraciones en suspensión, triples laterales y algún que otra falta de colmillo para desquiciar a sus defensores (51-40). El brasileño asume los galones como gran mariscal de campo, mientras Brussino y Robertson intentaban reducir pérdidas ante los arreones locales. Pero sería precisamente Kassius el que destilaría su particular ‘show’ sobre el santuario tinerfeño, anotando 13 puntos en este cuarto (56-52).
De pronto, las depuradas muñecas de seda de Abromaitis, Brussino, Huertas, Wong y Doornekamp se ha convertido en auténticos brazos de madera. Cortocircuito general, dosis extra de cloroformo y los guarismos, que se resentían a las puertas del último cuarto. 60-52 a 1:09 para iniciar el asalto final.
